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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Agradezcamos a Dios por las misiones bellas, perfectamente realizadas por los santos Arcángeles Miguel, Rafael y Gabriel y pidamos su protección sobre nosotros.
Homilía sarc010a, predicada en 20150929, con 4 min. y 53 seg. 
Transcripción:
El Veintinueve de Septiembre, nuestra Iglesia Católica recuerda y celebra a los Santos Arcángeles, aquellos seres espirituales creados por Dios que son mencionados con nombre propio en la Sagrada Escritura. Son tres y solamente tres. San Miguel, mencionado en el libro de Daniel y en el libro del Apocalipsis. San Rafael, mencionado en el libro de Tobía. Y San Gabriel, mencionado en el Evangelio según San Lucas. Miguel, Rafael y Gabriel. Tres y solamente tres. Eso no significa que ese sea el número total de los ángeles o de los arcángeles. La doctrina común de nuestra Iglesia Católica enseña que el número de ángeles es inmenso. De hecho, autores como Santo Tomás de Aquino sugieren que hay muchísimos más ángeles que seres humanos, pero solamente tres aparecen por su nombre en la Biblia y aparecen asociados a misiones específicas.
Así, por ejemplo, Rafael en el libro de Tobías tiene una misión particular. Esa misión es devolver la salud a Tobit, es liberar del ataque del demonio a una mujer llamada Sara y es proveer un camino de santidad y de felicidad para Tobías, que es el hijo de Tobit. Rafael es el ángel bendito que cumple esta misión con esas tres personas. Gabriel tiene misiones específicas también. Está en el Evangelio de Lucas anunciando a Zacarías que será padre de un hombre, precisamente Juan Bautista. Y sobre todo Gabriel, es recordado porque es el Santo Arcángel que anuncia a María Santísima que va a ser la Madre del Mesías, si ella acepta y ciertamente ella acepta. Y luego Miguel es mencionado como aquel ángel que batalla en nombre de Dios y que vence desde la humildad y la fidelidad a toda la arrogancia de las huestes del infierno.
Por eso también algunos autores espirituales nos han sugerido que tengamos particular amistad con San Miguel, porque desde su fidelidad, desde su amor y desde su humildad, es nuestro gran aliado en la lucha contra el demonio. El Papa León Trece quiso que después de cada Eucaristía se hiciera una oración especial, pidiendo esa intercesión de San Miguel. Porque León Trece veía, podríamos decir de una manera profética, todo aquello que iba a venir como ataque en contra de la Iglesia. Él vivió en el Siglo Diecinueve y sabemos cuántas cosas duras, amargas y contrarias a la Iglesia sucedieron en el Siglo Veinte y tienen repercusión hasta nuestros días. Así que agradezcamos a Dios por estas misiones bellas, perfectamente realizadas con obediencia y amor por estos santos arcángeles y pidamos su protección sobre nosotros.
Ahora les invito a que me acompañen con la oración a San Miguel Arcángel. San Miguel Arcángel, defiéndenos en la pelea. Sé nuestro amparo contra la maldad y las asechanzas del demonio. Reprímale Dios a quien rendidamente suplicamos. Y tú, Príncipe de la milicia celestial, armado del poder divino, precipita al infierno a Satanás y a todos los espíritus malignos que para la perdición de las almas andan por el mundo. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén. Que Dios nos bendiga. Y que en la Santa compañía de los Arcángeles y también de nuestros Ángeles Custodios, cuya fiesta está muy próxima, avancemos en nuestra vida cristiana. Amén.

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