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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
No dejarnos confundir con los ángeles falsos y oscuros de la Nueva Era
Homilía sarc021a, predicada en 20250929, con 9 min. y 42 seg. 
Transcripción:
Hermanos queridos, en nuestros días se suele escuchar bastante sobre ángeles. Hay muchas publicaciones en Internet, hay abundante material en redes sociales y en muchas librerías hay toda una sección que tiene que ver con ángeles. Se habla mucho de ángeles, pero no siempre se habla correctamente. Y por eso, en esta fiesta tan bella de los santos Arcángeles, Miguel, Gabriel y Rafael, que por cierto son los únicos nombres de ángeles aprobados por la Iglesia, no hay más nombres aprobados. No se revuelvan ustedes la cabeza y el corazón con otros nombres de ángeles, porque eso no tiene ninguna aprobación de la Iglesia. En esta fiesta tan bella, creo que conviene traer un poquito de claridad, simplemente recordando la enseñanza tan profunda, tan hermosa, tan armoniosa que tiene la Iglesia sobre los ángeles. Y sobre todo, es importante que sepamos distinguir entre los ángeles, vamos a llamarlos así de la Nueva Era y los ángeles, como los presenta la Biblia y como los presenta la fe de la Iglesia.
La diferencia principal está en que los ángeles de Dios nos llevan a la adoración de Dios y al servicio del prójimo. Usted recuerda que una vez le preguntaron a Cristo cuál era el mandamiento más importante y nuestro Señor respondió Amar a Dios es lo primero. Y hay otro mandamiento semejante, amar al prójimo como a sí mismo. Ese amor y servicio a Dios y ese servicio y amor al prójimo eso es lo propio de la vida cristiana. Y los ángeles, como lo explica muy bien el Catecismo de San Juan Pablo Segundo, nos llevan a que vivamos eso, es decir, a que estemos en relación con Dios, en amor a Dios, gratitud a Dios, alabanza a Dios. Y atención, obediencia a Dios. Por eso dice el Salmo Ciento tres que los ángeles están prontos a la voz de su Palabra, listos para obedecer. Entonces los santos ángeles, empezando por estos benditos arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael, nos llevan a la obediencia de Dios, de tal manera que sea la voluntad de Dios la que se cumpla en nosotros. Es decir, que los ángeles están en absoluta sintonía con esa oración que nos enseñó Cristo, el Padrenuestro. En el Padrenuestro decimos hágase tu voluntad en la tierra, como se hace en el cielo. Y por cierto, qué quiere decir eso de que la voluntad de Dios se cumpla en la tierra, así como ya se cumple en el cielo, pues es que en el cielo, que es lugar de la soberanía divina, es también lugar de la alabanza y la habitación de los ángeles. De manera que lo más característico de los ángeles es precisamente la obediencia amorosa absoluta, diligente, ágil a Dios. Esos son los santos ángeles.
En cambio, estos ángeles que circulan por ahí en redes sociales y le llegan a uno mensajes que te mando un ángel, no detengas esta cadena que no se qué, que el ángel para Coelho o como se llamen y siempre creen que poniéndole un EL al final, ya quedó un nombre de Ángel. No se dejen confundir con eso, por favor. Los ángeles de la Nueva Era probablemente sí son ángeles, pero ángeles caídos, ángeles oscuros. Porque si tú examinas cuál es la propuesta de todos esos ángeles, finalmente el centro está en el yo. El yo del ser humano. El centro está en que se logre lo que yo quiero. Entonces, por ejemplo, en Nueva Era enseñan una técnica que se llama Channeling. Channel, pues es canal en inglés y Channeling es como una canalización para tener un contacto con esos ángeles, pero es básicamente para poner esas fuerzas, esas energías o esos seres, ponerlos al servicio del yo. Por eso los ángeles de la Nueva Era son ángeles vecinos de la magia.
Usted sabe que en la magia lo que quiere es la imposición de la propia voluntad, para eso es la magia, para que se haga lo que yo quiero. Por ejemplo, en mi ciudad yo vivo en Bogotá, estoy retornando a mi ciudad el día de hoy, si Dios permite. En mi ciudad hay una campaña, una auténtica campaña que precisamente utiliza incluso nombres de ángeles. Son gente sin escrúpulos, sin conciencia, que confunden terriblemente. Y esos brujos y magos que utilizan nombres de ángeles le prometen a la gente; le traigo al ser querido, lo limpio de malas influencias, le prometen a todo el mundo la prosperidad, le prometen el éxito, le prometen el placer incluso, porque hasta ese nivel ha llegado el descaro, placeres claramente desordenados. Nosotros, se anuncian ellos, hay una campaña fuerte en Bogotá, hacemos amarres, amarres para que usted domine a la persona amada. Y para que se vea más claramente de qué tinieblas vienen esas iniciativas, dicen, hasta amarres del mismo sexo, todo lo podemos. Eso no viene de Dios, claro que no viene de Dios.
Uno tiene que estar en guardia y uno tiene que aprender de los santos ángeles, porque nosotros no vamos a evitar la devoción a los santos ángeles. Claro que no, por supuesto que no. La recta devoción a los santos ángeles hace mucho bien, especialmente en cuatro sentidos. Los ángeles son maestros, ya lo dijimos de obediencia. Son maestros de Adoración, son maestros de Evangelización para llevar la Buena Noticia a otros y son maestros de Humildad. Porque los ángeles, como se ve por ejemplo en el libro de Tobías, hacen lo que tienen que hacer y desaparecen. Son discretos, son humildes, porque el mayor temor de un ángel es quitarle algo a la gloria de Dios.
Resumen. Sí a la devoción de los santos ángeles, como enseña la Iglesia, y no a todas esas historias que circulan en libros, folletos, publicidad como la que ya les conté que está allá en mi país y que no hace sino confundir a la gente. Pronto tendremos otra celebración de los ángeles que serán los Ángeles Custodios. Eso será dentro de pocos días. Entonces ahí usted puede renovar su alianza de amor con su santo Ángel de la guarda. Cuando usted vaya a adorar al Santísimo, pida al Ángel de la guarda que le acompañe. Cuando usted va a emprender un negocio importante, especialmente si es importante, pida la protección de los Santos Arcángeles. Si usted ve que se va entrando un espíritu de división, de egoísmo, de agresividad en su empresa, en su familia, usted suplique la intercesión de San Miguel. Si usted sabe que en un determinado lugar se ha estado practicando magia u otras cosas oscuras, pídale a San Miguel Arcángel.
El Papa León Trece, antecesor por supuesto, de hace un siglo de nuestro actual Papa León Catorce. Él era muy devoto de los Santos Ángeles, especialmente de San Miguel. Y él quería que después de cada Eucaristía se rezara a San Miguel, porque él es custodio de la gloria de Dios y es celosísimo de proteger la obra de Dios en cada uno de nosotros. Hoy, al terminar la Santa Misa, vamos a decir esa oración a San Miguel, que sé que tiene mucha devoción entre ustedes. Y cuidarnos de todas esas mentiras, cuidarnos de todas esas novedades, mantengámonos firmes en lo que enseña nuestra Santa Iglesia. No me extiendo más, solamente le invito, vaya usted al Catecismo de la Iglesia Católica, lea la partecita sobre qué son los ángeles, quiénes son, cómo nos ayudan. Y ahí tiene usted doctrina sana para que crezca en su vida cristiana y para que todos seamos más obedientes a Dios. Amén.

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