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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Servir es entregar la vida, es llevar a la gente a Cristo, es practicar la misericordia espiritual y corporal como lo hizo San Lorenzo diácono.
Homilía slor018a, predicada en 20200810, con 4 min. y 58 seg. 
Transcripción:
En la Iglesia Católica tenemos unos personajes que se llaman oficialmente Servidores. Bienvenidos, el Diez de Agosto recordamos y celebramos a uno de estos servidores de nombre Lorenzo. La palabra servidor en griego se dice Diákonos y por eso este es el día de San Lorenzo, diácono y mártir. Descubrir a los diáconos, a los grandes y santos diáconos como Lorenzo es descubrir en qué consiste el servicio en la Iglesia Católica. Y la verdad es que este hombre, Lorenzo, es un gran espejo donde podemos ver lo que significa servir.
Observa Lorenzo atendía a los pobres. Lorenzo predicaba la palabra. Lorenzo dirigía muchas veces la oración, la oración con el pueblo. Lorenzo, murió dando su vida como testimonio de Cristo. Además entregando la vida de una manera horrenda. Fue asado vivo, literalmente en una parrilla. Terrible. Estos cuatro actos o acciones que he descrito de Lorenzo describen muy bien lo que es un servidor. Fíjate. Atendía y ayudaba a los pobres. Predicaba la Palabra de Dios. Dirigía la oración. Murió por Cristo. Son como las cuatro grandes dimensiones del servicio en la Iglesia.
Fijarnos en los que son necesitados. Ahí está todo el campo de las obras de misericordia corporales. Lorenzo predicaba la palabra. Es parte del oficio de los diáconos, todavía hoy, claro, en la Iglesia Católica. Tanto los diáconos llamados temporales como los diáconos permanentes están llamados a predicar la Palabra de Dios, que es ejemplo sublime de las obras de misericordia espirituales. ¿Qué más es servir? Servir es congregar y animar para la oración. Porque finalmente, lo que más necesita la gente no es de mí, no es de mi persona. Lo que más necesita la gente es el encuentro con Cristo que yo puedo ayudar a través de la misericordia corporal y espiritual. Yo puedo ayudar, pero de quien necesitan es de Cristo. Y por eso al congregar para la oración, al llevar a la gente hacia la oración, los estamos poniendo en contacto con la fuente, con la fuente misma de la salvación. Eso es verdadero servicio. Llevarlos a la fuente, que no se queden en mí, que no se queden conmigo simplemente.
Entonces, fíjate misericordia corporal, misericordia espiritual, llamado a la oración y entregar la vida por Cristo. De un modo impresionante, podríamos decir de un modo dramático. Esto es lo que hacen los diáconos. Sobre todo un hombre como Lorenzo, que murió por Cristo. Bueno, pero la gracia del martirio es una gracia comparativamente escasa, debemos decir. ¿Qué queda para todos nosotros, los demás? Pues mira el mártir, como Lorenzo, entrega su vida, por así decirlo, en un momento. Pero tú y yo estamos llamados también a entregar la vida, solo que nosotros no la entregamos en un momento, sino que nosotros le entregamos gota a gota, hora a hora, día a día. Así entregamos la vida. Esa es la manera cómo entregamos la vida.
Entonces, ¿Servir qué es? Ahora lo digo al revés, es entregar la vida, es llevar la gente a Cristo, es practicar la misericordia espiritual y es practicar la misericordia corporal. Ejemplo magnífico San Lorenzo diácono y mártir.

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