Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Pidamos a Santa Catalina ser presencia de Cristo en medio del mundo y amar la cruz y a la Iglesia como las amó ella.

Homilía scat016a, predicada en 20220429, con 6 min. y 29 seg.

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Transcripción:

El 29 de abril, nuestra Iglesia Católica celebra a Santa Catalina de Siena. Esta fue una mujer consagrada a Dios, pero en medio del mundo y este es el primer punto que quiero destacar. Es bella, necesaria para la Iglesia y santa la vocación de aquellas mujeres que tras los muros de un monasterio se dedican especialmente a la oración, la contemplación, la penitencia, el silencio. Es también grande, grande el servicio que prestan en la Iglesia aquellas comunidades que llamamos de hermanas, estas comunidades de religiosas, muchas de ellas misioneras, otras entregadas a las obras de misericordia con migrantes, con huérfanos, con ancianos, con enfermos. Otras comunidades están dedicadas, por ejemplo, a la educación. Todas estas obras implican que esas mujeres consagradas, ya sean monjas en los monasterios o ya sean hermanas, por ejemplo, en sus conventos, estas mujeres se agrupan, viven en comunidad y de esa manera se entregan a Dios.

Pero el caso de Catalina es bien interesante porque ella perteneció a una asociación de mujeres consagradas que no vivían en comunidad. Ellas no vivían juntas, sino que cada una muchas veces con su familia o a veces se agrupaban dos o tres, estaban dando testimonio del amor a Cristo. Entonces, técnicamente hablando, podríamos decir que Catalina de Siena era algo así como una laica consagrada. Y en ese sentido el testimonio de Catalina es tremendamente actual, porque hay muchas mujeres que hoy se preguntan cómo pueden servir a Dios y que están descubriendo distintos caminos. Nunca pierde su actualidad la vida de los monasterios, nunca pierde su actualidad la vida de las congregaciones religiosas entregadas a la misión o a la educación o a la salud, eso no pierde actualidad.

Pero el Espíritu Santo es tan maravilloso y es tan abundante lo que hace el Espíritu, que también despierta el deseo de ser para Cristo, de ser totalmente de Cristo en mujeres que viven en medio del mundo. Y estas consagraciones, estos modos de vida, son presencia del señorío de Cristo en lugares donde tal vez no nos imaginaríamos. Muchas de estas personas, incluso en el secreto de sus corazones, están sembrando las semillas del reino de Dios en los más diversos lugares. Por eso, yo veo una tremenda actualidad en la vocación de Catalina de Siena. Así, por ejemplo, en Colombia, desde hace unos años hemos iniciado un camino para algunas de estas mujeres que se quieren consagrar, son nuestras vírgenes seglares dominicas, seglares están en medio del mundo.

Otro aspecto de Catalina que me llama la atención y que nos lo recuerda muy bien esta preciosa imagen de Cristo crucificado junto a la Madre Santísima, es el valor de la Cruz. Pero no es la cruz por la cruz, no es el sufrimiento por el sufrimiento, es la Cruz como expresión de un amor supremo, es la Cruz como expresión de la auténtica donación, es la Cruz como lugar donde se ha derramado, como dice Catalina, con tantísimo fuego de amor, la sangre preciosa que lava nuestros pecados, que hace de nosotros criaturas nuevas y que permite que nos unamos en un solo cuerpo para hacer una sola Iglesia. El valor de la sangre de Cristo lo encontramos singularmente en la Cruz y es Catalina, gran maestra de la sangre de Cristo, gran maestra del poder de Dios que se convierte en poder para liberar, poder para sanar. Entonces, ahí llevamos un segundo motivo para querer conocer y seguir las huellas de Catalina. Primero porque tiene un mensaje muy profundo para hacer presencia de Cristo en medio del mundo. Segundo, por su amor a la Cruz, lugar donde se vertió la sangre preciosa de nuestro Señor.

Y, en tercer lugar, Catalina nos habla al corazón por su tremendo amor a la Iglesia. A veces se va metiendo, se va metiendo un poquito en la conversación, se va metiendo un poquito en el imaginario de tantas personas, esa idea de que Cristo sí, pero la Iglesia no. Yo quiero recordar aquí, para terminar, una de las frases más impactantes de Catalina en lo que tiene que ver con la Iglesia rogándole a Cristo en favor de la Iglesia, decía Catalina: Toma mi corazón, estrújalo y con su sangre lava el rostro de la Iglesia. Efectivamente, cómo puedo decir yo que amo a Cristo si no amo el cuerpo de Cristo que es la Iglesia, cómo puedo decir yo que amo a Cristo si no amo la esposa de Cristo que es la Iglesia, cómo puedo decir yo que amo a Cristo si no amo el proyecto de Cristo que es una comunidad unida por el amor, jerárquicamente constituida como testimonio fundamental del cual irradia el Evangelio para todas las épocas, cómo puedo yo decir que amo a Cristo si no amo a la Iglesia. Ahí está Catalina para recordárnoslo, ahí está Catalina para decirnos que somos llamados a vivir ese mismo amor a la Iglesia. Que ella interceda por nosotros, que ella interceda particularmente por el Papa y que todos nos renovemos en la vida de la gracia en este tiempo pascual para ser testimonio del Señor. Amén.

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