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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Los santos Joaquín y Ana son patronos de la sexualidad porque nos muestran que al vivirla según el Plan de Dios nos santifica y son patronos de los adultos mayores porque están cargados de sabiduría y enseñanzas.
Homilía sjya018a, predicada en 20230726, con 5 min. y 54 seg. 
Transcripción:
Mis hermanos, las imágenes que tengo a mis espaldas representan en el centro a la Santísima Virgen María, a la derecha de ella a san Joaquín y a la izquierda de ella a santa Ana. Estos son los nombres que, según la tradición, tenían los papás de la Virgen, san Joaquín y santa Ana. Y hoy, 26 de julio, nuestra Iglesia Católica recuerda y celebra la santidad de este hombre y esta mujer. Dicho sea entre paréntesis, qué hermoso pensar que, así como ellos, a lo largo de la historia ha habido otros matrimonios santos, san Joaquín y santa Ana, santos ellos y santa, su hija.
Pero hay otros casos, por ejemplo, recordamos a Luis y a Celia, ambos santos, ambos canonizados, los papás de Santa Teresa del Niño Jesús. Si conoces otros ejemplos de matrimonios canonizados, sería muy interesante que lo pusieras en los comentarios de este sencillo video. ¿Qué nos dicen Joaquín y Ana? Hay por lo menos dos mensajes y hay uno que yo siempre repito todos los años un poco en solitario, yo repito este mensaje. Como la flor inmaculada, la flor de pureza es la Santísima Virgen María y María Santísima nació de la unión natural, la unión física entre un hombre llamado Joaquín y una mujer llamada Ana.
A mí me encanta decir que san Joaquín y santa Ana deberían ser los patronos de la sexualidad humana, porque es hermoso pensar que esa realidad que viene de Dios creador, cuando es bien vivida, cuando es vivida de acuerdo con el plan del Señor, produce frutos de santidad. La sexualidad no la dio Dios a nuestros cuerpos para que fuera una herramienta o pretexto contra el pecado o para el pecado, más bien digo, sino nos la dio para que, de acuerdo con los distintos estados de vida, con nuestro afecto y con todo nuestro cuerpo, le demos la gloria a Él, según la vocación que cada uno tiene.
Pues bien, estos dos, Joaquín y Ana, eran esposos, y por medio de la unión que, por supuesto, es unión sexual de ellos, dieron al mundo esa flor inmaculada, regalo de Dios para ellos y regalo de Dios para toda la humanidad, la Madre de Cristo, nuestro Señor. Así que ese es un patronazgo que yo quisiera ver, que se reconociera a Joaquín y Ana como patronos de la sexualidad humana. Pero luego tenemos también que ellos, como lo ha enseñado varias veces el Papa Francisco, nos recuerdan la importancia de la edad avanzada, en el sentido de que, pues si ellos son los papas de María Santísima, ellos son los abuelitos de Jesús.
Entonces, también ellos nos están recordando la importancia de los abuelos, la importancia de los adultos mayores en nuestra sociedad. Y ese es otro patronazgo que también de un modo distinto, con un enfoque distinto, se le puede dar a san Joaquín y santa Ana. Efectivamente, pues ellos, los abuelos de Jesús, nos están enseñando precisamente la importancia que tienen las personas mayores. Y esto es muy importante porque nuestra sociedad, muchas veces con terrible totalitarismo, con terrible indiferencia, pues mira a veces a los adultos mayores simplemente como una especie de estorbo.
Y a veces parece que el único mensaje para con las personas mayores es: No pongas problemas. Y cuando te canses o cuando nos cansemos de ti, ya sabes que siempre existe la eutanasia o el suicidio asistido. Frente a esa manera de utilizar al ser humano como una especie de bien reciclable que tiene que volverse al final abono para plantas o cualquier otra cosa, la grandeza de la concepción antropológica en la Biblia nos muestra que cada etapa de la vida es valiosa y que también la etapa final de la vida, también lo que viven nuestros adultos mayores, está cargado de sabiduría y está cargado de enseñanzas para nosotros.
Mi mamá murió a sus 78 años de edad, mi papá murió unos diez años después, a los 88 años de edad y en sus años finales, cuántas enseñanzas. Hoy yo podría contar tantas cosas y las he contado en muchas predicaciones. Así, por ejemplo, ver a mi papá que por razón de los años y las enfermedades perdía tantas cosas y sin embargo crecía y crecía en la gratitud y en la fe y en la unión con Dios, ese fue mi papá. Eso nos lo enseñó él y no nos lo enseñó cuando él tenía 30, 40, 50 o 70 años. Las grandes enseñanzas vinieron después de los 80.
O sea que Joaquín y Ana tenemos esos dos polos muy distintos entre sí, pero ambos valiosísimos, que son patronos de la sexualidad humana, porque nos muestran cómo cuando se vive la sexualidad según el plan de Dios, es motivo de santificación y fuente de santidad. Y luego, patronos de la edad avanzada, patronos de los adultos mayores y ejemplo para que todos encontremos en nuestros adultos mayores un punto de referencia, una luz también para nuestras vidas.

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