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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Santa Marta mujer de fe es ejemplo para cada uno de nosotros porque acogió y abrió su corazón y su casa a Dios y sus discípulos siendo capaz de servirles.
Homilía smar020a, predicada en 20220729, con 6 min. y 35 seg. 
Transcripción:
El 29 de julio nuestra Iglesia recuerda y celebra a Santa Marta. Así que lo primero que tiene que hacer usted hoy es prender su radar y recordar las Martas que tenga cerca sus parientes, sus amigas, de nombre Marta. Hoy estamos recordando a Marta de Betania. Y a mí me gusta cuando hablamos de los santos, me gusta que nos queden palabras concretas, palabras específicas que nos ayuden a seguir el ejemplo que ellos nos marcaron. Porque no se nos olvide que los ejemplos que nos dan los santos, finalmente, son mensajes que nos da Dios. Eso lo puedes escribir si te parece. Los ejemplos que nos dan los santos son mensajes que nos da Dios.
Por ejemplo, si usted ve un santo que brilla por la humildad y a usted le impactó el tema de la humildad, ¿no será que Dios le está queriendo decir algo a usted? No será que tal vez usted es una persona que quizás sin darse cuenta, se ha ido llenando de soberbia, quizás. Entonces a usted le impacta la humildad por una buena razón porque Dios le está mandando un mensaje. Usted ve un santo, una santa que brilla por la pureza. Quizás Dios le está queriendo decir algo. Entonces, por eso me gusta tanto que nos fijemos en los ejemplos que nos dan los santos, porque son mensajes que nos da Dios.
Es que no es solo la vida de una mujer o la vida de un hombre, es la vida de Dios que llegó a través de ellos, porque fue Dios finalmente el que los hizo santos. No se nos olvide lo que dice uno de los prefacios, precisamente prefacios de los santos en la Santa Misa. Me encanta lo que dice: Al coronar a los Santos Coronas tu propia obra. Ellos fueron hechura de Dios. Usted ha visto que la ropa, o a veces algunos adornos, distintas cosas dicen: Hecho en tal parte, ¿no? Que incluso lo ponen mucho en inglés: Made in China, por ejemplo, y hecho en China. Bueno, ¿sabe qué etiqueta llevan los santos? Me hizo Dios, me hizo el corazón de Dios, me hizo la Palabra de Dios, me hizo el Espíritu de Dios. Esas son las etiquetas que llevan los santos.
Pero, volvamos a Santa Marta. ¿Cuáles son las tres palabras con las que nos vamos a quedar al recordar hoy a esta bella mujer? Vamos a recordar, nos vamos a quedar con tres palabras: acoger, servir, creer. Esas son las tres palabras claves cuando hablamos de Marta de Betania. ¿Acoger por qué? Porque ella era, según todas las indicaciones que tenemos, ella era cabeza de familia. Fíjese que había un hombre en esa casa que era el hermano de ella, Lázaro, pero Lázaro en ninguna parte se nombra en primer lugar. Cuando se nombran a estos hermanos, es decir, Marta, María y Lázaro, siempre se nombra en primer lugar a Marta, y la Biblia es muy juiciosa en eso del orden de enumerar a las personas. Por alguna razón Marta era como cabeza de ese pequeño núcleo, ella era cabeza de hogar, lo cual me parece muy bello porque estoy seguro que muchas de las mujeres que escucharán este mensaje también les ha correspondido por distintas circunstancias estar al frente de un hogar, estar al frente de una casa.
Hay una tradición, hay una tradición que dice que Lázaro desde pequeño era muy enfermo. No sabemos qué tipo de enfermedad tenía y que, hasta cierto punto, Marta tuvo que encargarse de cuidar y casi de criar a Lázaro. Bueno, esas son tradiciones que hay. En todo caso, está Marta, que era cabeza de familia, que en cierto sentido tuvo el encargo de sacar adelante ese hogar, es un hogar donde se recibe a Cristo y a los apóstoles de Cristo, a los discípulos de Cristo. Verbo acoger, qué importante que Marta nos enseñe a abrir nuestros corazones y abrir nuestras casas a los servidores de Dios y a Dios mismo.
Segundo, tenemos el verbo servir. Se recuerda que el pasaje que está en el capítulo décimo de San Lucas, donde Marta y María están acogiendo a Cristo. Y recuerde usted que Marta, como mujer solícita y como ama de casa, incluso se excedía mirando a ver qué había que hacer, qué había que preparar, cómo atender mejor a Cristo. Una mujer activa, una mujer en actitud de servicio. Creo que es un gran testimonio que nos da, sobre todo en estos tiempos donde a veces se quiere presentar como modelo para la mujer, la mujer empoderada, la mujer autónoma, la mujer que vive como para sí misma. Pues Marta no, Marta es una mujer capaz de servir, así como es capaz de acoger.
Y, por último, no se nos olvide en el capítulo 11 de San Juan, no se nos olvide que Marta es aquella mujer que cree, bueno, obviamente la hermana de ella también. Pero observe esa confesión de fe que hace Marta. Le dice ella a Jesús, ella le dice a Jesús: «Yo sé que mi hermano resucitará el último día». Se les murió Lázaro, acuérdese que esta traición de Lázaro, era muy enfermo desde niño, se les murió Lázaro. Y Marta dice: «Yo sé que mi hermano resucitará el último día». Y Cristo le dice: «Yo soy la resurrección y la vida». Y le pregunta seguramente mirándola a los ojos: «¿Crees esto?» Y ella responde: «Sí, yo creo que tú eres el Mesías». Es decir, es una mujer de fe. Son grandes ejemplos que nos deja Marta de Betania, ejemplos muy actuales, ejemplos que tenemos que poner en práctica. Una mujer que acoge, una mujer que sirve y una mujer que cree. Qué gran modelo para las mujeres, pero no solo para ellas. ¡Qué gran ejemplo para cada uno de nosotros!

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