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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
En qué consiste la alegría plena, según San Juan
Homilía sjne024a, predicada en 20191227, con 5 min. y 22 seg. 
Transcripción:
Queridos hermanos, la manera como termina la primera lectura de hoy nos deja una clave muy importante sobre el propósito del apóstol San Juan en su evangelización y especialmente en sus escritos. Les recuerdo la frase que oímos al final de la primera lectura: «Os escribimos esto para que nuestra alegría sea completa». Debemos tener en cuenta que los escritos son una forma de evangelización, una forma muy poderosa.
Cuando pensamos en que han pasado 20 siglos y estas palabras siguen impactando nuestros corazones y nuestras vidas, nos damos cuenta que esta palabra bendita, esta palabra escrita, es una obra de evangelización. Y ¿por qué evangeliza el apóstol, por qué Juan, y seguramente los demás, por qué evangeliza? Observemos la frase: Para que nuestra alegría sea completa. Existe la alegría inmensa de recibir a Jesucristo. Pero esa alegría, aunque sea muy grande, está incompleta. Solo será completa cuando, además de haberlo recibido, lo entreguemos a los hermanos.
La alegría se vuelve completa cuando la Buena Noticia que ya ha conquistado nuestros corazones, a través de nuestro testimonio y nuestras palabras, llega a tocar y conquistar los corazones de los hermanos. Por eso, tenemos una alegría incompleta si no estamos compartiendo el Evangelio, repito, primero con nuestra vida, con nuestro testimonio, luego también con nuestras palabras. Pero además, esa primera lectura nos da otra clave que es muy importante y es en qué consiste compartir el Evangelio. Dice: «Eso que hemos visto y oído, os lo anunciamos para que estéis unidos con nosotros en esa unión que tenemos con el Padre y con su Hijo Jesucristo».
Compartir el Evangelio no es solamente dar una noticia, es crear una comunidad. La palabra clave, que no aparece en esta traducción, es la palabra comunión: Esta, nuestra comunión. Usted lo puede leer, por ejemplo, en la Biblia de Jerusalén. «Esta, nuestra comunión, es con el Padre y con su Hijo Jesucristo». La palabra comunión en griego se dice koinonía. Entonces la alegría ¿cuándo es completa? La alegría es completa cuando recibo el Evangelio y cuando entrego el Evangelio para hacer koinonía, para hacer comunión, para crear comunidad.
A medida que la Palabra, a través de nuestro humilde servicio, crea comunidad, vence las divisiones, logra una nueva comunicación, nuestra alegría se vuelve completa. Yo creo que es un mensaje que llega con mucha fuerza a nuestro querido monasterio el día de hoy. Cómo la Palabra es la fuente de nuestra alegría y la alegría se vuelve completa en el momento en el que crea comunidad. Cuando damos ese testimonio y creamos comunidad, fortalecemos comunidad. La palabra que se queda solamente para mí, es una alegría muy imperfecta, es apenas una semilla de alegría.
La alegría se vuelve plena cuando esa palabra da fruto en mí y a través de mi vida y testimonio, logra que se produzca, que se fortalezca la comunidad. Ahí está la alegría, ahí logro percibir al Evangelio como una buena noticia. Que la intercesión del apóstol y evangelista San Juan conquiste nuestro corazón y lo cautive para que nosotros seamos creadores, co-creadores de comunión y comunidad, y el Evangelio tenga toda su fuerza en nosotros. Amén.

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