Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Los Ángeles son servidores continuos de Dios en la obra de nuestra salvación.

Homilía sarc004a, predicada en 20000929, con 19 min. y 42 seg.

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Transcripción:

Hermanos míos, nos reúne la fiesta de los Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael. Las lecturas, desde luego, vienen al caso y es hermoso descubrir en este testimonio de la Escritura lo que significan los ángeles dentro de la providencia de Dios. La providencia de Dios es una manera de hablar de los planes que Dios tiene y que Dios realiza con nosotros, porque Dios nos hizo sometidos al tiempo, nos hizo temporales, y por eso el amor de Dios, que es infinito, se vuelve también temporal, se vuelve dosificado. La dosificación del amor de Dios es lo que llamamos también la providencia de Dios. Y en esa dosificación Dios hace aparecer multitud de personas, de situaciones, de circunstancias, porque todo concurre para el bien de los que aman a Dios, como dice el apóstol San Pablo. De manera que Dios va haciendo que cada circunstancia, los días de sol y de lluvia, los dolores, las alegrías, los problemas, las tribulaciones, las esperanzas, los triunfos, todo vaya sirviendo precisamente a ese amor dosificado. Es el amor que conduce de dosificación.

Sabe mucha gente, por ejemplo, los médicos que tienen un remedio pero no le dan todas las pastillas al paciente, porque no se trata de suicidarlo, sino se trata de darle de a poquito. Tome esto y esto es una dosis, es una porción para que se mejore, haga esto para que se mejore. De dosis conoce también el ama de casa que sabe que en la despensa están todos los chocolates, pero no va a embutir todos los chocolatitos en el niño, sino que espera y le va dando uno o dos chocolates al día, porque si no hiciera eso, si le diera todos los chocolates del mundo, pues entonces se queda sin chocolates y de pronto también sin niño. Por eso hay que dosificar. Es la dosificación. El amor es dosificado. Eso hay que descubrirlo. Saber amar es saber dosificar también el amor. Claro que es un gran misterio ¿cómo es que el amor es al mismo tiempo infinito y dosificado? La respuesta está en que el amor, que es infinito, es también infinitamente sabio, y por eso conoce que hay que dar cada cosa en su debido momento. Otros que saben mucho de dosificación son los profesores. Un buen profesor seguramente conoce mucho de Dios, porque el profesor al comienzo del año mira a sus estudiantes, los ama, sabe a donde quisiera que llegaran, pero tiene que dosificarlos porque sabe que los contenidos del final del año no se pueden dar al principio. Lo que van a entender de aquí a cinco meses, de aquí a ocho meses, de aquí a diez años, no es lo que pueden entender hoy y por eso el buen profesor va dosificando.

Entonces empieza a adaptarse y en parte cede ante la fragilidad del estudiante que no tiene manera de comprender, pero en parte también le exige. De dosificación también conocen los papás. Los padres de familia. Todo papá sabe dosificación. Enseñar a caminar a un hijo es una experiencia lindísima de providencia. Es una experiencia hermosísima de dosificación del amor. En efecto, para enseñar a caminar al hijo, ¿qué hay que hacer? Pues no se puede tener al niñito cargado porque entonces no camina, pero tampoco se puede ir uno al segundo piso y decirle bueno, cuando llegue acá hablamos. No hay que estar lo suficientemente cerca para que el niño esté seguro, lo suficientemente lejos para que el niño avance y entonces en ese acercarle y alejarle los brazos, en ese decirle tú puedes sonreírle, quitarse. Esa es la dosificación.

Todo papá que haya enseñado a caminar a un chinito, japonesito, colombianito. Todo papá sabe de providencia. La providencia es eso. Eso es lo que hace también Dios con nosotros. A veces el niño se disgusta. ¿Por qué no me das? Tú tienes la llave de los chocolates. No seas mala conmigo, mamá, dame todos los chocolates. La mamá dice: No hay que guardar. Así nos decía, por ejemplo, mi mamá; hay que guardar pan para mayo. Yo no sabía si Mayo era una persona. No sabía si era para mayo del año entrante. Cuando llegaba el mayo del año entrante decíamos bueno, ahora sí, todo lo que guardamos. La dosificación. Eso se llama la Providencia, la Providencia.

Hay otros nombres bonitos para esto que estamos meditando. Otro nombre bonito es la dispensación. Se parece a una despensa. La despensa es el lugar desde el cual se dispensan las cosas. Es como la bodega. Podemos pensar que Dios tiene, así yo mira el libro de Job, que Dios tiene. Es tan bonito, ¿no? Claro que es mentira, pero es muy bonito. Mentira en el sentido de que la ciencia pues ya sabe que no es así. El libro de Job mira como si hubiera unos graneros inmensos en los cielos, donde está el granizo, que el granizo estaba por allá guardando unas bodegas y Dios cuando llega el momento saca puñados de granizo y va echando y va echando el granizo. Es decir, como que allá está la inmensa despensa y Dios va dispensando el granizo. Dios todo lo tiene en sus manos y Dios todo lo va dispensando en el momento preciso y de la manera precisa.

Lo más admirable es que Dios dispensa también a aquellos, aquellas personas que nosotros nos encontramos. Muchas veces sucede que las personas llegan a nuestra vida exactamente cuando tenían que llegar, y eso se lo reconoce uno, sobre todo en las experiencias de fe. Uno dice: Ay, qué bonito hubiera sido encontrarme con ese predicador, con ese confesor, con ese sacerdote, hace diez años, hace quince años. Mire, hoy usted está poniendo cuidado. Hace diez o quince años tal vez usted hubiera mandado a ese predicador a freír espárragos. Le hubiera mandado a la porra. ¿Usted, cómo trataba a la gente en esa época? Todos los mandaba a la porra. ¿Ve? Y quiero decir que Dios le da la persona. Dios también da las personas en el momento apropiado. Es muy hermoso cuando Dios arregla las cosas como desde temprana edad. Pero Dios nunca se rinde. Nunca.

Dios se parece a esos genios del ajedrez, sobre todo los que ha tenido Rusia, que ha dado tantos genios al ajedrez. Los grandes genios del ajedrez dan unas sorpresas tan grandes. Este Kasparov o el otro Karpov, esos son unos duros. Muchos de ellos. Resulta que está la partida casi perdida, pero el hombre no pierde la paciencia. Está como esperando el momento. Y cuando llega el momento, cualquier error que tú cometas, el hombre cae y gana la partida. Así obra Dios con nosotros. Lo que pasa es que uno no tiene tanta paciencia, porque la vida de uno es corta, porque los sentimientos de uno son cortos, porque el amor de uno es corto, pero Dios tiene una paciencia increíble. Dios es fantástico con su inteligencia, conociendo todo lo que rodea tu vida y todo lo que rodea todas las vidas. Y por eso cuando uno ve esas vidas como la de ese muchacho por la que estamos, por el que estamos orando hoy u otras vidas que uno dice este caso está más que perdido. No señor. Dios es el gran, es el gran ajedrecista. No se sabe qué va a pasar en el momento apropiado.

Ese corazón se puede abrir, Dios sabe a qué persona enviar, en qué momento preciso. Y esas personas que Dios envía están dentro de su providencia y no sabemos qué pueda pasar ahí. El género de muerte. Todo está en las manos de Dios. Es increíble, por ejemplo, ir a Santo Tomás de Aquino a hablar sobre la Providencia. Es fantástico cómo Tomás nos hace ver que todo, todo está en las manos de Dios. La manera cómo uno va a morir, la manera cómo uno va a morir, está en la mano de Dios. Dios piensa la mejor manera a ver cuál será la mejor muerte para este gordito. Venga a ver. Dios sabe cuál es la muerte que es conveniente para esa persona. Ay, pero cómo es que Dios se pone a pensar en mi muerte. Entonces. Dios piensa. Pues claro. ¿Y si Dios no la pensara? Si escapara la providencia de Dios. ¿Tu muerte en manos de qué estaría? ¿Del absurdo, del azar, del demonio? ¿De quién no? Dios piensa la mejor manera. A ver a este señor ¿cómo lo voy a traer a mi casa? Es que Dios dice la cosa de otro modo, mientras que uno piensa ¿Cómo me voy a morir? Dios piensa, bueno y a este señor ¿cómo lo voy a traer yo a mi casa a ver qué será lo mejor? Y empieza a buscarse una serie de cosas y en la providencia de Dios todo cae y eso estamos celebrando hoy.

Una de las manifestaciones hermosísimas de la providencia de Dios es precisamente el ministerio de los santos ángeles. A través de los ángeles Dios dirige con Providencia una cantidad de cosas en nuestra vida. Los ángeles son manifestaciones de la providencia de Dios. Claro que uno se hace muchas preguntas con respecto a los ángeles. Usualmente las personas hoy están en dos extremos, ¿no? Unos, los de los ángeles de la Nueva Era, es decir que son algo así como seres espirituales, maestros interiores con los cuales uno puede hacer channeling. El channeling. Hay que perder un poco la boca para que sea channeling. El channeling es ese ejercicio meditativo a través del cual channeling usted logra se supone que logra. Eso es lo que anuncian los de la Nueva Era. Se supone que usted se conecta, hace un channel. Un channel es es un canal. Incluso existe la palabra en español canalización. Pero si uno oye canalización, cree que es que van a hacer un alcantarillado, no el channeling consiste en que usted se supone que hace un channel, usted hace un canal, usted se conecta con uno de esos maestros espirituales y entonces es algo así como un horóscopo super, super, super personalizado.

Es decir, mejor dicho, es exactamente para usted. Usted puede juntar a la mejor gitana con David Copperfield. No le da la talla de lo que significa ese horóscopo, pero vea así preciso. Entonces, uno de los que creen en los Ángeles creen en esta versión de la Nueva Era, que se supone que son seres como luminosos, conciencias ilimitadas. En fin, unas expresiones por allá raras que se supone que además el ser humano puede alcanzar. De acuerdo con la versión de la Nueva Era, uno se puede volver un ángel, por más manteco que haya sido, uno puede llegar a ser un ángel. Se supone que uno puede llegar a ser un ángel. Esa es la versión de la Nueva Era. Uno puede llegar a ser un ángel. En parte eso está ayudado en la teología católica por las expresiones piadosas. Cuando se muere un niño que dicen ay, bueno, ya un angelito en el cielo. No señor, yo nunca predicó así. Se me murió mi hijo. Pues eso es una tragedia muy grave. Vamos a orar por Él. Que Él esté en la presencia de Dios, que Él reciba todo el amor de Dios. Pero nunca hay que decirle a la gente que se vuelve ángel.

No hay que ser de la Nueva Era. Entonces ya se volvió ángel el niño ese se volvió ángel. No, los ángeles son de naturaleza distinta, porque los ángeles nunca tienen cuerpo. Los ángeles no, no pertenece a la naturaleza del ángel tener cuerpo. En cambio, sí pertenece a la naturaleza del ser humano tener cuerpo. Nosotros en el cielo, por la eternidad tendremos cuerpo. ¿Qué tipo de cuerpo? Lea primera Corintios quince, porque no puedo hacerle otra homilía en este momento sobre ese tema. Primera Corintios, capítulo quince pertenece a la naturaleza humana tener cuerpo. No pertenecen a la zona del ángel tener cuerpo. Somos seres distintos, pero la versión de la nueva era es que uno se puede volver ángel, sobre todo si practica el channeling puede volverse ángel en un momento en el que se vuelve ángel. Esos son unos y otros que no creen en nada, ni en el rezo de las campanas ni en nada, y por consiguiente, no admiten que exista ningún ser sobrenatural. Eso no existe nada.

Entonces, la cosa más graciosa del mundo, más graciosa, no más trágica del mundo. Porque resulta que muchos de los teólogos y de los que son así como maestros y profesores de dogmática y de sagrada Escritura, y de moral y de no sé qué más cosas sacan libros. Ese es un problema que tenemos aquí en Colombia, con una Facultad de Teología de Bogotá, aquí cerquita. Pues resulta que varios de esos profesores entonces están en la tónica, que no, no hay ángeles, que simplemente cuando se vio la providencia de Dios, ¿Cierto? Se dio la providencia de Dios. Y entonces pasaron las cosas de tal manera que sí funcionaron. Entonces la persona en eso ve un ángel, y entonces para él ahí hubo como un ángel, como quien dice, son manifestaciones de la fuerza de Dios o del poder de Dios, o de la gracia de Dios, o del amor de Dios.

Pero como quien dice, es un nombre que le damos a las acciones de Dios, como por ejemplo me iban a atracar, el hombre ya sacó la puñaleta y en eso le da un acceso de tos el tenaz al pobre atracador y el tipo con esa tos tan terrible no pudo ni sostener el cuchillo. Entonces lo que hizo yo digo me salvó ahí. ¿Qué pasó? Un ángel me salvó. El ángel de la tos me salvó. Y yo ahí aprendí que había un ángel que era el ángel de la tos que lo salvaba a uno de los atracos. Esa es la versión que dan algunos profesores de teología. Lamento muchísimo, porque mientras que ellos están en eso que se parece casi al materialismo, en ese positivismo cerrado, mientras que ellos están en eso, la gente necesita tanta espiritualidad que lo que no encuentran esos benditos profesores de teología, entonces se va a recorrer librerías, enseñen a hacer channeling o alguna cosa de esas. A ver si yo logro la espiritualidad, si logro la meditación, entonces se sientan en flor de loto los que pueden, porque la gente pierna gorda, ya nunca podrá sentarse en flor de loto. Y conocido casos de gente que ha dejado el yoga por la flor de loto.

Entonces ese es un desastre, que la gente necesitando espiritualidad, buscando espiritualidad como dé lugar. Entrando a Tower Records. Librería Nacional. Librería Lerner. Librería La era azul. Librería en el acuario esotérico. Entrando a lo que sea. Lo que sea. Denme algo que me haga sentir que yo puedo como subir al cielo, como bajar. No es eso. Lo venden. Es allá como en la décima. Bajando, bajando un poquito. Pero si usted no quiere exponer su organismo, le tengo este librito y tengo este librito. Entre esos dos extremos está la verdadera enseñanza católica, que es una belleza y eso es lo que estamos celebrando hoy. Los ángeles no son otro nombre para las providencias de Dios. La providencia de Dios es bellísima, la providencia de Dios es grandísima, la providencia de Dios es hermosísima y los ángeles son manifestaciones de la providencia de Dios, pero no son otro nombre para la providencia de Dios. No son otro nombre para la providencia de Dios. Es algo parecido a una persona que se entendía muy bien con la mamá, muy bien y la mamá y ese amor que le daba la mamá y no sé qué. Entonces cuando llegaba el papá, entonces él decía mire, lo que pasa es que mi papá es la otra forma que toma el cariño de mi mamá. Señor, mi papá es mi papá, mi papá no es otra forma del cariño mi mamá es otra persona, es distinta de mi mamá, no es otra forma. Es distinta. Eso es lo que pasa con los ángeles. No son otro nombre para Dios ni para las acciones de Dios. Son seres distintos, libres, inteligentes, no sujetos a nuestro tiempo, amorosos, unidos a Dios, obedientes, gozosamente obedientes a Él, que han estado asociados a la obra de la salvación, como lo muestra la Sagrada Escritura en centenares y centenares de citas.

Y en todas esas citas hay solo tres nombres que aparecen. Y eso es lo que estamos recordando hoy, que hay una presencia de Dios en los ángeles y que Dios ha querido regalándonos estos nombres. Ha querido que nosotros sepamos que estos seres atraviesan los siglos, están como por encima de los siglos, y son servidores continuos, servidores perennes de Dios en la obra de nuestra salvación. Moraleja número uno; crea usted en la providencia de Dios. Enamórese de la providencia de Dios. Siéntase feliz porque Dios está haciendo lo mejor para usted. Lo mejor está haciendo. Cuanto más rápido usted lo admita, mejor. Pero si usted no lo admite hoy, pues tengo la confianza de que pueden suceder tantas cosas, tan bellas, tan buenas, tan santas mañana que usted tal vez se puede convencer mañana. Primer punto y segundo punto, los ángeles no son ni otro nombre para las providencias de Dios, ni tampoco seres luminosos o conciencias aisladas con las cuales se puede hacer channeling. Es una cosa diferente. Son seres personales que no tienen una naturaleza como la nuestra y que son aliados nuestros.

Los ángeles de Cristo son aliados nuestros para que nosotros recibamos con mayor amor la revelación de nuestra salvación que está únicamente en Jesucristo. Sigamos esta celebración que los santos Arcángeles, Gabriel, Miguel y Rafael se asocien a nuestra súplica y que también hoy particularmente, hagan bien a las personas por las que estamos orando. Sobre todo rogamos la intercesión del Arcángel Miguel, el gran enamorado de la gloria de Dios, que Miguel como enamorado de la gloria de Dios, defienda los intereses de Dios en esas vidas que por ignorancia o por lo que sea, resultan metidas en unas historias tristes de odio a su propio Creador. Que venga esa intercesión, que crezca nuestro amor a Dios y adoremos juntos al Señor Jesucristo Rey.

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