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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
El nacimiento de San Juan nos introduce en el orden nuevo del amor de Dios que se recibe por la fe, y es la superación del Antiguo Testamento donde solo hay que cumplir la ley.
Homilía sjbn016a, predicada en 20180624, con 4 min. y 36 seg. 
Transcripción:
Dos acontecimientos se presentan con el nacimiento de San Juan Bautista. El primero, que el papá, llamado Zacarías, se quedó mudo. El segundo, que Juan mismo se identificó como aquella voz que clama en el desierto. La mudez del papá y la voz del hijo, reflexionemos un poco sobre lo que esto puede significar.
Zacarías es descrito, en el Evangelio según San Lucas, como un hombre justo, y ser justo significa uno que se ajusta al plan y al querer de Dios, ser justo significa uno que sigue los preceptos de Dios, una persona apegada a la voluntad y a la ley de Dios. Y bueno, ¿cómo llamamos nosotros a esas personas? Nosotros los llamamos santos. Puede decirse que Zacarías e Isabel eran personas santas, en el sentido de apegarse a la ley y a la voluntad de Dios. Pero en su vida, había un dolor, en su vida había una frustración, eran estériles. Se supone que, si uno está con Dios, uno debe encontrar su delicia, uno debe encontrar su bien, eso es lo que todos esperamos. Pero resulta que Zacarías e Isabel, aunque estaban con Dios, no tenían ese fruto precioso, no llegaba ese fruto precioso, el hijo querido. Podría decirse que, ya en su vejez, ellos estaban resignados. Esa es una palabra que puede describir bien lo que vivían, una resignación frustrada, esa es la característica de su corazón.
Cuando llega la noticia a través del ángel Gabriel, cuando llega la noticia del nacimiento de Juan, Zacarías no puede creer, y como una corrección, como un castigo que Dios le da, entonces queda mudo. O sea que la mudez de Zacarías es la imposibilidad de la antigua alianza, es la imposibilidad, es el límite del Antiguo Testamento. No logra, no logra creer, no alcanza, no llega hasta allá. Y como no llega hasta allá, entonces queda mudo. La mudez de Zacarías es la imposibilidad de entrar en el orden nuevo de la fe, en el orden nuevo del regalo que Dios le trae a esa familia y a través de esa familia, a todo el pueblo.
Pero luego, viene este niño Juan, al que estamos celebrando hoy, porque esta es la solemnidad del nacimiento de Juan. Viene este niño que se llama, la voz, viene este niño que utiliza su palabra, utiliza su boca para llamar a conversión y para atraer a todos hacia el Mesías. Entonces, el nacimiento de Juan es la superación del orden antiguo, el orden del Antiguo Testamento. El nacimiento de Juan es la superación de esa imposibilidad que está bien determinada por la mudez de Zacarías. Dicho con otras palabras, el nacimiento de Juan nos introduce en el orden nuevo, que no es el orden de simplemente cumplir la ley de Dios, sino es el orden de abrirse al regalo de su amor, que solo puede ser recibido por la fe.

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