Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

El apóstol Bartolomé nos enseña que quien esté buscando la verdad tendrá siempre un espacio en Cristo.

Homilía sbar009a, predicada en 20170824, con 3 min. y 55 seg.

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Transcripción:

El veinticuatro de agosto nuestra Iglesia Católica celebra al Apóstol San Bartolomé. Sabemos que la palabra Bartolomé es una palabra compuesta en la lengua hebrea. Bartolomé quiere decir el hijo de Tolomé o de Ptolomeo. O sea que equivale a lo que para nosotros sería un apellido. Así como cuando se dice con el nombre mío, digamos Nelson Medina y Medina es el apellido. Pues así Bartolomé, el hijo de Tolomé o el hijo de Ptolomeo, es como el apellido de este apóstol. El texto del Evangelio que se proclama en esta fiesta del apóstol Bartolomé nos habla de un Natanael. Natanael, que es invitado por otro apóstol, Felipe. Es invitado para que se acerque a Jesucristo. Y de hecho, Cristo hace un elogio muy bello de él. Lo llama un israelita en el que no cabe el engaño. El nombre de ese personaje, según escuchamos en el Evangelio, es Natanael.

Por eso podemos decir que el santo de hoy es uno de los casos en los que tenemos el nombre y el apellido. Él era Natanael, Bartolomé, Natanael el hijo de Ptolomeo. Hay otros casos en los que también sabemos el apellido o el origen. Así, por ejemplo, sabemos que el papá del apóstol Pedro se llamaba Jonás o Jonás, o incluso Juan. Parece que podría ser otra traducción. Él era Simón Barjona, el Simón, el hijo de Jonás. También sabemos que Santiago y Juan, los dos, eran hijos de Zebedeo. si esta construcción vale. Habría que llamarlos Jacobo Bar Zebedeo o Juan Bar Zebedeo. Pero bueno, estamos con Bartolomé y Bartolomé.

¿Qué podemos aprender? Brevemente, tres lecciones así, muy sencillas. Primera, este hombre tenía un doctorado en Sagrada Escritura. Él era rabino. Él era profesor de la ley y nadie podía dar clases sobre la ley de Moisés, sino después de muy, muy largos años de estudio. Años que equivalen por lo menos en tiempo, algo así como un postdoctorado en Sagrada Escritura en nuestro tiempo. O sea que era uno de los apóstoles más instruidos, era escriba, era rabino y es uno de los casos que más debe sorprendernos, porque está indicando que Cristo llamó a sus discípulos a gente tan humilde como los pescadores, pero también gente tan instruida como este doctor en Sagrada Escritura que era Natanael Bartolomé.

Segundo, démonos cuenta que este hombre era escéptico, lo mismo que el apóstol Tomás. El caso de Tomás es mucho más conocido. Sabemos que Tomás fue el que dijo: Mientras yo no vea el agujero de los clavos, mientras yo no meta la mano en su costado, no creo. Y sabemos la actitud, digamos, condescendiente que tiene Cristo con Tomás cuando dice: Aquí están mis manos, mete tus dedos en el agujero de los clavos. Aquí está mi costado. Es decir, Cristo no aplasta el escepticismo, sino que de alguna manera facilita el camino para aquellos que son escépticos. El que esté buscando la verdad, esta es la enseñanza tendrá siempre, siempre, un espacio en Cristo. Y esto es bello.

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