|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Nacer es ya una victoria, pues cada vida es obra única del amor y poder de Dios, expresión de su gloria. Cada nacimiento manifiesta su triunfo, y en María resplandece plenamente al vivir y morir sin pecado.
Homilía sman023a, predicada en 20250908, con 7 min. y 20 seg. 
Transcripción:
Nacer fue la primera de tus victorias y para la Santísima Virgen María, a la que recordamos en esta hermosa imagen. También para ella nacer fue la primera victoria. Te puede parecer extraña esta afirmación. Alguien podría decir bueno, pero ¿qué tiene de especial nacer? ¿Por qué lo llamamos la primera victoria? Debo decirte con tristeza algo que ya sabes. Millones de personas no llegan a nacer porque son eliminadas, porque son abortadas. Millones de personas. De manera que llegar a esta vida ya es una victoria. Un porcentaje ínfimo de esos abortos, de esas pérdidas, son involuntarios. Un porcentaje gigantesco y terriblemente doloroso corresponde a los abortos voluntarios. Nacer es una victoria porque muchas personas no tuvieron el privilegio de nacer.
Pero sobre todo, nacer es una victoria, porque el enemigo malo detesta la vida. Hay una especie de regocijo del espíritu de las tinieblas con cada vida que se pierde. ¿Por qué? Pues básicamente porque cada uno de nosotros es una obra única de Dios. Cada uno de nosotros es una expresión única y preciosa del amor de Dios, de la sabiduría de Dios y del poder de Dios.
Puedes caminar por un bosque recogiendo hojas. Me atrevo a apostar que nunca encontrarás dos hojas que sean iguales. Es posible que con los ojos del cuerpo y sin ninguna ayuda, tú las veas exactamente iguales. Toma una lupa, toma un microscopio, verás que no hay dos hojas iguales. No hay dos flores iguales. No hay dos nubes iguales. No hay dos estrellas iguales. Y todo eso pertenece simplemente al universo físico. Pues tú y yo somos mucho más que las hojas, las estrellas, los planetas o los ríos o las nubes. De tal manera que cada uno de nosotros es una expresión. Cada uno de nosotros es como un versículo de Dios creador. ¿No te parece bello? Te repito eso que para mí es como poesía. Cada uno de nosotros es como un versículo de Dios creador, y por eso cada bebé que está llamado a nacer es una expresión del amor de Dios. Es una expresión de la sabiduría del poder de Dios, cada uno de nosotros. ¿Qué quiere decir eso? Eso quiere decir que cuantos más niños, por supuesto, responsable y amorosamente lleguen a este mundo. No se trata de traerlos para maltratarlos. Cuantos más niños vienen a este mundo, pues mayor es la gloria de Dios.
Recuerdas que en el Génesis Dios mandó a aquella pareja humana crezcan, que es como un mandato personal, y multiplíquense. Que es como un mandato interpersonal, más niños. Ya sé lo que algunos van a decir, Padre, ¿pero para qué traer niños a que sufran? Nadie está diciendo que los traigas a que sufran. Tenemos que luchar simultáneamente para que el mundo sea un lugar justo donde ningún niño tenga que sufrir, ningún niño tenga que morir de hambre, ningún niño tenga que soportar el estallido de una bomba que le arranca las piernas, ningún niño tenga que ser abusado por nadie. Así que el camino no es que nosotros digamos como el mundo es injusto, como el mundo es malo y no vamos a cambiar el mundo, entonces no traigamos niños. No, el razonamiento es como el mundo es injusto y como el mundo es malo, luchamos contra esa maldad, luchamos contra esa injusticia y queremos poblar con la gloria de Dios. Queremos poblar con una abundancia de niños saludables, sanos, santos. Queremos poblar este mundo. Cada uno de acuerdo con su vocación. Porque no todo el mundo tiene esa vocación. Pero aquellos que tienen dentro de sí esa vocación, no la nieguen.
Y como decía el Papa Francisco, no reemplacen esa vocación ni con gatos ni con perrhijos que llama la gente, no los reemplacen con mascotas. Las mascotas traen una huella del Dios creador, pero solo el ser humano es imagen y semejanza de Dios. Entonces el nacimiento de cada ser humano es una victoria de Dios. El nacimiento de cada ser humano, niño o niña en cualquier parte del mundo, es una victoria de Dios, una victoria del Dios creador, una victoria del Dios que ama, del Dios que muestra su gloria en esa diversidad que no hace dos hojas iguales, ni dos nubes iguales, ni dos estrellas iguales. ¿Qué quiere decir esto? Esto quiere decir que cada nacimiento es una victoria.
Pero claro, el nacimiento de aquella que fue concebida sin pecado, de aquella que vivió sin pecado y de aquella que partió de esta tierra a la eternidad sin pecado. Es una victoria exponencialmente mayor y más hermosa. Y esa es la fiesta del nacimiento de la Santísima Virgen María. Cada nacimiento, el tuyo y el mío también. Por eso es tan natural alegrarse en los cumpleaños. ¿Qué es celebrar un cumpleaños? es decirle a una persona oye, qué bueno que existas. Es que es fantástico que estés aquí. Qué bueno que nos encontremos. Qué bueno que llegaste a la tierra de los vivos. Cada nacimiento es una victoria. Pero en el caso de la Santa Virgen no es solo que llegó a esta tierra, sino que habitó. Habitó la región de la gracia, vivió en la gracia de Dios, vivió sin pecado, murió sin pecado. Es la expresión más pura del universo. María Santísima desde el fondo de mi corazón ¡Feliz cumpleaños!

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|