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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
El mejor regalo que le podemos dar a la Santísima Virgen es que tomemos en serio el Evangelio; conocerla a Ella mejor cada día y reconocer que Ella es el Evangelio realizado.
Homilía sman020a, predicada en 20210908, con 5 min. y 42 seg. 
Transcripción:
Hay costumbres que se han vuelto muy, muy frecuentes cuando se trata de celebrar un cumpleaños. Así, por ejemplo, es muy común que haya una reunión. La gente se reúne. Se comparte algo de comida, donde siempre tiene que haber un elemento dulce, por ejemplo, una torta. Se suelen encender algunas velas, hay alegría, algo se canta. Por ejemplo, el famosísimo el internacional Happy Birthday. Algo se canta, hay música, hay alegría. Qué tal pensar en algo así, el día en que nuestra Iglesia Católica está celebrando a la Virgen María. El Ocho de Septiembre es la fiesta del nacimiento de la Virgen, de algún modo lo que estamos celebrando es el cumpleaños. El cumpleaños de María. ¿Nació ella exactamente un Ocho de Septiembre? Es muy difícil saberlo, pero lo que sí podemos decir es que cada año podemos alegrarnos porque ella nació. Si hay alegría en el cielo porque nació María, cómo no nos vamos a alegrar nosotros en la tierra con tanto que hemos recibido de ella, hasta el punto de decir que por ella recibimos al Autor de la vida, Jesucristo nuestro Señor.
Entonces, está bien que empecemos por reunirnos así como en los cumpleaños, está bien que nos reunamos. Y está bien que haya una comida y que se comparta algo dulce, pero como estamos haciendo una celebración que es ante todo espiritual, entonces pensemos cuál es esa comida dulce, dulce para ella, dulce para nosotros. Y nosotros sabemos lo que es dulce para María, porque ella misma nos lo dijo. Ella nos dijo: Haced lo que Él os diga. Es decir, lo que es dulce para María es que nosotros seamos verdaderos discípulos de Jesús. Que nosotros le hagamos caso a Cristo. Que tomemos el Evangelio en serio. Esa es la dulzura que quiera recibir ella, a quien, por cierto, nosotros saludamos diciendo vida, dulzura y esperanza nuestra. Es uno de los hermosos elogios que se hacen de la Virgen Santísima en la Salve. De manera que la torta es la obediencia a Cristo, la torta o ponqué o como lo llamen en tu lugar. Eso dulce que se come, en algunas partes utilizan la palabra en inglés el cake, esa torta, ese cake, ese pastel, eso dulce que se come es el hacerle caso a Cristo, tomar en serio el Evangelio.
Se encienden unas velas, unas luces. ¿Cuáles son esas luces? Pues normalmente lo que se hace en los cumpleaños es aludir al número de años de la persona. Si son muchos años, ahora se está acostumbrando poner el número de años una vela con un número y otra vela con otro número. Si cumple por ejemplo treinta años, será un tres y un cero en forma de vela. Pero originalmente tú te acuerdas que la costumbre no era esa. La costumbre original era que se ponían las treinta velas y si era el cumpleaños número ochenta, pues había que poner ochenta velitas, ochenta luces. Pues nosotros tendríamos que poner entonces cerca de dos mil, dos mil velitas, dos mil luces. Y sobre todo debemos tener en cuenta que cada año que pasa se cumple lo que dijo ella. Me llamarán Bienaventurada todas las generaciones. De manera que la luz, la luz que recuerda el gozo de la Iglesia por el nacimiento de María, es una luz que va creciendo, que va creciendo cada año. Cada vez más se ilumina el rostro de María. Cada vez conocemos un poquito más de ella. Por ejemplo, en el Siglo Diecinueve pudimos conocer con claridad la Inmaculada Concepción. En el Siglo Veinte pudimos conocer con claridad el misterio de la Asunción. Y así los distintos santos y los doctores de la Iglesia y los verdaderos teólogos cada vez van encendiendo velas que hacen más luminoso el rostro de María. Cada vez la conocemos un poquito más.
Y tiene que haber canto, tiene que haber júbilo. Y ese cántico, pues, no puede ser otro que el cántico de María. De manera que este año vamos a aprendernos, los que no se lo sepan por favor aprenderse el Cántico de la Virgen. Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador, porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones. Y sigue el cántico de María. Hay que cantar, cantar con ella, darle gracias a Dios. Y tiene que haber mucha alegría, porque ella es el Evangelio realizado y tiene que haber mucho amor. ¡Feliz cumpleaños! Feliz cumpleaños María Santísima, te amamos. Te amamos mucho.

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