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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
FIESTA SANTOS ARCÁNGELES MIGUEL, GABRIEL Y RAFAEL - Cuando hablamos de los santos arcángeles sabemos de quiénes estamos hablando porque la Escritura nos ha dado una referencia; referencia de quiénes son, cuál es su misión y qué es lo que hacen.
Homilía sarc019a, predicada en 20230929, con 7 min. y 41 seg. 
Transcripción:
El Veintinueve de Septiembre nuestra Iglesia Católica celebra a los Santos Arcángeles, San Miguel, San Gabriel y San Rafael. Es bueno recordar siempre que llega esta fiesta, que la Iglesia Católica no reconoce, repito, no reconoce ningún otro nombre de ángel y que de hecho, entraña un grave peligro invocar ángeles con otros nombres. Dígalo quien lo diga. Es un riesgo invocar ángeles con otros nombres. ¿Por qué? Porque cuando nosotros hablamos de Miguel, Gabriel o Rafael, estamos aludiendo a aquellos personajes que están en la Sagrada Escritura. Así, por ejemplo, San Miguel aparece en el libro del profeta Daniel. San Rafael aparece en el libro de Tobías. San Gabriel aparece en el Evangelio según San Lucas.
De manera que cuando nosotros hacemos una invocación a San Gabriel, nosotros tenemos en nuestra mente y en nuestro corazón a aquel ser angélico que es mencionado en la Escritura y que tiene una relación con el plan de salvación, según nos cuenta Lucas. Cuando nosotros invocamos la protección, el auxilio de San Rafael en nuestra mente y en nuestro corazón, está la referencia a aquel ser angélico, ese enviado de Dios que acompaña el camino de Tobías, que le permite la alegría de un matrimonio constituido en Dios y que además sana la ceguera del papá de Tobías. Eso es lo que está en nuestra mente, eso es lo que está en nuestro corazón. Cuando nosotros hablamos de San Miguel, pues tenemos en nuestra mente y corazón lo que nos cuenta el profeta Daniel y sobre todo la victoria de Dios a través de este Santo Arcángel. Entonces esta es la gran diferencia. Yo creo que es la lección que tenemos que aprender o repasar el día de hoy. Que cuando nosotros hablamos de estos arcángeles sabemos de quién estamos hablando, porque la Escritura nos ha dado una referencia y esa referencia puede ser breve o puede ser un poco más extensa, pero en todo caso tenemos una referencia. Una referencia a ¿quiénes son?, una referencia, ¿cuál es su misión?, una referencia, ¿qué es lo que hacen? Eso ya lo tenemos.
En cambio, cualquier otro arcángel que se mencione o cualquier otro ángel que se mencione ¿qué referencia tenemos? Esta es la explicación de por qué no se deben invocar otros ángeles, ¿Qué referencia tenemos? Y yo te voy a dar posibles respuestas para que tú entiendas, para que todos entendamos por qué no se debe invocar a ningún otro ángel. Mira, algunos ángeles se mencionan en escritos que son contemporáneos de la Biblia. Contemporáneos a libros de la Biblia del Antiguo Testamento, contemporáneos a libros de la Biblia del Nuevo Testamento, pero que no son parte de nuestra fe, es decir, no pertenecen a la lista oficial. Eso se llama canon. No pertenecen al canon de la Biblia. O sea, son libros que no fueron aceptados por la comunidad cristiana, por la Iglesia. Son libros, lo voy a decir más abierta y bruscamente. Libros que fueron rechazados por la Iglesia. Entonces, si yo tomo nombres de ángeles que están en esos libros rechazados, a los cuales se les llama apócrifos, yo tengo que hacerme esta pregunta Si este libro fue rechazado por la iglesia, ¿por qué voy a tomar el nombre de un ángel de un libro rechazado por la iglesia?
Otra posibilidad, hay otras personas que dicen no, pues es que hay gente muy buena, muy santa, muy recta, muy mística dentro de la Iglesia Católica, que ha recibido en visiones, en revelaciones, en locuciones interiores, han recibido los nombres de algunos ángeles. Ángeles que custodian, por ejemplo, partes de la creación o ángeles que protegen ciertos pueblos y dan los nombres de esos ángeles. Lo primero que hay que tener en cuenta es que las revelaciones privadas no son normativas. No se puede considerar como norma y además debemos tener en cuenta que el proceso de cada revelación incluye también al ser humano que recibe esa revelación. Es decir, que no existen revelaciones privadas químicamente puras, por decirlo de alguna manera. Ningún vidente, ningún místico, es una especie de teléfono al cielo, una especie de conexión directa con el Altísimo. Eso no existe. Y si eso no existe, entonces quiere decir que hay una mezcla.
Tendría que extenderme mucho para darles muchos ejemplos que he conocido de personas indudablemente con buena intención, que supuestamente han tenido revelaciones privadas. Pero va uno a ver. Y en esas revelaciones privadas aparecen hasta faltas de ortografía que son las típicas del que recibió la revelación. Aquí en Colombia tuvimos el caso de un señor que tuvo, se supone, muchas locuciones interiores pero tú examinas y te encuentras con errores, a veces de gramática, de ortografía. Entonces parece que Dios no sabe bien de ortografía o de gramática. Por supuesto que ese no es el sentido de mis palabras. Lo que quiero decir es que toda revelación privada está mezclada necesariamente con la formación, con la idiosincrasia de la persona. Entonces ¿voy a poner yo mi fe en algo así? La Iglesia jamás nos obliga a eso y más bien incluye un serio riesgo. Otras personas dicen ponle nombre a tu ángel, no es buena idea, no es buena idea. Y esto se une con la advertencia que hacía un sacerdote muy conocido, el padre Fortea, que refiriéndose a este tema decía existe el riesgo real de que estés invocando lejos de estar invocando a seres celestiales, estés invocando ángeles, sí, pero ángeles caídos, porque no se te olvide que tienen muchísimo interés los ángeles caídos, es decir, los demonios tienen mucho interés en entrar en nuestra mente, en perturbar nuestra oración, en confundir nuestra fe. Creo que es suficiente explicación, no más de eso.
Hay tres santos arcángeles que invocamos por su nombre. No más. Puedo también, por supuesto, invocar al ángel Custodio, mi ángel Custodio, y aún es preferible no darle un nombre especial. Saber que tienes un ángel custodio, que es una fiesta que tenemos en pocos días. Saber que la tienes. Bendito sea Dios. Hasta ahí. Hasta ahí no más. Eso es lo fundamental. Recuerda el respeto a la Palabra de Dios y la obediencia a los mandamientos divinos es fuente de auténtica vida. Amén.

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