Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Felipe es embajador de todos porque gracias a su súplica somos invitados a contemplar la vida de Nuestro Señor y Santiago nos habla de la fe y las obras, de la coherencia, de las preferencias sociales que a veces tenemos en la Iglesia.

Homilía sfys020a, predicada en 20230504, con 5 min. y 19 seg.

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Transcripción:

El cuatro de mayo nuestra Iglesia Católica recuerda y celebra en Colombia y en otros lugares a los apóstoles Felipe y Santiago. Son apóstoles de los que se habla poco, porque de hecho las Escrituras no nos dicen mucho de ellos. Pero tenemos suficientes datos para tomar hoy una gran enseñanza de cada uno. Vamos, en primer lugar, con Felipe. Felipe es aquel apóstol que le dice a Cristo en la última Cena: Muéstranos al Padre y eso nos basta. Muéstranos al Padre. Yo tomo a Felipe en ese pasaje como el embajador de todos nosotros. Felipe es aquel que nos está contando lo que el fondo del corazón humano siempre anhela. Muéstranos al Padre. Es un anhelo que apareció también. Claro que sí.

En el Antiguo Testamento, yo creo que en el Antiguo Testamento la persona que tiene una súplica muy, muy semejante es Moisés. Cuando dice: Déjame ver tu rostro, déjame ver tu rostro. Moisés ha tenido experiencias tan profundamente espirituales, experiencias místicas de la más alta categoría de las que proviene precisamente toda la ley que tenemos en el Antiguo Testamento. Y esto es decir, el camino de preparación para la Pascua. Ese es Moisés, ese es Moisés. Y Moisés anhela ver el rostro de Dios, así como Felipe dice: Muéstranos al Padre. En el libro de Job aparece un deseo semejante cuando en medio de sus tormentos, de sus dificultades Job dice: Yo quiero enfrentarme con mi Creador. Bueno, las palabras de Job son palabras casi irrespetuosas, pero ahí también está un anhelo profundo del corazón humano. Y ese anhelo profundo es: Yo quiero que alguien me explique por qué pasa lo que pasa en la Tierra. Y yo te digo una cosa si tú jamás has sentido ese deseo, si jamás has sentido ese deseo de saber por qué pasa lo que pasa y sobre todo, qué sentido tiene el sufrimiento de los inocentes, si eso jamás te lo has preguntado.

Tengo que dudar un poco de la madurez humana, de la madurez intelectual que hay en ti, porque toda persona que tenga capacidad de pensamiento en algún momento se va a hacer esa pregunta. ¿Oye, pero enséñame qué es lo que está pasando? ¿pero muéstrame qué es lo que sucede aquí? ¿muéstrame esto, para dónde va? Así que Felipe es el embajador de todos ellos y de todos nosotros. Cuando le dice a Jesús: Muéstranos al Padre. La respuesta de Jesús a Felipe es también para cada uno de nosotros. Hace tanto tiempo estoy con vosotros, Felipe, y no me conoces. El que me ha visto a mí ha visto al Padre. De tal manera que gracias a la súplica de Felipe, hoy somos invitados a entrar en profunda contemplación, a mirar más y más el rostro de Cristo, la vida de Cristo.

Y de Santiago ¿Qué quieres que te diga? Pues que es el autor de la carta que lleva su nombre. Solo te voy a decir que es una carta escrita con un lenguaje fuerte, un lenguaje vigoroso, pero tal vez estoy siendo demasiado suave, un lenguaje brusco, un lenguaje brusco sobre todo para reclamar. Y este es el gran, yo creo que el gran aporte del apóstol Santiago, es Santiago el menor no confundirlo con el otro Santiago. Santiago el mayor que murió mártir a manos de Herodes. Dice este apóstol en el fondo y este es su gran mensaje. ¿Dónde está tu coherencia? Este es el apóstol que nos habla de la fe y las obras. Este es el apóstol que denuncia las preferencias sociales que a veces tenemos dentro de la Iglesia, que queremos que los grandes y primeros puestos sean para la gente importante según el mundo.

Este es el apóstol que dice: La religión verdadera es apoyar a los que a los que no tienen a las viudas, a los huérfanos. Esa es la religión verdadera. Esa es la sabiduría verdadera. De manera que este Santiago es como un par de bofetadas que nos despiertan y que a ver qué es lo que estoy haciendo realmente con mi vida cristiana. Un gran contemplativo, o por lo menos esa es la invitación que tomamos de Felipe y un hombre que nos reclama coherencia. Eso es lo que tomamos de Santiago. Feliz día y que Dios los bendiga. Amén.

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