Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

El camino del Santo Cura de Ars que lo llevó a la santidad y que condujo a otros a Dios fue la oración perseverante, la valentía en la predicación y la flexibilidad pastoral.

Homilía sjmv004a, predicada en 20210804, con 4 min. y 27 seg.

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Transcripción:

El cuatro de agosto, nuestra Iglesia Católica recuerda y celebra a San Juan María Vianney, el patrono de los párrocos. Y aunque yo mismo no soy párroco, todos nosotros, sacerdotes y muchos más cristianos, podemos aprender del Corazón de Buen Pastor de San Juan María Vianney. Es conocido también como el cura de Ars por aquel pequeño pueblo en Francia, en donde él realizó su maravillosa obra de evangelización.

Y podríamos decir, de auténtica dirección espiritual. Fue maravilloso lo que alcanzó Juan María Vianney en Ars. Tomemos unas tres lecciones de este gran hombre, este gran sacerdote. En primer lugar, la primacía de la oración. Antes de catequizar, antes de lanzar una misión, antes de grandes celebraciones externas. Oración. Oración prolongada. Oración amorosa. Muchas veces oración escondida cerca de Jesús. No podemos hacer semejante en nuestro corazón al de Cristo si no es en el camino de la oración. La oración es como un fuego que va a unir nuestro nuestro pecho, nuestro corazón, con el corazón del Señor. Entonces, primero la oración.

Segundo, nos damos cuenta que de esa oración y de ese fuego del que estamos hablando viene la valentía. Como nosotros vivimos en unos tiempos muy raros, en unos tiempos en que la evangelización casi parece una ofensa, en unos tiempos en que hay que tener tanto temor porque todo el mundo se ofende por todo. En unos tiempos en que le tenemos más miedo a parecer intolerantes que a parecer cristianos. Entonces, en estos tiempos tan raros, la figura de Juan María Vianney es impresionante, porque si nosotros vemos las denuncias que él hace siempre con caridad, pero las denuncias que él hacía, por ejemplo, con problemas como el alcoholismo o como era el tema de los juegos y el tema de las fiestas, muchas veces llenas de desorden y de sensualidad en aquella época, pues la manera como este hombre predica es muy pero muy clara. Yo creo que es una bofetada frente a la cobardía y a ese deseo de quedar bien con todo el mundo que son tan frecuentes en nuestra época.

Y la tercera característica que quiero destacar es que este hombre, con su evangelización y con su radicalidad, es sin embargo, flexible y atento a los resultados. Es decir, su plan pastoral, por darle un nombre, es algo que se va ajustando. Por ejemplo, una de las cosas que él se dio cuenta es que muchos jóvenes jamás tenían la oportunidad de la catequesis. Pero ya examinando mejor las cosas, pues empezó a darse cuenta que es que muchos de estos adolescentes ya eran reclutados para el trabajo de las familias por las duras condiciones económicas, de manera que tuvo que reajustar horarios y calendarios para ver cómo podía, en medio de esa dura situación económica, cómo podía ofrecer una buena formación a esos jóvenes que no entrara en un conflicto directo y total con algo que estaba más allá de las fuerzas de ellos, de los recursos de ellos e incluso los recursos de la región.

Es decir, esta es la inteligencia pastoral. No es aguar el Evangelio porque ya vimos que hablaba con claridad no, no, no, no es aguar el Evangelio, pero sí es el darse cuenta cómo y por qué camino puedo llegar mejor en este momento a las personas. Oración perseverante, valentía en la predicación, flexibilidad pastoral. ¡Qué gran hombre! San Juan María Vianney.

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