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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Bendita mujer, María Magdalena

Homilía smag014a, predicada en 20190722, con 12 min. y 22 seg.

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Transcripción:

Queridos hermanos, empecemos con una pequeña aclaración que puede ser prudente, oportuna. Hoy, precisamente, me preguntaba una persona, a través de Facebook, sobre si esta María Magdalena era la misma mujer hermana de Marta en Betania, y si era también la misma mujer que había llorado abundantemente sobre los pies de Cristo cuando Cristo estaba cenando en casa de un fariseo. La verdad es que conviene aclarar un poco las cosas. El Evangelio de Juan nos dice que la mujer que lloró sobre los pies de Cristo es la misma hermana de Marta, a ella la vamos a llamar María de Betania y la hermana Marta, es Marta de Betania. Pero no hay una identificación directa entre esa mujer, que ya sabemos que es la que lloró sobre los pies y la que pudo hospedar a Cristo en Betania, no hay una identificación entre esa mujer y la santa que recordamos hoy, que es María de Magdala, María Magdalena, todo indica que se trata de dos personas distintas.

Algunos antiguos predicadores, entre los cuales el más eminente parece que es San Gregorio, de algún modo, fusionaron en una sola figura todas estas escenas que tienen que ver una mujer y Cristo. Pero lo que queda claro, si miramos solamente los textos de los Evangelios, es que parece que son personas diferentes. Por última vez lo decimos, la de Betania, María de Betania, es la misma que lloró sobre los pies de Cristo, esa es una. Y otra es esta María, la de Magdala, de la cual, ¿qué sabemos? Los Evangelios nos cuentan varias cosas de ella. Pues eso, que era de Magdala, en primer lugar. Nos cuentan que recibió una liberación muy grande, los Evangelios la describen como aquella mujer de la que Cristo había sacado 7 demonios. Muy posiblemente el número 7 tiene el valor simbólico acostumbrado, en este caso, 7 indica plenitud, es decir, que la mujer de la que salieron 7 demonios es como decir, la mujer que estaba completamente en las garras del demonio, completamente perdida, absolutamente en tinieblas, ese es un dato que se da sobre ella.

Luego se nos da otro dato que viene de San Lucas, y es que varias mujeres acompañaban esa especie de peregrinación de Cristo desde Galilea hacia Judea. Dice el evangelista Lucas que varias mujeres lo acompañaban, acompañaban el grupo y que lo servían con sus propios bienes. Este dato es interesante porque ahí se menciona nuevamente a María Magdalena y es interesante porque si usted mira en el Antiguo Testamento todas las menciones de mujeres que acompañan o mujeres que están cerca, son mujeres que prestan servicios más bien como de hospedaje. Eso sucede con el profeta Eliseo, eso sucede con la viuda, aquella que socorrió al profeta Elías, la sunamita. Pero esto de que hubiera mujeres que socorrieran a Cristo, y dice el evangelista, con sus propios bienes, muestra algo que era absolutamente inusual, estas mujeres acompañan la misión de Cristo y dan desde sí mismas, se menciona una Susana y se menciona a esta María Magdalena.

Y luego María Magdalena vuelve a aparecer, por supuesto, al pie de la Cruz, cuando todos los apóstoles han huido, viendo que su vida peligra, María Magdalena está al pie de la Cruz, es testigo de la muerte del Señor está con sus ojos y con su corazón, unidos a el desenlace de la vida de Cristo. Y finalmente, aparece María Magdalena en este pasaje del Evangelio de San Juan, capítulo 20, que es el que acabamos de proclamar, donde recibe de Cristo el encargo bendito de ser la primera en anunciar la Resurrección. Por eso, ya los padres de la Iglesia la llamaban Apóstol de los Apóstoles. Ella fue la que fue a anunciar a Pedro y a Juan que Cristo no estaba en el sepulcro. En resumen, ¿qué es lo que sabemos con cierta certeza de María Magdalena? Pues cinco cosas, que era de Magdala, que fue liberada del poder del demonio, que acompañó el ministerio de Cristo, que estuvo al pie de la Cruz y que fue la primera en anunciar la resurrección. Tampoco es una información pequeña, es bastante lo que sabemos de ella.

Esta historia de María Magdalena, entonces, es una historia que va de las más profundas tinieblas a la más esplendorosa luz, y por eso, especialmente en la Edad Media, creció de una manera esplendorosa la devoción a esta santa, mirando en ella un ejemplo de la infinita misericordia de Dios y del poder del Señor, que puede rescatar a la persona que se encuentra en la peor condición. Así como podemos recordar algunos hombres, como sería, tal vez, el caso de un Zaqueo, de un Mateo y de otros que estaban metidos de lleno en el mundo del pecado, pero que fueron llamados por Cristo, rescatados por Cristo y enviados por Cristo. El gran ejemplo femenino que tenemos de ese poder transformante de la misericordia del Señor, lo tenemos en esta mujer, en María Magdalena. Ella es ejemplo esplendoroso, una señal inequívoca del poder que Dios tiene para liberarnos, para desatarnos, para hacernos discípulos suyos y para transformarnos después en sus misioneros.

O sea que cada una de las etapas de la vida de María Magdalena, de algún modo las podemos aplicar a nuestra vida, sobre todo nosotros, los que tenemos una historia de conversión que contar. También nosotros podemos decir que el Señor nos ha arrancado del dominio de las tinieblas y nos ha trasladado a su luz admirable. También nosotros podemos decir que hemos sido llamados por Él para acompañar su misión, para peregrinar a su lado, para aprender de Él y para ser sus testigos posteriormente. También nosotros podemos decir que hemos visto su Cruz, que hemos visto el misterio de su amor. Y también nosotros estamos llamados a anunciar que la Cruz no tiene la última palabra, sino que es la gloria de la Pascua, la que finalmente se impone.

De esa manera María Magdalena es, al mismo tiempo, el gran testimonio de la misericordia divina y el gran ejemplo de lo que significa este seguimiento de nuestro Señor Jesucristo. Hemos escogido la lectura de San Pablo a los Corintios en su segunda carta para amonestarnos con aquello que dice el apóstol: «Nos apremia el amor de Cristo al considerar que si uno murió por todos, todos murieron». Qué buen fruto de esta fiesta de Santa María Magdalena, que nosotros terminemos nuestro día y empecemos nuestro retiro con esta consigna, con la consigna de ser apremiados por el amor de Cristo que ha tenido su máxima expresión en la Cruz, al considerar que, si uno murió por todos, todos murieron. Sentirnos apremiados por ese amor, sentirnos, sentirnos impulsados por ese amor, urgidos por ese amor, para contar a los demás que la misericordia de Dios es real y es potente y es transformante, a eso estamos llamados.

Y ¿cómo conectamos esta hermosa fiesta con el sacrificio eucarístico? Pues tenemos claro que lo que sucede en el sacrificio eucarístico es que nos unimos al único sacrificio del Señor, nos unimos al misterio de su amor en el Calvario. Recuerde usted, y por favor, recuérdeselo a otras personas, la Eucaristía no es un símbolo, no es una repetición, la Eucaristía hace presente el misterio del Calvario o nos hace presentes a nosotros ante ese altar, el altar magnífico en el que Cristo dio su vida. De modo que, los que celebramos la Eucaristía estamos llamados a ser como María Magdalena. Ella estaba ahí, mirando ese amor que se derramaba gota a gota. Pues nosotros en la Eucaristía estamos también ahí y estamos viendo ese amor y estamos bebiendo de ese amor y nos estamos comiendo ese amor al comulgar, para dar de ese amor, para irradiar ese amor a nuestros hermanos.

De modo que cada Eucaristía nos hace vecinos de María Magdalena, la que estuvo al pie de la Cruz. Cada Eucaristía nos invita a ser testigos como ella, cada Eucaristía nos hace también, de alguna manera, apóstoles a nosotros. Sigamos, pues, esta celebración dando gracias a Dios por su misericordia inexpresable, por su bondad sin límites. Y si tenemos temor, que es natural que lo tengamos por nuestros defectos, pecados, caídas, pues hoy fiémonos de la intercesión de la Magdalena y digámosle al Señor que queremos, que queremos como ella, ser liberados, caminar a su lado y anunciar su gloria. Amén.

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