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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
La misericordia se expresa especialmente en el arrepentimiento, en que abandones tu pecado.
Homilía sluc015a, predicada en 20241018, con 7 min. y 3 seg. 
Transcripción:
Vamos a hablar de misericordia y la razón es que el 18 de octubre celebramos con toda la Iglesia a San Lucas, San Lucas evangelista, autor del tercer Evangelio, que por eso lo conocemos como Evangelio según San Lucas y autor también del libro de los Hechos de los Apóstoles. Y la razón por la que asociamos la misericordia con Cristo, la misericordia con la fiesta de San Lucas es porque Lucas, que era pagano de nacimiento, él no era judío, tenía ojos especialmente adiestrados, educados, sensibles al misterio de la misericordia.
En efecto, no se nos puede olvidar que los judíos del tiempo de Jesús tenían una actitud bastante despectiva, bastante distante, una actitud de cierta superioridad con respecto a los no judíos, con respecto a los paganos. Ellos tenían una actitud de superioridad que hacía que los no judíos se sintieran disminuidos o incluso excluidos. De hecho, si tú haces esta pregunta ¿qué se necesita para ser judío? Pues lo que vas a encontrar es una cantidad de barreras. Pero no es que yo esté deseando que nadie se haga judío, yo quiero que todos nos unamos en Cristo, que creamos plenamente en Cristo, en su gracia, en el valor de su muerte, en la gloria de su resurrección.
Entonces, si tú preguntas, si hubieras preguntado en la época de San Lucas, o incluso si preguntas hoy ¿qué se necesita para ser judío? Lo que vas a encontrar son muchos obstáculos. La religión judía es muy, muy diferente de muchas otras religiones, incluyendo nuestra fe cristiana, porque nosotros, los que creemos en Cristo, hemos recibido de Cristo un mandato: Vayan, anuncien a todas las naciones. Podemos decir que nuestra fe es una fe que se expande, es una fe fundamentalmente misionera. Nosotros nos sabemos elegidos por el amor de Dios, el amor de Dios nos ha elegido. Pero la elección nos impulsa, nos envía en misión.
El judío no tiene eso, o no lo tiene tan claro, porque ciertamente hay textos, hay textos, por ejemplo, en el profeta Isaías, donde se habla de una misión: Es poco que seas mi siervo, siervo de Israel, te hago luz de las naciones para que mi salvación llegue al confín de la tierra. Esas palabras están hablando de una misión del pueblo judío. En Génesis 18 también se habla, cuando Dios bendice a Abraham, le dice: En ti serán bendecidas todas las naciones de la tierra, donde queda claro que hay una misión. Hay un salmo también que dice: Todas mis fuentes están en ti Jerusalén, filisteos, tirios y etíopes, todos celebrarán a Dios en Jerusalén.
En el profeta Zacarías también hay una señal de cómo esa salvación que Dios ha dado a los judíos tiene que llegar a todos los pueblos. Y todavía hay más textos, pero lo que quiero destacar es que en la época de Lucas ese aspecto misionero, ese aspecto de compartir la fe que tendría que ser tan propio de quienes han recibido la elección para ser pueblo de Dios, es decir, los judíos, ese aspecto estaba, llamémoslo así, perdido, ese aspecto estaba, no sé, podríamos decir oscurecido.
Y por eso cuando Lucas, que no era judío, se da cuenta que el amor de Dios se expande, se vierte, se derrama con tanta abundancia, con tanta abundancia, como para hacer de los paganos una vez convertidos a Cristo, verdadero pueblo de Dios, Lucas queda como enamorado de eso, enamorado de esa verdad, enamorado de esa realidad. Y por eso, Lucas tiene una tremenda sensibilidad hacia la misericordia, porque este es el Dios que llega, este es el Dios que, como dice el Papa Francisco, está en salida, es el Dios que sale al encuentro, sale al encuentro de los demás, incluso de los que no eran pueblo suyo, esto es maravilloso.
Ahora bien, esa misericordia no significa solamente abrazar, incluir, como se dice hoy. En el mismo Evangelio de Lucas encontramos esta expresión, dice Cristo: Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores. Ahí está la misericordia derramándose, vertiéndose. Pero mira lo que sigue: He venido a llamar a los pecadores para que se arrepientan. Es decir, que la misericordia se expresa particularmente en el arrepentimiento, que tú dejes tu pecado, tu codicia, tu envidia, tu rencor, tu lujuria, tu adulterio, tu mentira, que tú dejes tu pecado. Esa, esa es la principal obra de la misericordia.
Lucas lo tiene clarísimo. Dicho de otra manera, la misericordia es para incluir al pecador, pero para excluir el pecado. Gran enseñanza de San Lucas, tan hermosa y tan necesaria en aquel tiempo, como en nuestro tiempo. Gracias, San Lucas, y ruega por nosotros.

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