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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
El Santo Cura de Ars es ejemplo para los sacerdotes porque él se puso de parte de Dios orando, haciendo penitencia, intercediendo, desgastándose por su pueblo.
Homilía sjmv006a, predicada en 20230804, con 6 min. y 15 seg. 
Transcripción:
El cuatro de agosto recordamos a San Juan María Vianney. Es interesante que a este sacerdote, que además es patrono de los sacerdotes diocesanos, este sacerdote siempre se le llama el cura de Ars. Es decir, que su nombre, su historia, quedó ligada para siempre a la historia de una comunidad, la comunidad de un pequeño pueblo en Francia, el pueblo de Ars. Y allá, realizó su obra. Ahí predicó, confesó, evangelizó y ahí se santificó con la gracia de Dios. Yo quiero recordar hoy, mientras celebramos al santo cura de Ars San Juan María Vianney, yo quiero recordar un aspecto que poco a poco ha ido tomando como más importancia me parece en la mente de nuestro pueblo católico, y es cómo la evangelización siempre consiste en arrancarle la presa al enemigo. En las catequesis que él hizo, muchas de las cuales se conservan, es decir, su manera de evangelizar sus sermones, el cura de Ars tenía perfectamente claras dos cosas. Primera, él tenía claro que cuando se va a proclamar el Evangelio va a haber oposición y que detrás de las oposiciones de esta persona o de esta otra, detrás de la gente que se oponga, en realidad es el espíritu de las tinieblas, es el demonio mismo el que no quiere soltar su presa. Haz de cuenta como una de esas fieras Tú piensa, qué se yo, en un leopardo, en un león, una de estas fieras que tiene agarrado a un antílope, por ejemplo, una cebra. Y todos hemos visto esos documentales. Tengo aquí muy en mi mente el caso de una leona que estaba persiguiendo una cebra y se le lanza por detrás y hunde las garras en las ancas de la cebra. Y la cebra seguía avanzando y la leona no la soltaba. No me acuerdo cómo acabó esa historia, pero la imagen de la leona apretando sus patas y sus garras contra el cuerpo de la cebra es algo que no se me olvida. Es algo que no se me olvida. La Biblia nos habla en esos términos cuando se trata de la evangelización. Por ejemplo, dice la carta a los Colosenses dice: que Dios nos sacó del dominio de las tinieblas y nos trasladó al reino de su Hijo querido. Y la palabra que aquí habría que destacar es la palabra dominio. ¿Dominar qué es? la persona que está en las tinieblas está dominada por las tinieblas. Las tinieblas dominan a la persona que está metida en el pecado. Esto se nota clarísimo. Se nota en el caso de una persona que tiene un vicio, no ve como la persona que está sumergida en el vicio, pues es una persona que no logra salir de eso. Por ejemplo, el ludópata no logra salir de su ludopatía, de su adicción al juego y el que está metido en el mundo de la pornografía no logra soltar eso y vuelve y recae, incluso se confiesa y vuelve y recae. El pecado no suelta, no suelta. Y eso lo tenía muy claro el cura de Ars, que las tinieblas tienen su forma de dominio. Pero aquí es donde viene la segunda certeza que tenía el santo cura de Ars. La segunda certeza es que Dios es más grande, es que Dios es más poderoso y que el que se pone de parte de Dios se pone en el equipo ganador. Ese es el equipo ganador, el que se pone de parte de Dios. Y eso fue lo que hizo él. Como sacerdote, pero ante todo como cristiano. Lo que él hizo fue ponerse de parte de Dios. ¿Y cómo lo hizo? Orando, haciendo penitencia, intercediendo, desgastándose por su pueblo. Eso fue lo que Él hizo con su oración, con su penitencia, con su testimonio, con su predicación, con todo su ser. Por eso es un ejemplo para todos nosotros los sacerdotes, muy especialmente para nuestros hermanos del clero diocesano, los que están en la inmensa mayoría de las parroquias. Juan María Vianney se desgastó por el pueblo, se desgastó por ellos, se entregó a ellos en nombre de Cristo, como una prolongación del amor de Cristo, porque estaba convencido de que el amor de Dios es más grande que cualquier poder que tenga el pecado y que cualquier artimaña del enemigo. Déjame terminar esta reflexión con una frase de él: Si en tu camino de vida cristiana no te toca enfrentarte, toparte estrellarte contra el demonio. Quizás la razón es que estás caminando en la misma dirección de él. Por eso no te has estrellado contra él, porque vas con él y no te has dado cuenta. El demonio atacó de muchas maneras al santo cura de Ars, incluso físicamente. Una vez, un sacerdote se hospedó en la casa del Santo Cura. Y este sacerdote dijo: No me vuelvo a quedar ahí. Había cosas muy extrañas. Objetos que se movían. Es decir, el demonio le tenía auténtico odio y se lo expresaba al santo cura de Ars, porque este buen sacerdote, este magnífico sacerdote, le quitaba la presa. Puede ser todo lo leona o todo lo dragón que quieras. Cristo es más grande y en Cristo está la victoria. Amén.

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