Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Predicar de María es casi un acto de rebeldía en nuestro tiempo, en particular, por estas cuatro virtudes suyas: humildad, disponibilidad, pureza y maternidad.

Homilía sman024a, predicada en 20250908, con 8 min. y 9 seg.

Click derecho para descargar versión MP3

Transcripción:

Hermanos queridos. La contemplación de María en su infancia, especialmente en la fragilidad de una bebita, inspira en nosotros sentimientos nobles, delicados, sentimientos de ternura, de dulzura, de bondad. Pero esos sentimientos, llamémoslos blandos, no deben ocultarnos que predicar de María. María, la que dijo sí al Señor con todas sus consecuencias. Predicar de ella es casi un acto de rebeldía en nuestro tiempo. Y digo esto pensando especialmente en cuatro de sus grandes cualidades o virtudes. María es humilde. Es disponible y obediente para Dios. Es un espejo de pureza. Y es una señal de fecundidad. Tomemos esas cuatro palabras humildad, disponibilidad, pureza y maternidad, y pensemos por un instante cómo suenan esas palabras hoy, especialmente cómo suenan frente a lo que el mundo le plantea hoy y le ofrece hoy a la mujer.

Y creo que podríamos hablar de una especie de contraste, incluso de una confrontación. Porque como lo han dicho expresamente algunas feministas, María es para ellas la antítesis de lo que quieren presentarle a la mujer. Tanto que algunas de estas feministas decían que la figura de María, idealizada y convertida en mito, ha sido un instrumento de dominación patriarcal y que por eso había que desechar esa imagen de María caracterizada precisamente por las cuatro palabras que dije María, la humilde, la obediente, la purísima, la mamá. Está en absoluto contraste con esa propuesta que es tan frecuente en nuestro tiempo. Porque en vez de una mujer humilde hoy el lenguaje que escuchamos es el de la mujer empoderada. En vez de la disponibilidad u obediencia, lo que escuchamos es autonomía, incluso rebeldía. En vez de la pureza, una vida sexual al ritmo de los propios deseos y en el cultivo del propio cuerpo. Y en vez de la maternidad, que muchas veces es presentada solamente como una especie de esclavitud.

Lo que se le presenta hoy a muchas mujeres es vivir para ellas mismas y ocuparse solamente de su bienestar y de sus proyectos. Admitamos con sinceridad que esta propuesta que podemos llamar mundana también tiene una razón de ser, en el sentido de que si siempre se le habla a la mujer de sumisión. Y de una especie de sometimiento que no corresponde, hay que decirlo a lo que plantea la Biblia, pero que culturalmente sí se ha dado, pues es entendible que una oleada nueva quiera decirle a los oídos de las mujeres otras cosas. Y en esto necesitamos pedirle a Dios mucha sabiduría. Pero la verdad es que ese proyecto feminista radical es como un barco que ya hace agua, como un proyecto que ya ha mostrado sus grietas. Y es interesante encontrar en blogs y en redes sociales el desengaño de mujeres que le apostaron a ese modelo, llamémoslo mundano, y que hoy se perciben solas, decepcionadas, estériles, frustradas.

Por todo eso necesitamos una predicación renovada sobre María para no tener miedo a su ternura, a su bondad, a su pureza. Necesitamos descubrir para nosotros mismos y también para nuestra predicación, qué significa ser humilde, qué es ser verdadero ante Dios. Siguiendo lo que nos enseñaba Santa Teresa con la humildad qué es ser obediente a Dios y cómo en esa obediencia está la plenitud humana. Qué es y cómo se vive la pureza, como una victoria que nos hace más dueños de nosotros mismos, menos manipulables, mucho más libres en un sentido profundo. Y qué es eso de la maternidad como una expresión plena que es necesaria, yo diría, indispensable para la sociedad.

No se nos olvide que ya en Colombia se habla de una crisis demográfica. Estábamos acostumbrados a pensar que la falta de niños era un tema o un problema de otras latitudes. Por allá la gente de Europa o por allá la gente de otros mundos. Pero en esto de la esterilidad y de la bajísima tasa de natalidad, como en otros temas, parece que se sigue cumpliendo que nuestros países son ávidos de repetir los errores y la parte negativa del primer mundo sin adquirir plenamente los adelantos, las ventajas que tiene también ese primer mundo.

Así que termino simplemente invitando a esa reflexión sobre estas cuatro palabras, repito, para hacerlas nuestras y también para predicarlas oportuna y eficazmente a los oídos de todos, especialmente de las mujeres. Y termino pidiendo la intercesión de María, que con ojos despiertos pudo ver la realidad de su tiempo y pudo ponerse enteramente al servicio del plan de Dios, que es el único que trae la libertad auténtica.

Publícalo en Facebook! Cuéntalo en Twitter!

Derechos Reservados © 1997-2025

La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico,
está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente:
http://fraynelson.com/.

 

Volver a las homilías de hoy.

Página de entrada a FRAYNELSON.COM