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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
En la vocación de Lucas, como en tantos otros ejemplos, se ve que Dios, al llamarnos, toma lo que hemos sido y le da un nuevo y más precioso sentido.
Homilía sluc008a, predicada en 20141018, con 4 min. y 46 seg. 
Transcripción:
El 18 de octubre nuestra Santa Iglesia Católica celebra a San Lucas evangelista. Es muy particular la historia de Lucas, porque se trata de un hombre que encuentra a Cristo desde el paganismo, es decir, Lucas no pertenece al pueblo hebreo, no tiene un pasado judío, el conocimiento que Lucas tiene de la persona de Cristo lo recibe de los cristianos. Esto nos hace recordar aquella frase famosa que se atribuye a varios autores: Tu vida, la tuya, tu vida es el único evangelio que muchos leerán.
Y así se cumplió en el caso de Lucas. No conocía él el pasado judío, la raíz judía, de donde brotaría esa flor preciosa que es Cristo, no conocía él la persona misma de Jesús, pero llegó a conocerlo, llegó a quererlo y se dispuso a seguirlo, porque lo vio en los cristianos, porque lo encontró en sus discípulos. Qué hermoso que eso pueda decirse de nosotros, que de tal manera transparentamos al Señor, que de tal modo mostramos su presencia, su amor, su misericordia, la transformación que Él trae a nuestra vida, que seamos de tal modo que aquellos que nos conozcan puedan entrar verdaderamente en contacto con Jesucristo.
Otro punto, Lucas, según sabemos, tenía el oficio de médico y es hermoso ver la pedagogía que Dios tuvo con él, porque lo llevó de curar los cuerpos a curar las almas, de la compasión por el enfermo a la compasión por el pecador, de ser discípulo de aquellos que curan las enfermedades de este mundo a ser discípulo de aquél que cura los males de la eternidad. Me hace pensar en lo que sucedió en tantos otros apóstoles y que también nos puede suceder a nosotros. Mira que, por ejemplo, el apóstol san Pedro era un pescador y con su pedagogía Cristo toma a este pescador de peces y lo vuelve un pescador de hombres.
Mira el caso, por ejemplo, de Simón, llamado el celoso, Simón el Zelote, uno de los 12 en el grupo de Cristo. Este, que era celoso de la casa de Israel, se convierte en celoso predicador del Reino de Dios. Si ves cómo el Señor toma lo que cada uno es y lo mejora. Pablo, estudioso de la ley de Dios, la ley antigua, la ley de Moisés, se convertirá en el gran maestro de la ley nueva, la ley del Espíritu. Dios toma a Pablo desde su condición de estudiante de la ley y lo lleva a una nueva realidad, esa nueva realidad es maestro de la ley del Espíritu. Así podríamos dar otros ejemplos.
Pues ahora vayamos a Lucas y sigamos la escuela de Lucas, este es el gran evangelista de la compasión, el gran evangelista de la humanidad de Cristo. Y lo mismo que él, también nosotros, cultivando un corazón compasivo, aprenderemos a descubrir la misericordia que atraviesa incluso, el umbral de la muerte.

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