Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

La sanación no es un punto; es un camino, camino de seguimiento del Señor.

Homilía smat009a, predicada en 20120921, con 4 min. y 36 seg.

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Transcripción:

Tengo un recuerdo personal muy cercano y muy cordial para esta fiesta del veintiuno de septiembre. San Mateo. La razón es que un veintiuno de septiembre, en el año mil novecientos noventa y uno, recibí el Sacramento del Orden en el grado de diácono. Ese fue el momento en el que, bajo la mirada del evangelista Mateo y teniendo muy claro el Evangelio de la misericordia, recibí de manos de monseñor Mario Rebollo Bravo la ordenación como diácono sea ocasión para pedir una oración por esa intención, pedir una oración por ese sacramento del orden que de esa manera estaba yo recibiendo, para luego, seis meses después, recibir la ordenación sacerdotal el veintiuno de marzo de mil novecientos noventa y dos. Pero vayamos a Mateo.

Vayamos al ejemplo de este hombre que trabajaba para el enemigo, porque esa es la definición que hay que dar de Mateo trabajaba para el enemigo y de ahí lo sacó Dios, de ahí lo sacó Jesús, de ahí lo rescató. No es simplemente que fuera un hombre pecador, un hombre en pecado. Se trata de un hombre que trabajaba para el enemigo. En ese caso, el enemigo era el Imperio Romano. Sabemos cómo se las arreglaban los romanos para cobrar sus impuestos. Ellos tenían ese método tan práctico de escoger algunas personas de la misma población asignarles una cuota. Tú tienes que dar tanto por esta región o por esta ciudad, y lo que hagas de ahí en adelante queda para ti. De ese modo, en realidad los romanos estaban siguiendo la famosa estrategia de divide y reinarás. Porque resulta que al poner a unos a reclamar los impuestos de otros, pues ya la gente quedaba dividida en sus intereses y Mateo era de esos. Mateo era de los que cobraba impuestos, de los que explotaba a los pobres y Jesús lo llama, lo llama con misericordia, lo llama con compasión.

Llama este pecador a este explotador. Con lo cual ya viene una primera enseñanza para nosotros. ¿Por qué Jesús tiene compasión de un explotador? Porque el explotador es el primer explotado, porque el pecador, el agresivo, el opresor, es el primero que se daña con su pecado. El violento primero tiene que despedazarse a sí mismo antes de despedazar a otro. El opresor primero tiene que someterse al yugo de su codicia y tiene que ser oprimido por su codicia. Antes de ir a oprimir a otros. Por eso Cristo tiene esta misericordia hacia ese hombre.

Pero luego, cuando la gente empieza a criticar la actitud de Cristo, entonces él suelta esta frase: No necesitan de médico los sanos, sino los enfermos. Además de mostrar así que la Misericordia era, podríamos decir, la gran bandera de su mensaje de Evangelio. Cristo nos está enseñando otra cosa que ha llamado a Mateo para sanarlo. Es decir, Jesús trata a Mateo como un enfermo y además lo trata como alguien que a través de un camino, a través de un seguimiento, llegará eventualmente a sanarse. La sanación de Mateo consiste en seguir a Cristo estando con Cristo, siguiendo las huellas de Cristo al lado de Cristo y a la vez detrás de Cristo. Mateo se va sanando de su codicia, de su engaño. Bendita sanación.

A veces uno cree que la sanación es un instante. Por ejemplo, se hace una oración, oración de sanación, ya que de sano la sanación muchas veces es un camino. Hay que hacer camino junto a Cristo para llegar a sanarse de tantas idolatrías que una vez tuvieron poder en nuestras almas.

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