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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
La fe no existe si no está cambiando tu vida, el amor no existe si no está renovando tu corazón. La fe no existe si no te pone en camino, el amor no existe si no te hace caminar.
Homilía smar021a, predicada en 20230729, con 6 min. y 20 seg. 
Transcripción:
El 29 de julio, nuestra Iglesia Católica recuerda y celebra a Santa Marta de Betania, la hermana de María, hermana de Lázaro. ¿Qué podemos aprender de esta buena mujer? Especialmente el dinamismo. Cuando pienso en Marta, pienso en el dinamismo, el dinamismo que trae la fe y el dinamismo que trae el servicio. Y si lo piensas bien, detrás del servicio lo que hay es la caridad. Así que para mí, Marta de Betania, Santa Marta es una imagen muy hermosa de lo que significa el dinamismo que trae la fe y el dinamismo que trae la caridad. Dicho de otra manera, la fe te pone en camino, el amor te pone en camino. Una fe estática, una fe que se conservara como una joya dentro de la cajuela de algún banco, una fe de esa naturaleza no nos interesa. Una fe así, una fe disecada, una fe momificada, una fe estática es en realidad una fe muerta.
Y lo mismo sucede con la caridad. La caridad si se congela, si se mete en lo profundo del refrigerador, si se queda quieta y a oscuras, congelada en lo profundo de un refrigerador, no la llames, no la llames caridad. De hecho, la caridad del amor se compara muchas veces con el fuego. Lo vemos en las imágenes del Sagrado Corazón, por decir algo. El fuego, el fuego del Espíritu, el fuego del amor, incluso cantantes y poetas hablan del fuego de la pasión. Sí, mis hermanos, la fe no existe si no está cambiando tu vida. El amor no existe si no está renovando tu corazón. La fe no existe si no te pone en camino. El amor no existe si no te hace caminar.
Y Marta, Marta de Betania, Santa Marta es imagen de ese dinamismo de la fe. ¿Dónde está el dinamismo de la fe de ella? Pues está en que le mandaron decir a Cristo que Lázaro estaba enfermo y Cristo no llegó, y se supone que Cristo era muy amigo. Cualquiera dice, pero valiente amigo este, ¿de qué me sirve este amigo en realidad? ¿Cuál es el bien que trae esta amistad? ¿Puedo seguir creyendo en él? Y, sin embargo, mira las palabras que dice Marta, según la registra el capítulo número 11 del Evangelio de Juan: «Señor si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. Pero yo sé que aún ahora lo que le pidas a Dios te lo concederá». Qué cosa tan hermosa. Yo sé. Es casi como si le dijera: Señor, yo siento como que me hubieras fallado, pero yo sigo creyendo en ti. Ese es el dinamismo de la fe. El dinamismo de la fe es el que no se deja derrotar por circunstancias adversas o porque a veces nos parezca que Dios no nos escucha.
Y hay otro dinamismo de la fe que aparece en el mismo pasaje de la resurrección de Lázaro. Y es que le dice Cristo a Marta: «Tu hermano resucitará». Y ella dice: «Yo sé que resucitará el último día». Y entonces, Cristo le dice: «Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá. ¿Crees esto?» Ya ella tenía una fe y Cristo la invita a un nivel todavía superior. No es solo que creas que al final de los tiempos tu hermano resucitará, es que creas que este que está frente a ti, este Jesús de Nazaret, es la resurrección y la vida, ¿lo crees? Impresionante, impresionante, ese es el dinamismo de la fe. Fe que resiste a la prueba y fe que es capaz de crecer, de ir más allá de sí misma. De alguna manera, esa fe verdadera jamás se contenta con lo que ya tiene.
Y luego, ¿qué podemos decir del otro aspecto? El dinamismo de la caridad. En otro pasaje que nos cuenta San Lucas, se nos habla de ese dinamismo de la caridad tan dinámica, tan dinámica, que Cristo le dice: Espérate, no te preocupes de tantas cosas, solo una es necesaria. Pero es que da la impresión de que Marta no puede querer sin servir, no puede amar sin hacer algo por el Amado, por ese Cristo que su hermana y Lázaro y ella aman tanto, no puede dejar de hacer algo. Es un amor que es dinámico y esto es hermoso pensar en un amor dinámico, un amor que no se cansa, un amor, un amor que no se dedica únicamente a decir palabras bonitas o crear mariposas en los estómagos de otras personas. Este es un amor que crea un bien, un amor que hace una diferencia. Dinamismo de la fe, dinamismo del amor. Día hermoso para volver nuestra mirada a Santa Marta, darle gracias por su tremendo testimonio y pedirle que interceda por nosotros para que nuestra fe sea dinámica y para que nuestro amor se note. Amén.

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