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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
La pobreza vivida en el discipulado de Cristo tiene un profundo sentido porque nos hace semejantes a Jesús, nos dispone a la caridad, trae bendición, gozo, verdad y libertad.
Homilía scla009a, predicada en 20220811, con 8 min. y 8 seg. 
Transcripción:
El Once de Agosto recordamos a Santa Clara de Asís, amiga, discípula, hermana. Indudablemente una expresión viva del carisma de San Francisco, lo mismo que Francisco, Clara quiso para sí misma y para su comunidad la vivencia de la pobreza. Y creo que esto merece alguna explicación por preguntarlo con un lenguaje un poco informal. ¿Qué es esa fascinación de esta gente con la pobreza? ¿Qué era lo que encontraban Francisco Clara y sus seguidores en la pobreza?, ¿Qué era lo que encontraban? ¿Por qué Francisco la exalta como la dama pobreza con la que quiere casarse? ¿Por qué Clara súplica al Papa, Papa Inocencio? ¿Por qué le suplica lo que se llamó el Privilegium Paupertatis, es decir, el privilegio de ser pobre? ¿Qué era lo que ellos encontraban ahí que seguramente muchos no encontramos? Yo creo que hay unas tres o cuatro perlas preciosas que Francisco y Clara, cada uno a su manera, encontraron en la pobreza.
Indudablemente, lo primero es acercarse al modo de vida de Jesucristo. Es que Jesucristo vivió en extrema necesidad. En alguna ocasión dijo El Hijo del Hombre no tiene dónde reclinar la cabeza. La manera de vida de Cristo es una verdadera, verdadera senda de pobreza. Entonces, tomar el camino de la pobreza con esa radicalidad de un Francisco, de una Clara, es como hacerse contemporáneo de Cristo. Es como participar del modo de vida de Él.
Segundo, nos damos cuenta que la primera de las bienaventuranzas, tanto en la versión de Lucas como en la versión de Mateo, es una bienaventuranza de la pobreza. Quizás a muchos de nosotros nos cuesta trabajo entenderlo, pero es indudable que Cristo lo planteó así, que Cristo lo dijo así Bienaventurados los pobres. Se entiende, por razones que en este momento sería un poco extenso comentar, pero se entiende que fundamentalmente Cristo está elogiando a aquellos que son capaces de decepcionarse y distanciarse de las idolatrías del mundo y también de la idolatría de sí mismos para poner toda su confianza en Dios. Ese es el principio de esta bienaventuranza. Entonces, llevamos dos motivos por los que Clara ama la pobreza, porque la hace semejante a Cristo, y porque le trae para su vida la bendición de la bienaventuranza.
Tercero. Observemos que la pobreza es liberadora. Hoy mucha gente está hablando del minimalismo y de lo terapéutico que es el minimalismo. Pero si tú lo analizas bien, el minimalismo en buena parte consiste en un acto consciente de desprendimiento y de simplicidad que se entiende según esas teorías, que trae una gran libertad interior, una sensación de orden, una sensación de gozo. Por supuesto, los que predican el minimalismo no nos hablan de Jesucristo, no nos hablan del Evangelio. Por lo menos en lo que yo he visto, no aparecen esas referencias. Pero es la misma idea, claro, es mucho más completa la pobreza evangélica. Entonces la pobreza trae su propio gozo, trae su propia libertad, porque a veces lo que creemos que tenemos se convierte en carga y la carga nos carga, nos agobia. Cuando salimos de muchas de las cosas que creemos que tenemos, pero que en realidad ya nos tenían a nosotros, nos poseían, experimentamos libertad y alegría.
Cuarto. Observemos que la pobreza elimina muchas mentiras. El mundo de la riqueza suele ser un mundo falso. Un mundo de apariencias. Un mundo de fachada. La sencillez de la pobreza nos hace tocar piso sólido. Usualmente la persona pobre no es una persona que aparenta. Con mucha frecuencia el rico, porque vive en competencia con otros ricos, trata siempre de parecer más de lo que en realidad es. Por último, el desprendimiento nos dispone de una manera hermosa para la generosidad y para el compartir. Con mucha frecuencia sucede que el que se ha acostumbrado al desprendimiento tiene capacidad de caridad, mientras que el que se ha acostumbrado a acumular siempre se considera corto. No puedo dar nada. Acuérdate la parábola de aquel rico. Aquel rico que tuvo una gran cosecha, pero la gran cosecha no lo hizo más generoso. La gran cosecha lo hizo más calculador.
Con todo esto ¿Qué quiero decir? Que la pobreza vivida en discipulado de Cristo, en escucha de Cristo, en las huellas de Cristo tiene un profundo sentido. Y hay gente maravillosa como Santa Clara que lo descubrió y que con su sonrisa y su alegría nos invita a que lo descubramos también nosotros.

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