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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Muchos estamos tentados de pasar de ser discípulos a maestros, de primero guardar silencio a que después nos oigan; pero San Bartolomé nos muestra que en el seguimiento de Cristo hay que ir en la dirección opuesta, la dirección que tomó Nuestro Señor.
Homilía sbar018a, predicada en 20240824, con 4 min. y 37 seg. 
Transcripción:
El Veinticuatro de Agosto recordamos y celebramos a San Bartolomé, también conocido en la Biblia como Natanael, y por eso el texto del Evangelio que se lee en esta fiesta menciona a Natanael. El mismo Bartolomé. Efectivamente, el apóstol Felipe se encuentra con Natanael y le dice, hemos hallado al Mesías es Jesús de Nazaret. Y Natanael Bartolomé, Bartolomé sería como el apellido. Natanael, con escepticismo le responde Nazaret ¿De Nazaret puede salir algo bueno? Sin embargo, cuando Cristo se encuentra con Natanael, lo primero que hace es elogiarlo. Dice Ahí tienen ustedes un israelita de verdad en el que no cabe el engaño. Es decir, que Natanael, Natanael Bartolomé era un buscador de la verdad. Y este es el elemento que me parece que define su vida. Un buscador de la verdad.
Cristo le dice también en aquella oportunidad, cuando estabas bajo la higuera, allí te vi. Estar bajo la higuera es una expresión que hace referencia al lugar donde los maestros judíos, es decir, los rabinos, enseñaban. Más que tener salones de clase donde ellos reunían a sus discípulos, eran en esos lugares a la sombra de un árbol frondoso, como podía ser una higuera. Cuando estabas bajo la higuera, allí te vi, allí te conocí. Le dice Jesús. Es decir, que la historia de Natanael es muy bonita porque es la historia de un hombre que era maestro, porque enseñaba a otros bajo la higuera, era maestro y se volvió discípulo.
Y hay algo impresionante, y es que después de este diálogo que aparece en el Evangelio de Juan en el Capítulo Primero, después de este diálogo, no aparece ni una sola palabra más de Bartolomé. En la Biblia ya no aparece ninguna otra palabra. Es decir, que este maestro hizo una especie de voto de silencio, por lo menos si nos atenemos a la Biblia. Y quiero insistir en eso, un maestro que se vuelve discípulo, un hombre que hablaba y que abraza el silencio, un hombre que brillaba y que pasa a la penumbra, al segundo plano, no se le menciona más, no aparece más. Y ese proceso de Bartolomé yo creo que nos está enseñando mucho, porque en la época en la que vivimos muchos podemos estar tentados de lo contrario. Es decir, nos encanta pasar de ser discípulos a ser maestros y de guardar silencio a que nos oigan y de estar en la penumbra y en el background y así como escondidos, pues tener nuestros quince minutos de fama y que nos vean y tener muchos seguidores y todo aquello. Bartolomé va en la dirección opuesta. Bartolomé es distinto.
Bartolomé sigue la dirección que muestra Cristo, que es la dirección del anonadamiento, que es la dirección del abajamiento. Hay santos que han meditado mucho en esto. Hay uno muy poco conocido en mi país que se llama San Juan Clímaco y San Juan Clímaco habla sobre los grados de perfección. Pero lo interesante de Clímaco es que él describe la perfección, no como muchas veces se hace hablando de una especie de ascenso, sino más bien en clave de descenso. Y eso fue lo que vivió Bartolomé. Vivió la perfección como descenso, como humillación, como un anonadarse, como un desaparecer. Es algo que contradice el espíritu de nuestra época. Pero tal vez, precisamente porque lo contradice, es tan necesario. San Bartolomé Apóstol, ruega por nosotros.

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