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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Lo que va de "Yahvé recuerda" a "Yahvé se ha compadecido": riquezas del nombre de Juan.
Homilía sjbn012a, predicada en 20140624, con 5 min. y 25 seg. 
Transcripción:
Hay 6 meses de diferencia entre la concepción de Juan el Bautista y la concepción de Jesucristo, así nos lo asegura el evangelista Lucas en el capítulo primero de su Evangelio, 6 meses de diferencia. Por supuesto, esto significa también que hay 6 meses de diferencia entre el nacimiento de Juan Bautista, que es la fiesta que hoy recordamos y que hoy celebramos, y el nacimiento de nuestro Señor en diciembre, entre el 24 de junio y el 25 de diciembre hay seis meses de diferencia.
¿Por qué celebramos el nacimiento para esta tierra de Juan Bautista? Aquí conviene recordar un aspecto hermoso de nuestra Iglesia Católica. Y es que la Iglesia no suele celebrar el nacimiento para la tierra, sino únicamente el nacimiento para el cielo. Por ejemplo, ya en la antigua Roma, cuando una persona, hombre o mujer era martirizada, el día de su martirio tomaba el nombre de «dies natalis», día de nacimiento, porque era el día en que había nacido para la gloria del cielo. Y por eso la costumbre de celebrar las fiestas de los mártires, únicamente en el aniversario de su muerte. Según eso, ¿por qué celebramos el nacimiento de Juan el Bautista? Evidentemente, porque ya en ese nacimiento hay tantas señales de gracia, hay tanta victoria de Dios que, el hecho mismo de haber nacido Juan, está indicando algo que debe ser recordado, algo que se convierte en tesoro de nuestra fe y que, por consiguiente, amerita una celebración litúrgica.
¿Cuál es esa victoria o cuáles son esas victorias? El nombre mismo de Juan lo indica. Como sabemos, el papá de Juan se llamaba Zacarías, y como Zacarías se quedó mudo por la época en que Juan fue concebido, entonces los parientes pensaron que era una buena idea llamar al hijo de Zacarías como el padre, querían que se llamara Zacarías Junior. Pero resulta que Isabel se opone, Zacarías mismo pide una tablilla y se opone, y dice: Juan es su nombre. Esto parece indicar que hay algo en el nombre de Juan, algo que nos indica por dónde va la victoria de Dios. En la fiesta que hoy tenemos, ¿qué quiere decir el nombre Zacarías? Zacarías quiere decir el que Dios ha recordado, aquel a quien Dios recuerda. Es un sentido muy hermoso llamarse Zacarías, es hacer alusión a que Dios se acuerda de mí. Dios me recuerda, me tiene presente, bellísimo. Pero Dios podría recordar tantas cosas de mí, buenas y malas.
El nombre de Juan, Ioannes, tiene un sentido mucho más bondadoso, porque es: Dios se ha Apiadado. Uniendo los dos nombres, de lo que se trata es del paso de la memoria a la misericordia. Dios se ha acordado, Dios me recuerda, Dios me tiene presente, eso es, Zacarías. Dios se ha compadecido de mí, Dios ha tenido misericordia, Dios ha manifestado su gracia y su favor, eso es Juan. Y ese paso nos está indicando el paso mismo del Antiguo al Nuevo Testamento. No es solamente el recuerdo y la fidelidad de Dios, es sobre todo su misericordia, es sobre todo su compasión sin límites lo que brillará a través del Nuevo Testamento que se abre gloriosamente con el ministerio del niño que hoy vemos nacer. Bendito Juan el Bautista y bendita, sobre todo, la misericordia sobreabundante de Dios.

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