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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Que la memoria de San Justino nos aliente en la búsqueda valiente de la verdad, a un encuentro pleno con Jesucristo Nuestro Señor.
Homilía sjus003a, predicada en 20160601, con 4 min. y 41 seg. 
Transcripción:
El Primero de Junio, nuestra Iglesia católica recuerda a un laico, filósofo y mártir del Siglo Segundo. Su nombre es Justino. O sea que hoy estamos recordando a San Justino. Es bien interesante la historia de este hombre, porque es la historia de un peregrino, un hombre que buscó a través del estudio en dónde estaba la verdadera sabiduría. Se puede decir que esa fue la gran preocupación de su corazón. Así como hay personas que concentran su atención en el dinero ¿Dónde puedo hacer más dinero? Así como hay gente que conserva su atención en el placer, ¿En dónde puedo pasarla mejor? o ¿Dónde puedo disfrutar más? Resulta que también sobre esta tierra hay unas cuantas personas que tienen otra clase de búsquedas.
En el caso de Justino, su gran búsqueda era la verdad. No es el único caso de un santo que a través de esa búsqueda, de esa peregrinación, ha llegado a nuestra Santa Iglesia. Recordemos que San Agustín, mucho más conocido, aquel gran obispo que vivió entre los Siglos Cuarto y Quinto, también llevaba una búsqueda, la búsqueda de la verdad. Y eso hizo que San Agustín, en un momento dado, dejará atrás no solamente una vida de pecado, sino las creencias contradictorias de una secta llamada de los maniqueos. Tenemos también el caso de otros que han hecho este tipo de búsquedas.
El Papa Benedicto Beatificó hace unos pocos años a un gran hombre llamado John Henry Newman. Y John Henry Newman, fue anglicano de nacimiento. Él era sacerdote anglicano, pero tenía una gran preocupación por la verdad y se puso a investigar si lo que creían los anglicanos en el Siglo Diecinueve, que fue la época de su vida. Si lo que creían los anglicanos en el Siglo Diecinueve era lo mismo que habían creído los cristianos, por ejemplo en el Siglo Segundo o en el Siglo Tercero. O sea, la preocupación de Newman era, nosotros nos inventamos esto. Esto es una cosa que únicamente nosotros creemos o de verdad así ha pensado siempre la Iglesia.
Newman ayudó a que se fortaleciera un movimiento llamado el movimiento de Oxford y las personas que estaban en esas reuniones, lo que hacían era precisamente investigar, buscar la verdad. ¿Qué es lo que creían los cristianos en la antigüedad? Y a través de ese estudio juicioso, diligente, atento, Newman llegó a una conclusión. Llegó a la conclusión de que la verdad no estaba de parte del anglicanismo. Él sentía gratitud y cariño hacia la comunión anglicana, pero se dio cuenta. La verdad la tiene la Iglesia Católica y cuando él llegó a esa conclusión fue dócil a la verdad y dio un paso. Y ese paso no fue pequeño. Después de ser sacerdote anglicano, pasó a la Iglesia Católica, fue ordenado como sacerdote de la Iglesia Católica, llegó a ser cardenal de la Iglesia Católica. John Henry Newman. Porque estaba buscando lo que es verdadero.
Así que el ejemplo de estos santos como Newman, como San Agustín o como el Santo de hoy, San Justino. Nos muestra dos cosas muy importantes. Primera, que no es pecado tener preguntas, no es pecado tener dudas y búsquedas, eso no es pecado. Pero segundo, tienes un deber de conciencia, de avanzar, de no quedarte simplemente con tus preguntas. Y ese deber de avanzar y de buscar es el que te va a conducir, sin duda, a un encuentro más perfecto, a un encuentro pleno con aquel que es la verdad, Jesucristo, que ha querido hacerse presente y ha querido ser cabeza del cuerpo de la Iglesia. Que la memoria de San Justino nos aliente en nuestra búsqueda de la verdad. Amén.

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