Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

El sacrificio de sangre inocente hizo posible la vida del Mesías.

Homilía sino027a, predicada en 20201228, con 6 min. y 19 seg.

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Transcripción:

El Veintiocho de Diciembre, nuestra Iglesia Católica celebra la fiesta de los Santos Inocentes Mártires. Y yo creo que es una buena ocasión para hacernos dos preguntas ¿Por qué el odio homicida en Herodes? Y segundo, ¿Por qué consideramos mártires a estos niños que claramente no podían dar un testimonio de palabra, sobre fe en Cristo o cosa parecida? Bueno, primero hablemos del odio de Herodes. Hay que partir de la base de que Herodes utilizaba un título que no le correspondía. Él se presentaba como rey. Pero ¿qué credenciales tenía para ser rey? Aparte de ser hijo de su papá, que también había usurpado el título.

Es que hay que tener claro, que sí hay un pueblo que sabía de dónde podía venir el rey, ese pueblo es el pueblo judío. Porque muy claramente lo puedes leer, ahí si tienes una Biblia en tu casa. En el Capítulo Séptimo del segundo libro de Samuel, se dice abierta y claramente que el rey tendrá que ser un descendiente de David. Y ni siquiera retorciendo las genealogías, había la más remota esperanza de que Herodes, ni Herodes el Grande, ni Herodes el que reinaba en tiempos de la Pasión de Cristo. No había posibilidad de que ninguno de esos Herodes certificara su descendencia del rey David. O sea, que eran unos usurpadores. Tanto este que intenta matar a Cristo de niño, como el otro que después, según nos cuenta el evangelista Lucas, pues desilusionado porque Cristo no le hizo algunos cuantos milagritos, para espectáculo de sus ojos, entonces lo remitió otra vez a Pilato con la consecuencia que conocemos, es decir, la pasión de nuestro Señor y su muerte.

Estamos hablando de reyes usurpadores, estamos hablando de unos impostores. Observa que cuando llegan aquellos sabios de Oriente y le dicen a Herodes hemos visto salir su estrella, la estrella del rey, y venimos a adorarlo. Pues claramente esos sabios de Oriente estaban diciéndole a Herodes. Quizás ellos mismos no eran conscientes de lo que estaban diciendo. Pero estaban diciéndole a Herodes, el rey verdadero no eres tú. Y sobre todo, que sí, de verdad había nacido en la ciudad de David y de descendencia davídica, había nacido el rey. Quedaba totalmente claro, que Herodes, que por supuesto no tenía ningún parentesco con ese niño, era lo que siempre fue, un impostor, un usurpador. Eso quedaba completamente claro.

Herodes se da cuenta, con un razonamiento rápido, asqueroso, pero rápido. Se da cuenta, es ese niño o yo. Si ese niño sobrevive y es el rey de Israel, queda claro que yo soy un usurpador. ¿Qué destino me espera a mí? Ser despojado de mis bienes, ser degradado de todos mis honores y seguramente ser ejecutado. Entonces, Herodes pone en una balanza la sangre inocente de ese niño y su propia condición, y dice pues que se muera Él. Manda entonces que se realice esta matanza y la matanza cesa. La matanza cesa, porque cuando se cumple la orden del Rey, él cree que se ha librado del peligro. Por supuesto, no cuenta con esa intervención divina preciosa que hace que José, como cabeza de familia. Dirija a su pequeño hogar en migración forzosa, hacia Egipto. Con lo cual se salvó Jesús. Así que, hubo un escudo de sangre, una cortina de sangre que protegió la salida de Cristo. Podemos decir que si no hubieran sucedido esas muertes, Herodes seguiría persiguiendo al que veía como un enemigo, como un adversario. Así fuera un bebé. Era un peligro para él.

La sangre, el sacrificio de estos mártires, fue el que detuvo la furia homicida. El miedo deicida, se puede decir, de Herodes y por consiguiente, fue el que hizo que Jesús pudiera escapar hacia Egipto. Jesús bebé, pudiera escapar hacia Egipto, donde tuvo sus primeros años de infancia. Así que, queda claro, cuál es el motivo. Ellos dieron su sangre por Cristo, no con palabras. Así predican los padres de la Iglesia. No con palabras, pero ciertamente dieron su sangre por Cristo. Y ese sacrificio no fue inútil. Gracias a ese sacrificio, Jesús niño crecerá primero en Egipto, seguramente en los entornos de Alejandría, y después volverán a Nazaret. Sacrificio de sangre, que hizo posible la vida del Mesías. Claramente dieron su sangre por Jesucristo. Momento para darle gracias a Dios y para también reflexionar cómo la idolatría del poder siempre termina en homicidio. Dios nos libre. Dios nos defienda. Dios nos libere. Amén.

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