|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Si la Iglesia denuncia el pecado y lo distante que estamos de Dios es una Iglesia antipática, anticuada. También hoy como en la época de San Lorenzo solo interesan los tesoros de la Iglesia, no su ser ni su misión.
Homilía slor021a, predicada en 20220810, con 7 min. y 50 seg. 
Transcripción:
El Diez de Agosto recordamos y celebramos en la Iglesia Católica a un diácono y mártir de los primeros siglos. Estoy hablando de San Lorenzo. Lorenzo era diácono en la diócesis de Roma. Teniendo en cuenta que Roma era la cabeza del imperio que se llama así Imperio Romano, estar en Roma era estar bajo el escrutinio, el examen de las autoridades imperiales. Por eso encontramos en los primeros siglos varios mártires que fueron Papas, que fueron presbíteros, o en el caso de Lorenzo, diáconos de la Iglesia de Roma, y que, claro, fueron examinados, fueron espiados, fueron atacados, dieron su sangre por Cristo. Sirva eso de introducción.
Pero yo quería hacer una pregunta. ¿Podría repetirse el martirio de Lorenzo hoy? Básicamente el prefecto, que es como decir el alcalde de Roma, le preguntó a Lorenzo que era administrador de los bienes de la iglesia. Le preguntó ¿Dónde están los tesoros de la Iglesia? Ya puedes imaginarte qué tipo de persona era este funcionario del Imperio Romano. ¿Dónde están los tesoros de la Iglesia? Y Lorenzo responde: Te los voy a mostrar y lo conduce a un comedor de pobres que eran atendidos caritativamente por la iglesia. Estos son los tesoros de la iglesia. El asunto no le hizo mucha gracia a este funcionario, y el hecho es que poco después fue martirizado Lorenzo, de un modo que se recuerda, en modo horrendo. Fue asado vivo.
Ahora repito mi pregunta ¿Podría repetirse de alguna manera el martirio de Lorenzo hoy? Es una pregunta difícil de responder, porque resulta que en nuestro tiempo, lo que se suele valorar de la Iglesia Católica, precisamente es su acción humanitaria. A aquel funcionario romano no le hizo ninguna gracia que la Iglesia atendiera a los pobres. Pero en el tiempo en el que estamos, la parte humanitaria de la Iglesia, es decir, el servicio que pueda prestar la Iglesia en términos de aliviar dolor. Ayudar en la promoción humana, acoger a los inmigrantes, por ejemplo. Ese tipo de acciones son más bien vistas positivamente por los poderes de este mundo. Entonces, según eso diríamos, el martirio de Lorenzo no se puede repetir hoy.
Pero sabes, estaba pensando que el asunto es más profundo. Lo que buscaba aquel prefecto o funcionario romano, ¿qué era? lo que buscaba era los bienes de la Iglesia, no la misión de la Iglesia. No el ser de la Iglesia, sino los bienes de la Iglesia. Observa lo que estoy diciendo, por favor. Estaba buscando los tesoros de la iglesia, no la misión de la iglesia, ni el ser de la Iglesia. ¿Me explico? Y ahora viene la pregunta. ¿Eso sucede también hoy? Esa especie de desinterés por la misión de la Iglesia y por el ser de la Iglesia para simplemente ver qué sacamos de la Iglesia. Y yo tengo que responder desde mi propio punto de vista, que eso sí sucede hoy. Eso sí sucede. Es decir, interesa la Iglesia, interesa en la medida en que presta algo a la sociedad.
Es decir, interesan los tesoros de la Iglesia. Pero si vamos a preguntarnos por la misión de la Iglesia. La misión de la Iglesia la expresó muy bien San Pablo Sexto cuando dijo en Evangelii Nuntiandi La Iglesia existe para evangelizar. Y decía San Juan Pablo Segundo, la misión de Cristo Redentor está en sus comienzos. Una de las frases más bellas y en cierto sentido más enigmáticas del Magisterio de San Juan Pablo Segundo. Es decir, que la misión de la Iglesia está en la transmisión fundamentalmente de la Buena Nueva, que es la victoria sobre el pecado, sobre el demonio, sobre la muerte y que es la instauración del Reino de Dios. Es decir, que Dios reine, que Dios reine en los corazones, que Dios reine en las instituciones.
Y yo hago una pregunta ¿A quién le interesa eso hoy? ¿A quién le interesa que Dios reine? Interesa que la Iglesia trabaje como una ONG. Esto lo han dicho varios Papas. No estoy diciendo nada nuevo. Lo ha dicho el Papa Francisco, el Papa Benedicto. A la Iglesia lo único que se le pide es que sea como una ONG, ayúdenos. Mejor dicho, haga su aporte con pobres, con migrantes, con lo que sea, pero la misión propia de la Iglesia no nos interesa. Y si la Iglesia intenta hacer su misión, por ejemplo, denunciar el pecado, denunciar lo distantes que estamos de Dios, es una Iglesia antipática. Si la Iglesia habla de pecado, es una iglesia anticuada, es una iglesia dinosaurio. No estamos tan lejos entonces de lo que le sucedió a Lorenzo. También hoy lo que interesa son los tesoros de la Iglesia, no el ser ni la misión de la Iglesia. San Lorenzo ruega por nosotros.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|