Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Pon lo que tienes y lo que eres al servicio del Señor, no esperes a ser perfecto para hacerlo.

Homilía sfys021a, predicada en 20240504, con 6 min. y 17 seg.

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Transcripción:

En Colombia y en otros lugares, el cuatro de mayo se celebra a los apóstoles Felipe y Santiago. ¿Por qué? Porque en Colombia y en otros lugares, el tres de mayo se celebra la exaltación de la Santa Cruz. Eso lo hemos explicado más de una vez. ¿Quiénes eran estos apóstoles y qué podemos aprender de ellos? Felipe es aquel que nos dice en la última Cena. Mejor dicho, le dice a Cristo: Muéstranos al Padre y eso nos basta. Ese es Felipe. Felipe también es aquel que fue interrogado por Cristo en el Evangelio de Juan. Cuando la multiplicación de los panes, Cristo le pregunta ¿De dónde sacamos pan para alimentar a tanta gente? Y Felipe le responde. Que no hay dinero. Que no hay posibilidad para comprar alimento para tanta gente, ese es Felipe.

Y el Santiago del que se habla aquí. Porque hay dos Santiagos, el Santiago del que se habla aquí. ¿Quién es? Bueno, se distingue Santiago, llamado el mayor, que es el patrono de España, que es el hermano de Juan, el Apóstol y evangelista Juan y Santiago el mayor. Santiago el mayor, que no es el de hoy. Eran pescadores en Galilea. Ese Santiago, el mayor. Santiago, el mayor que muere y su cuerpo queda en España. Por eso está el Santuario de Santiago de Compostela. Santiago del Campo de la Estrella significa bueno, ese Santiago el mayor, pero el que celebramos el cuatro de mayo en Colombia y en muchos otros lugares se celebra el tres de mayo.

Es Santiago llamado el Menor. Este era pariente de Cristo, primo de Cristo, probablemente. Es de Santiago el menor es el autor de la Carta de Santiago que tenemos en la Biblia. Y este Santiago, el menor, es también el que dirige, el que ejerce como cabeza visible de la comunidad cristiana en Jerusalén, incluso en las peores horas de persecución. Algunos del grupo de Santiago el menor, el que estamos recordando hoy, el que fue cabeza visible de la Iglesia en Jerusalén. Algunos de esa comunidad, pues, eran de tendencia intensamente judaizante y eran de los que, pues casi arruinaban la misión de San Pablo, diciéndole a la gente que tenían que circuncidarse y tenían que cumplir toda la ley de Moisés.

Bueno, con estas indicaciones creo que ya ubicamos quiénes son estos dos apóstoles Felipe y Santiago. Ahora, ¿qué podemos aprender de ellos? Pues evidentemente nos encontramos con seres imperfectos. Fíjate cómo Felipe, en el pasaje aquel de la multiplicación de los panes, se siente abrumado por la dificultad y dice: No hay dinero que alcance para esto. Fíjate cómo Santiago, el menor después de Pentecostés, ejerce como obispo en Jerusalén. Y sin embargo, pues algunas de las enseñanzas de él, pues fueron pervertidas por la gente, en el sentido de que terminaban diciéndole a los cristianos ustedes tienen que circuncidarse, tienen que cumplir la ley de Moisés, es decir, estamos ante hombres imperfectos. Y tal vez es eso sobre todo lo que yo quiero destacar. Que Cristo escogió hombres imperfectos, que Cristo a esos hombres imperfectos los perfecciona.

Pero aún antes de perfeccionarlos, los pone al servicio del Evangelio. Lo voy a decir con otra frase más corta. No es requisito indispensable ser perfecto para servir al Evangelio. De hecho, una cosa que no había dicho de Felipe es que Felipe sirvió de promotor vocacional para Bartolomé, llamado también Natanael. Él nos lo cuenta al final del capítulo primero del Evangelio de Juan. Entonces, hombres imperfectos y sin embargo instrumentos útiles. Hombres imperfectos y sin embargo labradores del campo del Señor, hombres imperfectos y sin embargo, supieron poner lo suyo al servicio de Cristo. Haz tú lo mismo. Haz tú lo mismo. Pon lo que tienes, lo que eres. Ponlo al servicio del Señor. Ponlo. Que eres imperfecto, sí, que Cristo te irá perfeccionando también, pero no esperes ser perfecto para servir.

No esperes ser perfecto. Empieza con humildad y dejándote enseñar. Empieza que hay caminos largos y caminos imposibles. Caminos largos, son muchos, pero el camino imposible es el que no comenzamos. Hay que empezar, hay que servir, hay que amar.

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