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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Pidamos la intercesión de Santa Catalina en estos tiempos de pandemia, que nos ayude a rescatar muchos cuerpos, pero sobre todo a llevar la luz de Cristo a muchos corazones.
Homilía scat013a, predicada en 20200429, con 5 min. y 3 seg. 
Transcripción:
Hola mis hermanos, el 29 de abril nuestra Iglesia Católica recuerda y celebra a Santa Catalina de Siena. Si has escuchado algunas predicaciones de este servidor, pues habrás notado que cito, con alguna frecuencia, a esta santa mujer. Murió relativamente joven, de 33 años de edad en el año 1380. Hace ya bastante tiempo, yo conocí por primera vez algo de la vida de Catalina de Siena, cuando era novicio, eso fue hace 35 años, hace ya bastante tiempo. Y desde ese momento, la pureza y luminosidad de su vida, la claridad y profundidad de su doctrina, simplemente me fascinaron. La obra más importante de ella se conoce como el diálogo, Diálogo de Santa Catalina de Siena. Hay algunas versiones, algunas traducciones que se encuentran, por ejemplo, en internet, Diálogo de Santa Catalina de Siena.
Pero en esta ocasión quiero referirme a algo muy bello y es como esta Santa es tan profundamente actual, incluyendo el tema de la epidemia. Efectivamente, el siglo en el que vivió Catalina, es decir, siglo XIV, fue un siglo marcado por la peste negra. No solamente había enfermedad en los cuerpos, sino también en las almas, pero quiero empezar por el tema de la peste negra. Esta peste volvió varias veces sobre Europa, por lo menos unas tres veces, en vida de Catalina quiero decir. La población de Europa fue devastada de una manera absolutamente crítica, algunos dicen que una cuarta parte de la población de Europa y otros dicen que una tercera parte de la población de Europa falleció. Son cifras que a nosotros no nos caben en la cabeza. Por decir algo, traducido eso a la población de hoy y que Dios nos guarde, eso significaría, por ejemplo, en Estados Unidos, cien millones de víctimas.
Cuando estoy realizando esta predicación, el número de víctimas del COVID-19 en Estados Unidos está sobre los cuarenta mil, se supone que son unas cuarenta mil personas. Es algo muy doloroso, por supuesto, pero tú te imaginas que no fueran cuarenta mil, sino cuatrocientos mil, o que fueran cuatro millones o que fueran cuarenta millones, sabes de lo que estamos hablando. Pues si seguimos las proporciones de la peste negra, el número de muertos equivalente hoy, en un país como Estados Unidos, sería más de cien millones de víctimas. Es algo que a uno no le cabe en la cabeza. Fue un siglo extraordinariamente difícil y en ese siglo Catalina mostró una inmensa caridad y también una inmensa claridad.
¿En qué se parece el tiempo en el que vivimos y el tiempo en el que ella vivió? Pues se parece por este factor de la peste, ya lo he dicho. Se parece también en las muchas dificultades que encontramos dentro de la Iglesia. Te voy a decir algo, si tú te sientes profundamente descontento con lo que es la Iglesia hoy, si a ti no te satisface lo que es la Iglesia hoy, te voy a decir, estás en muy buena compañía. Catalina tampoco estaba contenta, tampoco estaba satisfecha. Pero lo hermoso, lo que es muy bello para mí, es pensar que la insatisfacción de ella no se volvió simplemente amarga crítica, que es lo que a veces ve uno en nuestro tiempo, no se volvió simple amargura, se volvió oración, se volvió santidad, se volvió predicación, se volvió fuerza de cambio. Que ella interceda por nosotros y que en estos tiempos de epidemia, de pandemia nos ayude, porque necesitamos rescatar muchos cuerpos, pero sobre todo llevar la luz de Cristo a muchos corazones. Amén.

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