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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Aprender a discernir cuáles son los caminos de Dios.
Homilía sino001a, predicada en 19951228, con 28 min. y 13 seg. 
Transcripción:
La Iglesia recuerda hoy, el episodio Crudelísimo que hemos escuchado en el Santo Evangelio. Episodio que nos muestra cuando todavía estamos en los ecos alegres de Navidad y nos muestra ya qué clase de vida va a llevar Jesucristo. ¿A qué niño le toca eso? No tener sitio donde nacer y apenas nacido. Huir. Huir de la espada. Huir de la muerte. Bien se ve y bien se entiende de este Evangelio que la cruz. No fue un accidente al final de la vida de nuestro Salvador, sino fue la señal misma de su vida. Y precisamente porque lo había acompañado toda la vida, lo pudo acompañar en la muerte. De aquí saquemos, hermanos, enseñanza para nosotros. Se muere como se vive. Cristo murió en una cruz gloriosa. Porque la cruz había acompañado su vida. Se vive como se muere, hermanos, y se muere como se vive. Si has rechazado cruz en tu vida, no esperes de la muerte más que aniquilación. No debemos olvidar nunca, hermanos, que la cruz tiene característica de remedio. Si Dios Padre quiso cruz para su Hijo, fue como remedio. De otra manera tendríamos que los católicos adoramos a un Dios sádico. Si a Dios le gustara el dolor, lo que tendríamos es a un Dios perverso y torturador. Pero no es así. La cruz es dolorosa, pero es saludable. Esto vale para la cruz de Cristo y para nuestras cruces. En la medida en que se parecen y se unen a la de Cristo. De modo pues, que si se rehúsa el remedio, se rehúsa la sanación. Hay personas que creen que sus dolores, a los que fácilmente llaman sus cruces, son algo así como el precio que Dios les está cobrando por salvarlos. Me opongo. No corresponde al Nuevo Testamento. No vuelvas a mirar tus dolores como cruz si con esa cruz vas a significar tu manera de comprar la salvación, si la tienes que comprar tú, ¿para qué Cristo? ¿Para qué la sangre? ¿Para qué la gracia? ¿Dios envía cruz a nuestras vidas? Sí. Tampoco caigas en el extremo en el que suelen caer protestantes de distintas denominaciones que en su afán por atraer a la gente y les hablan solo de prosperidad. Cuando la conversión yo me convertí, todo empezó a salirme bien. Pues entonces no te convertiste a Cristo. Yo me convertí y me llegó a casa carro y beca. Entonces no fue a Cristo a quien te convertiste. No fue hacia él hacia quien volviste. Seguramente no fue hacia él. Entonces fíjate. No caigamos en el extremo protestante de creer que la vida cristiana es algo así como un jardín de delicias en el que la cruz de Cristo se convierte en amuleto para nosotros, una especie de fetiche o una especie de seguro de vida, o una especie de certeza de éxito, de prosperidad indefinida. Esa no es la fe cristiana. Pero la fe cristiana tampoco es aquello en lo que caemos a veces los católicos de creer que nuestras cruces, como las llamamos, están comprando la salvación. Si nos encontramos al Niño Jesús perseguido y ya desde aquí, y si nos encontramos con el asesinato de estos niños, asesinato decretado por Herodes. Si eso nos encontramos, la única explicación es porque la cruz es remedio. Y si Dios te trae algunos dolores que tú probablemente llamas cruz. Es que eso es lo mejor. Eso es lo mejor. No es entonces que tú podrías estar muy tranquilo, pero Dios, para desquitarse o para cobrarte dice: No siempre toca que sufra un poquito, no. Aquello que nosotros llamamos cruz, es aquel camino. Es aquel camino por el que Dios sabe que nos va a conducir hasta Él. Si así son las cosas, no todo puede llamarse cruz, no todo puede llamarse cruz. Uno siempre repite los mismos ejemplos. La señora que sufre continuamente la infidelidad de su esposo y dice: Eso es lo mejor que hay, resignarse. Pero como mujer y como persona, sigue doliéndose de ser burlada así por su marido. ¿Podrá llamar cruz a eso? Pasémoslo por el criterio que hemos dicho. Cruz es aquello que es remedio y produce salvación en la persona. ¿Y qué vemos en esta mujer? Cada vez más dolor. Cada vez más arrepentimiento. No tanto eso, cada vez más dolor, sí, pero arrepentimiento no, sino un resentimiento, así suene parecido. Un resentimiento creciente. Señora, lo suyo no se llama cruz. Se llama de pronto cobardía. O se llama que usted está haciendo un negocio. Está asegurando la papa. Está haciendo un negocio. Usted está tratando de evitar problemas. Llámelo como quiera, pero no llame a eso. Cruz. La palabra cruz se parece demasiado a la palabra altar y a la palabra hostia. Y tú no dejarías que se hablara de la hostia de cualquier manera. Cierto. Entonces no dejes que se hable de la cruz de cualquier manera. Cruz es una cosa muy distinta. La cruz significa dolor. Claro que sí. No estaba angustiado y muy angustiado el corazón de María y José, cuando en medio de la noche, en el afán más terrible, tienen que partir para una tierra prácticamente desconocida. Y no es dolor, es el llanto de Raquel en Ramá. Claro que es dolor. La cruz supone dolor, pero la cruz produce salvación y en medio de la angustia tiene un sello de paz y en medio de la desolación tiene un signo de compañía de Dios. Y en medio de la noche tiene un brillo típico de Pascua. Si no es así, no es cruz. No la llames cruz, que no es cruz. Esa es una reflexión que podemos hacernos en este día. Conviene que cada uno de nosotros terminemos esta primera reflexión con estas palabras. Conviene que cada uno de nosotros revise, porque lo único que te va a llevar al cielo es tu cruz. Si Dios lo quiso como remedio para ti y remedio significa que es el menor de los males. Si Dios lo quiso como remedio para ti, quiere decir que ese es tu camino y que si no has descubierto tu cruz, pero esa cruz será aquella en la que puedas estar en paz, en alabanza, etcétera, etcétera. Si no has descubierto tu cruz, tampoco has descubierto camino para lo que Dios quiere en tu vida. Dejemos esta primera reflexión y pasemos a una segunda. Nos asombra la crueldad de Herodes. ¿Cómo se le ocurre asesinar bebés? Uno tiembla de solo pensarlo. ¿Qué corazón? Eso no se llama corazón. ¿Qué palpita en el pecho de un hombre así? Y uno inmediatamente dice: Herodes no fue allá. Mandó matar. Mandó matar. Dice aquí el Santo Evangelio. Mandó matar a todos los niños. Esto significa que la orden fue cumplida por otros soldados de su ejército. Señores soldados, ustedes son solo máquinas. Se escucha un botón y matan. Ustedes son solo herramientas. Se mueve una palanca y matan. Si le hubiéramos preguntado a uno de esos soldados, seguramente nos diría: Estoy cumpliendo órdenes. Pregunta. ¿Hay que cumplir esas órdenes? Hay que ser cómplice de esas cosas. No es esa red. ¿Perdón? La palabra. No es esa red maldita la que produce muertos ¿que todo el mundo cumple órdenes? ¿No será que necesitamos cristianos que no cumplan este tipo de órdenes? No será que necesitamos cristianos que no sean herramientas, Instrumentos a los que se les escucha un pincha un botón o se les mueve una palanca y hacen lo que mande el poder. ¿No será que necesitamos aprender o recordar a pensar con nuestra propia cabeza y a discernir en nuestra propia conciencia? Ustedes me oyen como con mucha tranquilidad y atención, porque dicen: A mí difícilmente me mandarán a matar un niño. Pero extendamos la enseñanza. ¿Cuáles son las complicidades tuyas? Y estoy pensando, por ejemplo, en qué haces tú si trabajas en un almacén en el que se vende pornografía. Ah, no, yo esa pornografía ni yo no la compro, ni yo estoy de acuerdo con ese negocio. Pero si alguien la compra, tú se la vendes. Estoy cumpliendo órdenes. ¿No será que necesitamos cristianos que tengan el coraje de la desobediencia civil? Usted, por contrato, no me puede obligar ni a vender pornografía ni a vender cosas con las que yo no esté de acuerdo en mi conciencia. ¡Ah! Entonces ahora ya me pasé al otro extremo, cierto. Ahora sí, ya la cosa es complicada, porque ahí puede peligrar su puesto. Yo te puedo asegurar que a estos soldados les peligraba el puesto si se oponían. Estaba en juego el puesto. El puesto ¿en dónde? El puesto en la máquina de la muerte. No iba a perder el puesto. El puesto en que. En la máquina de la muerte. Sirva esta segunda reflexión, entonces. ¿Cuáles son tus complicidades? ¿A quién estás cumpliendo órdenes Tú? ¿A quién le estás cumpliendo órdenes Tú? Aplícale eso, por ejemplo. A quienes trabajan en ventas. Aplica eso, Por ejemplo, cuando tú estás en una empresa y todo el mundo se pone de acuerdo en hacer una trampa, en hacer un desfalco y solo falta tu firma, solo falta que tú apruebes, solo falta que tú no veas. Complicado, no. Complicado ser cristiano y complicado no cumplir ciertas órdenes. O si quieres las cumples. Unos niños más. Unos niños menos. ¿Qué tanto es? No. ¿Qué tanto es? Pregúntaselo a las mamás. Pregúntale a los esclavos del vicio. Pregúntale a los esclavos del pecado. Si no te hubieran agradecido un millón de veces que tú hubieras roto esa cadena. Si ustedes, hermanos, rompen y enseñan a romper las cadenas de complicidad en el mundo, empieza a ser mal negocio decir mentiras y empieza a ser mal negocio de saltar y empieza a ser mal negocio prostituir y empieza a ser mal negocio asesinar niños. Una tercera reflexión. De tipo histórico ¿cuántos niños podía haber en Belén y las comarcas? De acuerdo con los historiadores y los mejores estudios de población sobre la época, el número de niños asesinados por este decreto de Herodes. No pudo haber llegado a treinta. Uno que hubiera sido es demasiado, pero me interesa el número diez o quince o veinte. Exageremos. Veinticinco Desorbitó. Menos treinta. Y uno. Piensa en estos treinta niños asesinados y dice. Es un cerdo ruin. ¿Cómo se le ocurre matar niños? Cotéjalo. Con las cifras de abortos, por favor. Suena estúpido lo que voy a decir. Ojalá hubiera solo treinta abortos Solo. Ojalá fueran sólo treinta. Los abortos por día. Ojalá fueran solo treinta por día en una ciudad como esta. Ojalá fueran solo eso. Son muchos más. ¿Qué hizo Faraón cuando iba aumentando el número de los israelitas? Mátenlos. Maten a los niños. ¿Qué hace Herodes cuando siente que peligra su trono? Maten a los niños. ¿Qué hace hoy el poder? Maten a los niños! ¿Cuándo acabaremos de convencernos de que el poder es enemigo de los niños? ¿Cuándo acabaremos de entender que el sistema financiero o económico o político? Qué importa. No le importan los niños. Y hay cristianos muy cristianos que creen que tienen que apoyar y respaldar y difundir las cifras de la multiplicación demográfica. Y hay tantos niños y hay que multiplicar los métodos de planificación y hay que limitar los nacimientos. Idiotas, útiles. Idiotas, útiles. Claro, ellos no llegan al extremo de matar niños. A ese extremo no llegan, pero son colaboradores ideales de Faraón y de Herodes. Tengamos claro que solo Dios y la Santa Iglesia defienden a los niños. Tengamos eso claro. Eso ténganlo claro en la mente. Un caballero tristemente célebre, conocido como el rey del aborto, se convirtió. Se convirtió después de cinco mil abortos. Dicho por él mismo después de cinco mil abortos. Es decir, Herodes es un niño de primera comunión al lado de ese señor. El caballero este se convirtió después de cinco mil abortos y él declaraba en Estados Unidos la única institución que se oponía a nuestras políticas abortistas era la Iglesia Católica Católica, ténganlo claro, católica. Que se paren los adventistas, los pentecostales, los evangélicos que se reúnan con los presbiterianos y los luteranos y todas las demás denominaciones y díganme ¿qué han hecho? ¿qué están haciendo, qué están pagando para evitar que este evangelio se siga leyendo al revés en el mundo de hoy? Es que significa que creer en este Dios que da la vida. Nos compromete también a un modo de obrar con respecto a los niños y a la vida. Pero no solo el aborto. Pero Dios no mandó que esas señoras abortaran, mató niños, porque ahí también hay católicos muy convencidos en su corazón, perfectamente resueltos en su alma de que hay que evitar el aborto. Pero es que yo te digo una cosa evitar el aborto significa que ante la mujer embarazada y no casada hay que prestar ayuda. Hay que prestar ayuda. Cuál es nuestro apoyo real y efectivo a las obras, a las fundaciones, a las instituciones en pro de la madre soltera, en pro del derecho de nacer. No es lo más declarar en nuestra cabeza embarrada que hay abortos. No es nomás declararlo así en nuestra cabeza. Es saber que el compromiso por la vida requiere que nosotros hagamos algo para que esos niños puedan nacer y luego puedan crecer y luego puedan crecer. Esa es una tercera reflexión que podemos hacer aquí. Una última reflexión. José huye con María y el niño. José ha sido advertido en sueños. Los sueños fueron un vehículo de comunicación muy grande y muy importante en la historia de José, el esposo de María. Dios puede seguir utilizando ese camino contigo o conmigo o con otras personas. San Agustín dice: que los sueños en sí mismos son solo sueños. Pero que hay que discernirlos porque Dios también puede hablar ahí. El Sí mismo puede no ser nada, pero puede decir algo. Suena casi ridículo, pero ¿qué tal que José no hubiera creído ese sueño? Uno no se muere. Tan sencillo como eso. Pero José también fue advertido en sueños de que aquello que esperaba María era obra del Espíritu Santo. La enseñanza que yo quisiera que tomáramos de aquí es que: Dios siempre te dará la voz oportuna y a tiempo para mostrarte el camino. Siempre te la vayas, no te la va a imponer, pero siempre te la va a dar. Si tú quieres oír la voz de Dios, si tú quieres conocer el camino del Señor, ten despiertos tus oídos hasta en sueños. Dios te va a bendecir, Dios te va a mostrar el camino. Él es el más interesado en que las cosas te salgan bien. Dios te va a mostrar el camino. Pero hay que estar atentos a esos signos y hay que obedecerlo. Sería muy largo aquí hacer toda una explicación sobre el verbo discernir. Sería un poco largo, pero apenas doy estos tres indicios. Primero. Prefieren los caminos ordinarios a los extraordinarios. Primer camino. Primer criterio. Prefieren lo ordinario a lo extraordinario. Evidentemente, José no estaba al tanto de la política de Herodes. La política de Herodes no salía en caracol de Palestina. Entonces Herodes tenía oculta su política ante los hombres, pero no ante Dios. Y Dios por eso utiliza este camino. Nosotros prefiramos siempre, en primer lugar, lo ordinario a lo extraordinario, es decir, el discernimiento de las razones en pro y en contra y el uso de la propia conciencia por la conciencia. Prefiere eso. Y si tú ves la conciencia que no debes hacer algo y ya estás convencido de eso. Si luego en un sueño te sale lo contrario, a la porra en ese sueño. Si. Prefiere lo ordinario a lo extraordinario. Segundo. Segundo criterio En este, en esta mini indicación. Segundo criterio conforma tu pensamiento con aquello que enseña la Iglesia, como han enseñado muchos santos. Dios no te va a inspirar a ti a algo que esté en contra de lo que el mismo Espíritu enseña en la Iglesia. Por ejemplo, si la Iglesia, por el magisterio autorizado del Papa, dice: que los métodos de planificación artificial en sí mismos son malos para la humanidad de la relación de pareja, haciendo en sueños llegues a la conclusión de que no son malos. ¡Cuidado, cuidado! Aquellos que enseña la iglesia con voz autorizada lleva el sello del Espíritu. Dale preferencia a eso. Y en tercer lugar, evita en lo posible, evita los cambios drásticos de rumbo. Evítalos. Evita el obrar a ciegas. Es lo que yo quiero decir. Trata siempre de tener claridad sobre de dónde vienes y para dónde vas. ¿Por qué digo esto? Porque tú eres el espíritu de tinieblas. Introducirse en nuestros razonamientos para obligarnos a obrar Impulsivamente y sin reflexión. Evita el obrar sin reflexión, Evita el obrar impulsivamente, evita las explosiones de entusiasmo, de ira, de lo que sea. Esas no son buenas consejeras. De manera que obedezcamos la voz de Dios y busquemos la que Él siempre nos va a indicar el camino. Él es el más interesado en nuestro camino. Pero en esa búsqueda, primero tu conciencia y los caminos ordinarios. Segundo, la luz que te da la Iglesia. Y tercero, evita obrar impulsivamente. Evita los cambios drásticos. Que Dios nos conceda a ti ser más fieles a su voluntad. Que Dios nos conceda a ti obedecerle, para que también nosotros vivamos con el Salmo: Hemos salvado la vida como un pájaro de la trampa del cazador. Gloria a Dios hoy y siempre.

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