Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Mística de la creaturalidad.

Homilía scla001a, predicada en 19980811, con 8 min. y 20 seg.

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Transcripción:

La familia franciscana tiene motivo de gozo en la celebración de hoy. Clara lo mismo que Francisco goza de un carisma y un atractivo especial. Podría decirse que el Señor le regaló a San Francisco y de Santa Clara la gracia inmensa de mostrar el camino hacia Dios como un sendero sencillo y alegre. Y esta alegría y esta sencillez tienen su propio perfume, tienen su encanto que trae consecuencias, pero siempre en el orden vocacional. En los monasterios de Clarisas abundan, por ejemplo en nuestro país, y las personas que conocen a Francisco y a Clara son muchísimas. A nosotros nos corresponde meditar y leer en estos días, así como leemos en el Evangelio.

Si cada santo es como un evangelio realizado, a nosotros nos corresponde leer en las vidas de estos santos para descubrir en ellas a Dios mismo, obrando, Dios cumpliendo sus promesas, Dios realizando su obra. ¿Qué rasgos se destacan en la vida de Santa Clara? Está la pobreza evangélica de la que habla la oración colecta, está la alabanza, está la Eucaristía. Podemos quedarnos con esas tres palabras intentando leer en ellas según los capítulos del Evangelio de Dios realizado ahí en la vida de Clara de Asís. Pobreza, Eucaristía y alabanza. Lo más interesante, me parece a mí, es relacionar la pobreza con la alabanza. Mientras decía la oración colecta de la pobreza evangélica, pensaba que tal vez esa oración debería estar escrita con otras palabras. Clara descubrió la riqueza evangélica. Dice aquí: Tu conseguiste a Santa Clara un gran amor por la pobreza evangélica. Pero no se puede amar la pobreza del evangelio sin haber encontrado la riqueza del Evangelio.

Y precisamente es la riqueza del Evangelio la que hace que la persona se pueda desprender de las demás cosas y pueda practicar la pobreza del Evangelio. Decía un contemporáneo de San Francisco hermano, en esto y en tantas cosas de Santa Clara, decía un contemporáneo que; San Francisco necesitaba muy pocas cosas y las pocas que necesitaba las necesitaba tampoco. Una suprema libertad hay ahí. Pero para necesitar pocas cosas y para necesitar poco las cosas que se tienen, se necesita haber encontrado la riqueza. A la fuerza, no se pueden sacar ni de las manos, ni de las arcas en el corazón las cosas, hay que poder soltarlas desde dentro y esto solo sucede para aquel que ha descubierto la riqueza del Evangelio. Por eso digo que la pobreza y la alabanza van unidas. Clara gozó de una sensibilidad particular. Del hecho de ser creada, de ser criatura.

Yo no conozco mucho de Santa Clara de Asís, pero lo poco que conozco me invita a pensar. Que en la vida los escritos de Clara se pueden buscar, diríamos, como una mística de la naturalidad, una mística del sentirse hechura de Dios. Clara buceo en su ser de criatura. Y tocó, podríamos decir, las manos de Dios Creador. Y cuando uno baja, en su ser de criatura y siente que está apoyado en las manos de Papá, Dios el Creador, descansa y canta y se alegra y alaba. Es la riqueza de esas manos, el sentir, esas manos providentes. Lo que hace que la persona pueda soltar todo lo demás. El que ha tocado esas manos de Dios Creador y ha encontrado en ellas todos los tesoros, porque el universo entero reposa sobre esas manos, puede practicar la pobreza evangélica. Y cuál es el camino que condujo a Clara en ese reconocimiento de sí misma, en eso que he llamado el buceo de su propio ser, hasta alcanzar las manos de Dios Creador. Desde luego, fue Jesucristo, la gracia de Jesucristo. Uno pierde el miedo a sí mismo. Pierde el miedo a su propio, a sus propios sótanos, donde va acompañado de la luz de Jesucristo.

Por eso, está ese otro faro de la vida de Clara, la vestida, la donación de Jesús en la Eucaristía que nos hace ricos a todos y al mismo tiempo la indefensión de Cristo en la Eucaristía, que lo hace el más humilde y desprotegido de todos fascinaron a Clara. Alguien que es tan rico para enriquecer a todos y tan pobre para estar el más expuesto de todos en el misterio eucarístico. Tenemos como un espejo y una luz para avanzar en lo que nosotros mismos somos. La Eucaristía no sólo nos revela quién es Dios, sino nos revela quiénes somos nosotros. Entonces, en la adoración de la Eucaristía, en la contemplación de la Eucaristía, en ver esa riqueza tan pobre o esa pobreza tan rica, es posible sumergirse en el misterio del propio ser hasta tocar las riquezas de Dios, entrar en alabanza y poder con pobreza y alegría, celebrar los misterios del Evangelio. Esta es una mirada a la vida de Santa Clara. Ella interceda por nosotros hoy y nos permita adorar mejor la Eucaristía de reconocer mejor las riquezas.

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