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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Los apóstoles son los herederos del antiguo Israel, lo rescatan y sostienen; son quienes nos orientan hacia Cristo y son quienes llevan con fuerza el mensaje a todas las naciones.
Homilía sbar010a, predicada en 20180824, con 7 min. y 12 seg. 
Transcripción:
El veinticuatro de agosto nuestra Iglesia celebra la fiesta de San Bartolomé, San Bartolomé Apóstol. Su nombre completo lo podemos deducir a partir del Evangelio que ha sido proclamado. Natanael era su nombre, Bartolomé, su apellido. El modo de dar los apellidos en aquel tiempo era contando de quién es hija la persona. Bartolomé quiere decir el hijo de Tolomeo. Entonces el nombre completo de él era Natanael, el hijo de Tolomeo, así como de Pedro se dice Simón Barjona, Simón, el hijo de Jona. ¿Qué podemos reflexionar hoy? Pues apoyémonos en la primera lectura que nos habla en general del don propio de los apóstoles. Es verdad que todo aquel que proclama el Evangelio de Cristo, que lo vive y lo testifica hace un poco la misión de los apóstoles. Pero también es verdad que en ellos, en los doce elegidos, hay una misión particular, hay un don particular y es ese el que quisiéramos reflexionar un momento, volviendo nuestra atención a la primera lectura que fue tomada del capítulo veintiuno del libro del Apocalipsis. Nos cuenta esta lectura. La visión de la Ciudad santa, la Jerusalén del cielo, que tiene una especie de forma cuadrada y tiene puertas para entrar por cada uno de sus costados. Nos va diciendo el mismo texto que hacia el oriente había tres puertas al norte, tres puertas al sur, tres también, y finalmente al Occidente otras tres puertas. Eso nos da el número de doce. Y ese número, ese número de puertas, corresponde a las doce tribus de Israel. Pero luego las puertas tienen unas bases o basamentos. Los llama la traducción que estoy utilizando, basamentos que tenían los nombres de los apóstoles. De manera que las doce tribus de Israel encuentran su soporte y pueden funcionar como puertas, porque están apoyadas en los doce apóstoles de Cristo. El número doce sirve así de puente entre el antiguo Israel, el de las doce tribus y el nuevo Israel, el de los doce apóstoles. Evidentemente, las doce tribus son fruto del amor de Jacob, que fue el patriarca, el padre de esas doce tribus. Los apóstoles son fruto de un nuevo amor, el amor de Cristo que llama a estos hombres, que los elige para que lleven la vida nueva. Mientras que el antiguo Israel, el de las doce tribus, se limita a la herencia según la carne y la sangre. El nuevo Israel, en cambio, se extiende, se abre a todas las naciones. Pero es importante ver esa continuidad entre el antiguo Israel y el nuevo Israel. Una continuidad que también significa que Dios rescata a su pueblo y que Dios no se deja vencer. Así como el pecado de Adán no detuvo la efusión del amor de Dios, sino que abrió la historia de la salvación por el decreto de Dios Padre. Así también el fracaso de la antigua Alianza, porque el pueblo de Israel fue infiel, no va a detener el mismo torrente de amor divino que a través de Jesucristo elige a estos apóstoles. Entonces los apóstoles son la victoria de Dios por encima de la infidelidad de Israel. Así como Israel es la expresión de la victoria de Dios por encima de la infidelidad de Adán. Otro aspecto que debemos tener en cuenta es que los apóstoles están en cada uno de los costados de esta ciudad que está representada como una especie de cuadrado. Y el hecho de que los apóstoles estén en cada uno de los costados también tiene su significado desde muy antiguo, esos cuatro puntos cardinales que en la Biblia siempre se nombran en este orden Oriente, Norte, Sur y Occidente. Esos cuatro, esos cuatro puntos cardinales, representan la extensión de la Tierra, porque al movernos sobre la superficie de la Tierra, necesariamente nos orientamos siguiendo estos cuatro puntos. Es lo que tienen las brújulas también hoy, también en nuestro tiempo. Entonces, el hecho de que los apóstoles sean la brújula del Evangelio en esta tierra tiene un sentido muy profundo. Son ellos los que nos guían, son ellos los que nos llevan hacia el verdadero Oriente. Acuérdate que de ahí viene el verbo orientar. Orientar es encontrar el Oriente y el oriente es de donde viene la luz. El oriente que nosotros buscamos es Cristo mismo. Entonces los apóstoles nos orientan, nos ayudan a encontrar el oriente, pero también los apóstoles están en toda esa extensión de la ciudad, en todas las puertas de la ciudad, porque quieren llevar ese mensaje, porque están llamados a llevar ese mensaje a todas las naciones. Estas son las grandezas de la vocación de los apóstoles. Ya lo ves, son ellos los herederos del antiguo Israel, son ellos los que rescatan y sostienen al antiguo Israel. Son ellos los que nos orientan hacia Cristo y son ellos los que llevan con fuerza el mensaje a todas las naciones.

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