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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Las dos obras de san Lucas--el Evangelio y los Hechos--pueden verse como dos momentos de su preciosa predicación sobre el Espíritu, la Buena Nueva y la propagación de la gracia.
Homilía sluc004a, predicada en 20111018, con 4 min. y 44 seg. 
Transcripción:
Hoy es el día de San Lucas evangelista, 18 de octubre. Una fecha que nos llena de alegría precisamente porque el Evangelio de Lucas está lleno de alegría. Lucas, entre otras cosas, es el evangelista que más destaca el papel del Espíritu Santo, el lugar de las mujeres, la importancia de los pobres y, sobre todo, la alegría que trae la buena noticia. Así que este es un día para dar gracias a Dios.
Lucas no era de origen judío, se trata de un pagano convertido al cristianismo, compañero en buena parte del quehacer misionero del apóstol Pablo. Así como Pablo fue a tierra de paganos y allí predicó el Evangelio, así también Lucas tomó ese mensaje y lo extendió a todas las naciones. A Lucas se atribuyen dos grandes escritos del Nuevo Testamento. Uno es el Evangelio que lleva su nombre, que es el tercero en la secuencia usual de los libros. Viene Mateo, Marcos, en tercer lugar, Lucas y luego Juan, esa es una obra, el Evangelio. La otra obra de Lucas es llamada los Hechos de los Apóstoles.
Pero estas dos obras tienen más en común que simplemente compartir el mismo autor. Así como Lucas resalta tanto la acción del Espíritu Santo en su Evangelio, así también en los Hechos de los Apóstoles, muestra cómo el Espíritu es el gran protagonista de la evangelización. Así que algo que se puede hacer para mostrar la riqueza de los escritos de Lucas es cambiar los títulos de sus obras. Quiero decir, se puede decir que Lucas escribió sobre el Evangelio y la evangelización. La parte de la evangelización es la parte de los hechos.
O se puede también conservar esa palabra hechos y decir que para Lucas están los hechos de Jesucristo y los hechos de los discípulos de Cristo. O se puede pensar también, en que Lucas habla de los hechos de la obra del Espíritu Santo en Jesús, y luego la obra del Espíritu Santo en los discípulos de Jesús, porque precisamente Lucas es el que nos dice que el Espíritu Santo empujaba a Cristo a hacer maravillas y también nos dice que de Cristo salía una fuerza que los curaba a todos. Esa fuerza es la gracia del Espíritu.
De modo que en el Evangelio según San Lucas hay un punto en el que uno se puede preguntar si realmente el protagonista, por utilizar esa terminología, si el protagonista es Jesús o el protagonista es el Espíritu Santo que va ungiendo, guiando a Jesús y que desde Jesús se irradia para el pueblo pobre y humilde. Esa perspectiva encuentra como respaldo el hecho de que luego, en la segunda obra, en el libro de los Hechos de los Apóstoles que llamamos nosotros, está también esa acción del Espíritu, porque en el libro de los Hechos no hay un solo protagonista.
Al principio aparece Jesús con el grupo de apóstoles, luego viene lo que podríamos llamar el ciclo de Pedro y luego viene el ciclo de Pablo. Y entonces uno se pregunta ¿cuál es el hilo conductor dentro de esa obra, cuál es el protagonista? El protagonista es el Espíritu, el protagonista es el mensaje del Evangelio que con fuerza llega a todas las naciones, porque cuando ya llega hasta la capital del imperio, desde ahí tiene como un nuevo punto de partida, una nueva plataforma para la obra de Pablo y para la obra misma de los demás evangelizadores.
Que Lucas, con su alegría y con su mensaje hermoso del poder del Espíritu, nos haga mejores cristianos, mejores discípulos, mejores testigos.

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