|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Por intercesión de María Santísima pidamos a Dios que limpie nuestra mente y ojos para descubrir su plan y que cada uno desde su estado viva la verdadera pureza.
Homilía sman015a, predicada en 20170908, con 5 min. y 12 seg. 
Transcripción:
El Ocho de Septiembre nuestra Iglesia Católica celebra el nacimiento de la Santísima Virgen María, algo muy importante y muy bello en este comienzo de la vida de la Virgen, es darnos cuenta que ella ha venido a este mundo como fruto de la unión de un hombre y una mujer. Según una antigua tradición, los nombres de los papás de la Virgen son Joaquín y Ana. El día Veintiséis de Julio teníamos precisamente la celebración de San Joaquín y Santa Ana, los padres de la Virgen. María es fruto del amor de ellos. Amor que indudablemente se afianza en Dios, se fundamenta en Dios. Amor que tiene también ese componente precioso de afecto, respeto, deseo del bien del uno por el otro. Amor que, como en un verdadero matrimonio, tiene ese componente de unión física, de intimidad sexual.
En alguno de los foros en internet me encontré con algunos católicos que decían que María no era fruto, oiga esto, no era fruto de unión sexual. Para esas personas hay tanto trauma con la sexualidad que tienen la idea de que cualquier ejercicio de la sexualidad tiene que ser sucio, imperfecto, pecaminoso. Por eso, movidos de una devoción malentendida hacia la Virgen, entonces aseguran ella no puede venir del sexo. La enseñanza de la Iglesia Católica es muy diferente. El sexo, la sexualidad humana tiene su lugar propio, ¿en dónde? en la unión entre el hombre y la mujer sellada por el sacramento del matrimonio. Y no solamente está permitido, no solamente es algo correcto, sino que es algo bueno y virtuoso. El recto ejercicio de la sexualidad dentro del matrimonio, dentro de esa unión de hombre y mujer. Así que es muy triste, ver que algunas personas se quedan con la idea de que toda sexualidad tiene que ser sucia.
Hay muchos, tristemente hay muchos modos incorrectos de ejercer la sexualidad humana. Muchos. Está toda la situación de la prostitución, de la pornografía, del adulterio, de la práctica homosexual. Sí, hay muchos ejercicios incorrectos. Pero eso no quiere decir que lo que Dios pensó para la unión santa entre el hombre y la mujer no se pueda lograr. Y precisamente al ver a María niña, al ver a esta la bebita más hermosa del universo, al verla, al amarla, al acogerla, al bendecir su presencia entre nosotros y al sentirnos bendecidos por ella. Debemos comprender que es grande el plan de Dios y que el plan de Dios en ella, en los papás de ella y luego en ella, se ha cumplido. Por supuesto, en ella no solamente hay el santo ejercicio de la sexualidad que hubo entre los padres. Hay mucho más que eso. Por eso está el misterio de la Inmaculada Concepción de María. Es decir, hubo algo absolutamente único que aconteció en esa unión física y en esa fecundación. Dios obró de un modo particular en esa persona que estaba llamada a ser la Madre del Hijo del Dios eterno. En ese sentido, hay algo completamente único en la concepción de María. Pero esto único no viene a destruir la realidad de una sana y santa sexualidad en el matrimonio. No viene a destruirlo. En cierto sentido viene a confirmarlo.
Que Dios, pues, limpie nuestra mente, que Dios limpie nuestros ojos para que podamos descubrir con alegría su plan y para que podamos sentir que todos, cada uno desde su estado de vida, está llamado a vivir lo que significa la verdadera pureza. Cada uno según su estado de vida. Así nos lo conceda María Santísima la Purísima, la siempre Virgen.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|