Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Cristo es quien apresura el tiempo de Dios haciendo que su verdad aparezca en nuestras vidas y nuestra fe se levante por encima del dolor y la decepción.

Homilía smar016a, predicada en 20190729, con 5 min. y 23 seg.

Click derecho para descargar versión MP3

Transcripción:

El 29 de julio, nuestra Iglesia Católica recuerda y celebra a Santa Marta. Marta, su hermana María y su hermano Lázaro eran tres hermanos, amigos de Cristo y la casa de ellos, que quedaba en Betania, no lejos de Jerusalén, fue el lugar donde el Señor Jesús se hospedó. Piensa en lo que significa ese privilegio, ser amigo de Cristo y hospedar a Cristo junto con sus discípulos. Ese es el caso de esta buena mujer, Marta, Marta de Betania.

Hay algo importante para recordar cuando celebramos a Marta, y es la manera como se da el diálogo entre ella y Jesucristo, con motivo de la muerte de Lázaro, lo hemos escuchado en el Evangelio de hoy, tomado del capítulo 11 de San Juan. Marta le dice a Cristo: «Si hubieras estado aquí, mi hermano no hubiera muerto. Pero aún ahora sé que lo que le pidas al Padre, lo que le pidas a Dios, te lo concederá». Es una fe, es una fe robusta la de Marta. Una fe que se levanta por encima del dolor, por encima de la decepción, entre comillas, parece que Dios me hubiera fallado, parece que mi gran amigo Jesús, el profeta de Nazaret, me ha fallado. Pero por encima de la decepción y por encima del dolor, por encima de la contradicción y el absurdo, está la gran fe de esta mujer llamada Marta.

Lo que quiero destacar el día de hoy es sobre todo el diálogo que entonces se presenta. Jesús le dice: «Tu hermano resucitará». Y Marta le responde: «Yo sé que resucitará en el último día». Y Cristo le dice: «Yo soy la resurrección y la vida». Cristo no niega la resurrección del último día, pero le dice: «Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá. Y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre». Y le pide a Marta una nueva acción, un nuevo acto de fe: «¿Crees esto?» Y ella responde que sí. Esa fe de Marta es extraordinaria, es lo más admirable que tiene esta mujer. La recordamos por su capacidad de servicio y de hospitalidad. Pero indudablemente, lo que más brilla en ella es esta tremenda fe.

Pero vuelvo a las palabras de Jesús. Ella le dice: «Resucitará en el último día». Y Jesús le dice: «Yo soy la resurrección y la vida». Podemos concluir entonces lícitamente que Cristo es aquel que anticipa lo que iba a hacer el último día. ¡Qué hermoso esto! Podemos decir que Cristo, el que está en la eternidad y está en el tiempo, es el que hace que el tiempo mismo se acelere, Cristo apresura el tiempo de Dios. Por eso el tiempo particular de Cristo recibe un nombre en la predicación de San Pablo, se llama el Kairós.

Recordemos que, en el griego, en la lengua griega hay dos expresiones para el tiempo. Uno es el tiempo que podemos llamar cuantitativo, el que miden los calendarios o los relojes, ese tiempo es el Cronos, deviene el cronómetro con el que tú mides, mides cuánto fue la carrera, el cronómetro, ese mide cuantitativamente el tiempo. Pero hay otra calidad de tiempo y ese es el kairós. El kairós es la ocasión propicia, es el tiempo especial, es el tiempo que es distinto a los otros tiempos. En el cronómetro, en la cronología todos los tiempos se suceden regularmente. En cambio, el kairós es un tiempo que puede ser absolutamente único. Se corresponde con palabras como ocasión, oportunidad. Y Cristo es el kairós de Dios en nuestro tiempo. Y por eso, aquello que estaba al final, aquello que iba a suceder al final, eso es lo que Cristo hace que suceda para nosotros.

Esto es tan profundo porque esto explica, por ejemplo, por qué Cristo dice: «El que cree en mí no pasará por el juicio». Es decir, si estás unido a Cristo, si estás conectado con Cristo, si estás en comunión con Cristo, aquello que va a suceder al final de tu vida, que se llama el juicio, el juicio particular, es como si ya hubiera sucedido. Y por eso, nosotros los cristianos somos gente que no tiene temor frente al desenlace de la historia, porque es como si ya todo hubiera sucedido, Ya nosotros estamos ciertos de la victoria y el triunfo de Dios. Enseñanza para el día de hoy, Cristo es el acelerador, es el verdadero y santo acelerador del tiempo que hace que la verdad de Dios aparezca en nuestras vidas y, de hecho, aparezca en torno nuestro. Bendito sea el nombre de Jesús, y que Él nos permita vivir en la fe plena de lo que Él y solo Él puede realizar.

Publícalo en Facebook! Cuéntalo en Twitter!

Derechos Reservados © 1997-2025

La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico,
está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente:
http://fraynelson.com/.

 

Volver a las homilías de hoy.

Página de entrada a FRAYNELSON.COM