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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

FIESTA DE LOS SANTOS ARCÁNGELES MIGUEL, GABRIEL Y RAFAEL - San Miguel nos enseña la humildad al reconocer quien es Dios, San Gabriel nos muestra la fidelidad que lleva a que Dios brille plenamente a través de nosotros y San Rafael es ejemplo de caridad sin buscar nuestros intereses sino los de Cristo Jesús.

Homilía sarc017a, predicada en 20210929, con 6 min. y 3 seg.

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Transcripción:

Veintinueve de Septiembre. Feliz Día de los Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael. Preguntémonos qué virtudes podemos aprender de estos santos ángeles. Entonces, ¿Cuál es la virtud primera y principal que podemos aprender de San Miguel? La humildad. ¿Cuál es la virtud primera y principal que podemos aprender de San Gabriel Arcángel, el que anunció el nacimiento de San Juan Bautista y luego a María Santísima el nacimiento de Jesús, el Señor? La fidelidad. ¿Y cuál es la virtud primera y principal que nos enseña San Rafael? La caridad. Profundicemos por unos breves minutos en estas tres virtudes, de manera que esta fiesta de los Arcángeles deje una huella en nuestra vida cristiana.

Empecemos por la Humildad. La frase conocida de San Miguel es ¿Quién como Dios? La humildad. La verdadera humildad no consiste en negar lo que nosotros tenemos, no. La verdadera humildad consiste en reconocer quién es Dios, quién es Dios en sí mismo y quién es Dios en mi vida. A medida que reconocemos quién es Dios y reconocemos su grandeza y reconocemos su poder, con ese reconocimiento aparece también la verdad nuestra. Y la verdad es que somos amados y la verdad es que somos importantes y la verdad es que somos muy valiosos. Valemos tanto como la sangre de Cristo. Pero todo lo que tenemos, todo lo hemos recibido de manera que la humildad nos conduce por ese camino a la gratitud, a la disponibilidad, a la alabanza, al servicio. Entonces, ¿dónde empieza la humildad? La humildad de San Miguel empieza en reconocer quién es Dios, reconocer quién es Dios en sí mismo y reconocer quién es Dios en mi vida y lo que Él ha hecho en mí. Ese es el camino de la humildad. ¿Por qué es tan importante la humildad? La frase sintética la dijo el apóstol San Pedro. Dios resiste a los soberbios y da su gracia a los humildes. En la medida en que la soberbia se adueña de nosotros, nos volvemos discípulos de satanás, que es príncipe de la soberbia, cuyo pecado es el centro de la rebeldía del demonio. Entonces, la humildad. Eso es lo primero.

Segundo, hablemos de la Fidelidad. Para mí, la frase, el versículo que nos ayuda a descubrir toda la fidelidad de San Gabriel está en la manera como la Virgen le responde a este mensajero de Dios. En el pasaje de la Anunciación dice la Santísima Virgen, incluso me aprendí la expresión en su lengua original en griego. Dice María Génoito moi katá to rhema sou. Que suceda en mí, que se haga en mí, que se realice en mí según la palabra que tú has dicho. Y en ese momento acontece la encarnación del Hijo de Dios. Lo impresionante, lo que a mí me impresiona, por lo menos, es que María dice katá to rhema sou. En latín traduce Secundum verbum tuum, es decir, según la palabra que tú has dicho. Es tan perfecta la fidelidad de Gabriel como mensajero, que lo que él ha dicho es exactamente el designio de Dios. Es del tamaño de la verdad de Dios lo que Gabriel ha transmitido es la absoluta y perfecta fidelidad. Es la transparencia absoluta del Mensajero. San Gabriel, que es verdadero modelo para todos nosotros predicadores, catequistas. Nos está mostrando aquí una tremenda lección. Lo propio nuestro es dejar que brille con toda su intensidad la luz de Dios, de tal manera que quien nos escuche pueda sentir. Es como si Dios mismo me estuviera hablando. Por eso cuando María dijo Génoito moi katá to rhema sou cuando ella dijo que se cumpla en mí según tu palabra, realmente estaba diciendo según la palabra que Dios ha dicho. Te das cuenta cómo la palabra de Gabriel se confunde, se identifica, conduce plenamente al querer de Dios. Esa es la fidelidad.

Y en cuanto a la Caridad, recordemos que hay un libro de la Biblia, el libro de Tobías, que nos cuenta de un modo extenso y precioso la caridad de este santo Arcángel, el Arcángel Rafael. ¿Y qué es lo bellísimo de este pasaje? Lo bellísimo es ver que Rafael se empeña en colaborarle a Tobías y a Sara, que será su esposa y que luego llega a ser su esposa. Rafael quiere ayudarlos. Rafael está cerca de ellos. Rafael se empeña, trabaja, sirve. ¿Pero qué es lo más bello? El ángel Rafael se empeña, trabaja y tú dices ¿Qué ganaba él con eso? Eso es lo grandioso, lo absolutamente grandioso de la caridad de San Rafael. Es eso, que él, como tal, no ganaba. Él hacía ganar salud para Tobit. Felicidad y una esposa para Tobías. Bendición y un esposo para Sara. Y liberación del poder del demonio. ¿Pero Rafael qué ganaba? Lo hermoso es descubrir, él ganaba simplemente hacer el bien.

Qué ejemplo el que nos dan estos arcángeles. Humildad reconociendo quién es Dios. Fidelidad para que Él brille plenamente a través de nosotros. Y caridad, no buscando, dice San Pablo, nuestros intereses sino buscando los de Cristo Jesús. Amén.

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