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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Santa Marta nos invita en este tiempo de gran dureza y soledad, a no darle la espalda y acoger al prójimo que nos necesita.
Homilía smar011a, predicada en 20150729, con 4 min. y 35 seg. 
Transcripción:
El 29 de julio, nuestra Iglesia católica recuerda a Santa Marta. Marta es la hermana de María y de Lázaro, y estos tres hermanos vivían en una población llamada Betania. En Betania Cristo quiso hospedarse muchas veces y creo que hoy tenemos una hermosa oportunidad de reflexionar sobre esta virtud, la virtud de la hospitalidad.
Recuerdo cuando era niño y en mi preparación para la Primera Comunión nos enseñaban las obras de misericordia. Nos dijeron entonces y, por supuesto que sigue siendo cierto, que son principalmente 7 las obras de misericordia corporales, llamadas así y hay otras 7 que son las espirituales. Dentro de las obras de misericordia corporales, una de ellas era dar posada al peregrino. Siendo un niño pequeño, lo mismo que mis compañeros de preparación a la Primera Comunión, yo me aprendía simplemente para repetir a la letra esas expresiones, dar posada al peregrino.
Seguramente que, si alguien en aquel momento se me hubiera acercado y me dice: Oye niño, explícame bien qué es eso de dar posada al peregrino. Yo no hubiera podido dar mayor razón, era algo que repetía de un modo bastante mecánico. Pero la repetición también tiene su importancia, el hecho de que 40 años o algo así, 40 años después, yo pueda recordar esas palabras, supongo que no me hace daño y que más bien me puede hacer mucho bien. Ya para eso hay toda una vida, para entender mejor lo que uno primero aprendió de una forma quizás bastante mecánica.
Y la verdad es que conociendo un poco sobre lo que es la Sagrada Escritura y conociendo un poco sobre lo que es la vida humana, uno empieza a darse cuenta que lo que dice la Biblia se parece demasiado a lo que es la vida, Biblia y vida se parecen demasiado, no sin razón. Resulta que finalmente la Biblia es la Palabra de Dios, y la vida es la expresión de esa misma Palabra creadora y redentora en nosotros. Finalmente, el autor último de nuestra existencia, es el mismo autor último de la Sagrada Escritura. Y así como en la Biblia aparece tantas veces el desierto, así también en la vida humana hay tantos desiertos.
Pero ¿qué sucedía en aquellos tiempos bíblicos? Si una persona que iba por el desierto pedía posada, ese era el famoso peregrino de la frase que yo recordaba, dar posada al peregrino. Bueno, ¿qué pasaba si no se le daba posada al peregrino? ¿Qué le pasa a ese peregrino si no recibe posada? Imagina el desierto, imagina esas distancias, esas temperaturas, imagina las condiciones de ese lugar. Y un peregrino, un caminante pide: Acógeme, dame algo de beber, dame un techo, permíteme descansar. Qué pasa si el otro le dice: No, aquí no te quedas. Tú verás a dónde te vas, realmente lo estaría enviando a una muerte segura.
Si es verdad que la Biblia se parece tanto con la vida, yo creo que ahí podemos encontrar una gran lección para nosotros, porque muchas personas, quizás más de las que pensamos y quizás más cercanas de lo que nos imaginamos, muchas personas están en esa condición, necesitan un poco de atención, un poco de escucha, necesitan un consejo oportuno, necesitan quizás de un buen amigo, de una buena amiga, necesitan un abrazo sincero y eso, eso es solo uno de los ecos de esa obra de misericordia y de la importancia de la hospitalidad. Que Santa Marta de Betania, que tuvo el privilegio de hospedar al peregrino con P mayúscula, a Jesucristo nuestro Señor, nos enseñe esta bendita virtud en tiempos de tanta soledad y de tanta dureza como los que estamos viviendo.

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