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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Juan Bautista nos lleva a recordar la alianza, que somos pecadores necesitados y que debemos ponernos en ruta de conversión amando a Dios sin separarnos del amor al prójimo.
Homilía sjbn022a, predicada en 20220625, con 4 min. y 41 seg. 
Transcripción:
El 24 de junio nuestra Iglesia Católica celebra a San Juan Bautista, es decir, el nacimiento de San Juan Bautista, porque hay otra fecha que es el 29 de agosto, en la que se celebra el martirio de Juan Bautista. Pero sucede que este año 2022, hay una coincidencia de fechas, y es que la fiesta del Sagrado Corazón cae el 24 de junio. Entonces la Iglesia ¿qué hace, va a dejar sin celebrar a Juan Bautista este año? Es una fiesta demasiado importante para perderla. Entonces, ¿qué es lo que se hace? La fiesta de San Juan Bautista cede su lugar a la fiesta del Sagrado Corazón, pero se celebra un día después y es lo que estamos haciendo.
¿Qué significa celebrar a Juan el Bautista? ¿Qué significa celebrar al precursor? Yo creo que, ante todo, significa reconocer que necesitamos una preparación para recibir a Jesucristo, es decir, que a Jesucristo no se le recibe de cualquier manera, que se necesita una preparación para recibirlo. Y esa preparación fue la que vino a hacer Juan. Una preparación que consistió básicamente en tres cosas. Estemos atentos, porque el mensaje de Juan, es decir, la preparación que realizó Juan, fue muy útil en su tiempo, pero será, sobre todo, provechosa para nosotros si la aplicamos en nuestro propio tiempo. Entonces, ¿qué hizo Juan? En primer lugar, Juan recordó la alianza, recordar la alianza, es decir, recordar que somos de Dios, recordar que a Él le pertenecemos, recordar que Él nos ha amado y recordar que ese Dios sigue siendo fiel, aunque nosotros seamos infieles.
Entonces, lo primero es recordar la alianza. Por eso, el lugar donde Juan Bautista bautizaba no era solamente porque hubiera agua en ese sitio, es que ese era el sitio que recordaba cuando los israelitas entraron en la Tierra Prometida. O sea, los estaba llevando a la memoria de la Alianza, de la Primera Alianza, la alianza con Moisés. Primero, recordar la Alianza. En el caso nuestro es muy bueno recordar lo que significa ser católico, lo que significa ser de Cristo, lo que significa ser miembro vivo de la Iglesia, la manera como hemos vivido cada uno de los sacramentos, es un buen momento para recordar todo eso. Entonces, primer punto.
Segundo punto, Juan Bautista hizo conscientes a las personas de la necesidad de la conversión. Es decir, reconózcase pecador. Frente a la grandeza de la Alianza, lo único que nosotros podemos decir es que hemos sido pecadores. Entonces, hay que reconocerse pecador, esto es importante, esto es fundamental. Y reconocer nuestro pecado significa también reconocer que necesitamos de Dios, el autosuficiente, el que se apoya solamente en sí mismo, nunca entenderá nada de Cristo. Entonces, reconocer que necesitamos de Dios, reconocer el pecado.
Y lo tercero, Juan Bautista nos puso en la ruta de una auténtica conversión que siempre consiste, claro, en volverse a Dios, pero también consiste en amar al prójimo. Por eso tantas veces él decía: Mire, no maltrate al otro. Si usted tiene dos túnicas, dele una al que necesita. Si usted tiene alimento, comparta con el que no tiene. Eso estaba diciendo Juan Bautista, de tal manera que Juan Bautista nos mostró, o mejor, nos recordó el vínculo precioso que une el amor a Dios y el amor al prójimo. Enseñanzas permanentes de este gran precursor: Recordar la Alianza, recordar que somos pecadores necesitados y ponernos en ruta de conversión, amando a Dios sin separarlo del amor al prójimo. Que interceda por nosotros, Juan Bautista y que la gloria sea para Cristo. Amén.

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