|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Cristo quiere hacer camino con nosotros, quiere trabajar a partir de lo que somos y así paso a paso llevarnos a lo que Él sabe que podemos llegar a ser.
Homilía sjne021a, predicada en 20181227, con 6 min. y 26 seg. 
Transcripción:
El 27 de diciembre nuestra Iglesia Católica recuerda al evangelista San Juan. Este Juan es el hermano de Santiago y ellos dos, Santiago y Juan, son los hijos de Zebedeo, los pescadores a los que Cristo llamó en los comienzos mismos de su ministerio de evangelización. Santiago y Juan aparecen muchas veces cerca de Cristo.
Santiago y Juan aparecen en la escena de la transfiguración, cuando Cristo resucita a aquella niña que tenía cerca de doce años, solo permite que le acompañen tres apóstoles que son: Pedro, Santiago y Juan. Cuando Jesucristo va a hacer su oración en el huerto de Getsemaní, entonces también son solamente tres los que le acompañan, y de nuevo son: Pedro, Santiago y Juan. Este Juan está cerca de Cristo, está en el puesto de honor, en la Última Cena. Y es este Juan el que está tan cerca del Señor que Pedro le puede preguntar discretamente a Juan: Dinos ¿quién es el que va a traicionar al Señor?
Y Juan recuesta su cabeza en el pecho de Cristo y le pregunta, como una confidencia del corazón: ¿Quién es el que te va a traicionar? Por todas estas razones, hay grandes indicaciones de que este Juan es el discípulo amado del que nos habla el cuarto Evangelio. Y podemos decir que el entendimiento estándar dentro de nuestra Iglesia Católica es que el cuarto evangelio proviene de este discípulo amado, proviene de este Juan. Pero no todo es brillante, puro y santo en este Juan, porque también nos damos cuenta de que él, lo mismo que los demás apóstoles, tenía sus intereses, tenía intereses bastante claros.
Hay una escena que un evangelista nos cuenta como que Santiago y Juan se acercaron a Cristo, otro evangelista dice que no fueron ellos, sino la mamá de ellos la que se acercó a Jesús. Pero, en cualquier caso, la petición no tiene nada de espiritual, es más bien ansia de poder, ansia que se corresponde a lo que también querían los demás apóstoles. Es decir, no es que éstos fueran terriblemente corruptos, sino que era el deseo, era la ambición de poder, que estaba más o menos en ese ambiente de los doce apóstoles antes de la cruz, por supuesto, y antes de la Pascua y de Pentecostés.
Entonces, pues básicamente la petición que le hacen a Cristo es cuando llegues a tu reino, que esté uno a tu derecha y otro a tu izquierda, es decir, están buscando los primeros puestos. En otra escena encontramos que cuando iban de camino hacia Jerusalén estos dos apóstoles, Santiago y Juan, a los que Cristo por una buena razón, los llamaba los atronados, los hijos del trueno, este Santiago y este Juan, cuando vieron que en una población de Samaria no los recibían porque veían que se dirigían hacia Jerusalén. Y sabemos que los samaritanos y los judíos no se entendían de la mejor manera.
Entonces, cuando no los recibieron, la reacción de Santiago y Juan es quieres, le preguntan a Cristo: ¿Quieres que hagamos bajar fuego del cielo que consuma a estos habitantes? Es decir, la reacción de ellos no tiene nada de caritativa y Cristo mismo tiene que corregirlos diciendo: Ustedes no saben de qué espíritu son. Para terminar estas comparaciones entre estos dos apóstoles, Santiago, que es Santiago el mayor, el patrono de España, y Juan, que es Juan el evangelista, hay una cosa muy interesante.
Y es que, según acabo de recordarles, pues, Santiago y Juan querían estar a los dos lados de Cristo, uno a la derecha, otro a la izquierda. Y uno se maravilla pensando que de otra manera ellos estuvieron al principio y al final, pero de otro modo, me explico. El primero que murió entre los apóstoles fue Santiago y el último de los apóstoles en morir fue Juan. Podemos decir que, con las muertes de estos dos hermanos, de algún modo queda enmarcada la muerte misma de Cristo. El primero que murió, Santiago, fue degollado en tiempos del rey Herodes.
El último que murió, Juan, después de larga ancianidad y después de dejar tesoros de revelación que han llegado a la Iglesia a través de San Policarpo y a través de San Ireneo, pues llevó esa vida contemplativa hasta el punto de que algunos pensaron que él no iba a morir, sino que iba a encontrarse con Cristo en su ancianidad. Demos gracias a Dios por estos apóstoles. ¿Qué nos queda a nosotros? Nos queda sobre todo una convicción, y es que Cristo quiere hacer camino, Cristo quiere hacer historia con nosotros.
¿Cómo los encontró? En un trabajo humilde. ¿Cómo los encontró? Los encontró, pues marcados por la ambición, los encontró llenos de defectos. Y trabajó en ellos y los elevó y los fue conduciendo. Y finalmente, llegaron a altísimas cumbres de testimonio y de santidad. ¿Sabes algo? Cristo quiere hacer lo mismo contigo y conmigo, quiere hacer camino con nosotros, quiere trabajar a partir de lo que nosotros somos y así, paso a paso, llevarnos a lo que Él sabe que podemos llegar a ser.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|