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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Al recordar a quienes educaron a la Virgen María reflexionamos sobre los desafíos particulares que tiene la educación de niñas y mujeres jóvenes hoy.
Homilía sjya017a, predicada en 20220726, con 12 min. y 30 seg. 
Transcripción:
Hermanos, esta celebración de los padres de la Santísima Virgen puede ser vista desde distintos ángulos, todos muy provechosos. Por ejemplo, el Papa Francisco desde hace varios años ha venido insistiendo en el papel de los abuelos y, en general, de los adultos mayores en la sociedad y en la familia. Es un reclamo muy interesante y muy necesario este que hace el Papa, porque lamentablemente en nuestra sociedad a veces se arrincona al adulto mayor, se desprecia su experiencia o se le mira simplemente como una carga. Como Joaquín y Ana eran abuelitos de Jesucristo, este es un modo de acercarse a esta celebración.
Otro modo menos conocido, parte de la consideración del dogma de la Inmaculada Concepción. Según nuestra fe, María Santísima, desde el primer instante de su concepción, fue preservada de las consecuencias del pecado original. De ese modo Dios la preparaba para una misión absolutamente única, y lo hizo así según pronunciaba el Papa Pío IX, en la encíclica en que declaró el dogma de la Inmaculada, Dios lo hizo así a partir de los méritos futuros de nuestro Señor Jesucristo. De modo que toda la gracia que hay en María proviene de la única fuente que es Cristo.
Y ¿por qué eso tiene que ver con Joaquín y Ana? Porque María Santísima fue engendrada en un acto de intimidad y, por consiguiente, podemos mirar a los padres de la Virgen como patronos de una sexualidad sana y santa. La sexualidad humana como lugar de santidad, es una aproximación nueva que yo personalmente amo mucho y que me parece que es interesante destacar. Todavía hay otro ángulo por el que podemos acercarnos a esta fiesta de Santa Ana y San Joaquín.
Y es que debemos tener en cuenta que en cada hogar, cada hijo es un don que Dios concede a esos papás, es como un acto de confianza. Cuando Dios entrega una vida humana, es decir, un bebito, una bebita, a esos papás está como teniendo un tremendo acto de confianza, como diciéndoles fórmenlo, fórmenla. Y debemos ver a Joaquín y Ana no solamente como los engendradores de la Virgen, sino como aquellos que la educaron, la formaron. Y formar a la santa entre los santos indudablemente es una vocación única.
Y esto nos lleva a un tema muy bonito que es el tema de la educación, el tema de la formación y particularmente, de la formación de las niñas, de las mujeres. Este tema de la formación de la mujer nos atañe a todos, porque el futuro de la sociedad es inseparable de lo que suceda con la mujer, con el corazón de la mujer. Lo cual tiene repercusiones políticas, económicas y sociales a grandísima escala. Países como Alemania, como Italia, España, Grecia y cada vez más países, tienen unas tasas de natalidad tan supremamente bajas que es inevitable pensar en el colapso del sistema pensional y del sistema económico a gran escala.
Hace poco leía que un país como Alemania requiere de cuatrocientos mil inmigrantes cada año, cada año, piensa esa cifra ¿por qué? Porque las chicas alemanas no ven la maternidad como una opción de realización personal, lo que suceda con la mujer, los valores que tenga la mujer, las opciones de la mujer van a marcar por completo la sociedad porque todos, absolutamente todos, somos hijos de mujer. Pero la educación de la mujer pasa por tiempos sumamente difíciles, creo que hay sobre todo tres aspectos que hacen muy difícil la educación de niñas y jovencitas.
En primer lugar, como una reacción muy explicable, muy explicable en contra del machismo, pues ha surgido algo que es el feminismo y el feminismo con mucha frecuencia lo que hace es heredar los peores vicios del machismo, lo cual es una tristeza, por supuesto. Entonces, si el varón muchas veces ha sido arrogante, ha sido agresivo, ha sido egoísta, pues ese es el rostro típico de la inmensa mayoría de las feministas que vemos en los medios de comunicación.
Y eso, repito, es una gran tristeza, esa rebeldía, esa agresividad propia del feminismo radical, hace que muy pronto los papás se sientan casi bloqueados, imposibilitados de acceder al corazón y de formar el corazón de sus propias hijas. No estoy inventándome nada, es el testimonio de papás que me han hablado a mí como a muchos sacerdotes. Entonces, la formación de la mujer en un ambiente donde el feminismo parece una bandera obligada es muy difícil. Pero repito, esto no es simplemente criticar feministas, es darnos cuenta que la agresión y el egoísmo de los varones está en la raíz de muchos de esos feminismos.
Otro aspecto que hace también muy compleja la educación femenina en estos tiempos, es la confusión con todo el tema de género, lo que se suele llamar ideología de género. Hasta el punto de que grandes legisladores, grandes en el sentido de que son muy conocidos. Estoy pensando, por ejemplo, en una famosa senadora demócrata en Estados Unidos. Le preguntaba en público un colega de ella, le preguntaba: ¿Usted puede definir qué es una mujer? Y esta mujer que quiere defender los derechos de la mujer dio vueltas y vueltas que las mujeres cis, las mujeres trans, las mujeres bi, las mujeres pan, y cada uno de esos prefijos significa algo, al fin no supo definir qué era una mujer.
Y esa confusión de género hace muy complicadas las cosas, muy complicadas, hace muy difíciles, sobre todo cuando el Estado tiene un proyecto muy claro de arrancar la educación de los hijos de las manos de los papás, que es algo que vemos cada vez en más países. De tal manera que ya hay unos proyectos de ley que tienen curso en países como España y que hacen que si un menor de edad o una menor de edad dice: La verdad es que yo me considero varón.
Cualquier oposición de los papás puede tener gravísimas consecuencias, porque el Estado se ha declarado en favor de esas decisiones, entre comillas, libres, de esos menores de edad. Dónde se ve una contradicción muy grande, porque ese menor de edad no puede comprar una botella de alcohol, pero ese menor de edad sí puede decir háganme una terapia de supresión hormonal, porque no quiero ser mujer o porque no quiero ser hombre. Entonces, el tema de género hace extremadamente difícil la educación femenina.
Y el último tema tiene que ver con algo que es en parte inocente y en parte no, me refiero a la exaltación de las profesiones y actividades femeninas en todos los órdenes menos en uno, la maternidad. Usted verá en los medios de comunicación que se aplaude a las futbolistas, no es que esté mal que las aplaudan, las escritoras, las gerentes, las filósofas, las teólogas, las exitosas en el mundo de las finanzas. Todas las mujeres, o mejor, todas las actividades femeninas, son exaltadas, menos el hogar y la maternidad.
Como he comentado en otros espacios, este portal que todos utilizamos, creo yo, todos los días, Google utiliza su página de entrada, o sea google.com, lo utiliza para celebrar ciertas fechas, por decir algo, el aniversario del nacimiento de Albert Einstein o la llegada del hombre a la luna, cosas así. Cuando llega el día de la mujer, el llamado día de la mujer, siempre exaltan algo de la mujer. Y yo he sido acucioso y he sido muy atento para revisar qué se exalta de la mujer y se exaltan cosas muy bonitas, las poetisas, las escritoras, las filósofas, repito, todo se exalta de la mujer.
Pero en todos los años que he visto en ese lugar y en otros, nunca se exalta el simple y maravilloso hecho de ser madre. Y eso tiene una consecuencia, yo tengo amigas muy católicas, jóvenes, bellas, inteligentes, muy convencidas de su fe, que sin embargo dicen: No estoy segura ni de casarme ni de ser mamá. Y me decía una de ellas hace pocos días, me decía: Es que desde niña uno siempre ha visto que ser mamá es perder. Ser mamá es ser una perdedora, porque las ganadoras y las que tienen aplausos son en primer y en número uno las influencers, que ya se sabe qué estrategias utilizan para llegar a ser influencers.
Las influencers, las celebrities y después de ellas vendrán las cantantes, las actrices, las atletas, las mujeres de empresa, las que están en los altos cargos. Pero ser mamá, el mundo actual inyecta la idea de que ser mamá es ser una perdedora, ser mamá significa quedarse en algo demasiado chico y eso hace muy difícil la educación femenina. Entonces, fíjate cómo esta fiesta de san Joaquín y santa Ana, los papás de la Virgen, es decir, formadores de la Reina de los Ángeles, como decía San Juan Damasceno.
Mire que esta fiesta nos pone a pensar en todas estas cosas y nos pone a decir, de verdad que son tiempos sumamente exigentes y tiempos en los que todos tenemos que orar, reflexionar, unirnos, dialogar, porque, termino con la idea que ya dije, lo que suceda con la mujer nos atañe a todos, porque todos somos hijos de mujer.

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