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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
San Andrés nos enseña que para llegar a la gracia debemos pasar primero por el arrepentimiento, que si llegas a Jesús adquieres el deber de llevar a otros a Él y que servir al Señor implica hacer y desaparecer.
Homilía sand021a, predicada en 20241130, con 7 min. y 40 seg. 
Transcripción:
El Treinta de Noviembre nuestra Iglesia Católica recuerda y celebra a San Andrés el Apóstol, el hermano de Simón Pedro. Y siempre que llegamos a una fiesta de los Apóstoles, es momento para pedir su intercesión. Momento para pedirle también al Espíritu Santo que nos ayude a descubrir qué lecciones debemos aprender de estos grandes pilares de nuestra fe. Se me ocurre que hay como unas tres lecciones que vale la pena destacar en la fiesta de San Andrés.
Primera. Andrés era discípulo de Juan el Bautista. El gran predicador de la conversión. El gran predicador del arrepentimiento del pecado. Juan el Bautista, el hombre de la vida austera, vivía en el desierto, se alimentaba de lo que daba el desierto, se vestía de lo que daba el desierto. Eso es lo que significa la manera como la Biblia describe el modo de vida de Juan Bautista. Este Juan Bautista era el maestro espiritual de Andrés y también de Juan el evangelista. Pero hoy estamos con Andrés y eso es lo primero que quiero destacar que Andrés era discípulo de Juan Bautista. Es decir, había hecho el curso del despertar de la conciencia moral, la claridad sobre lo que es bueno y lo que es malo, la claridad sobre el pecado y el arrepentimiento. Y después de hacer ese curso, entra en el discipulado de Jesús. Ese es un camino para nosotros. El que quiera ser auténtico discípulo de Jesús, no se pierda las necesarias lecciones que nos dejó Juan Bautista. Esa es la primera enseñanza que nos trae esta fiesta de San Andrés.
Observemos, que el mismo Cristo nos muestra que esto es así ¿cómo nos lo muestra? pues en una de las disputas que Él tuvo con los judíos, precisamente le preguntaban ¿Tú con qué autoridad haces esto? Y Jesús les dijo: Yo también les voy a hacer una pregunta. ¿El bautismo de Juan venía de Dios o de los hombres? Por qué cuando le preguntan a Cristo por su misión, Él remite a lo que hizo Juan Bautista. Claramente el mensaje es, el que no haya entendido nada de Juan Bautista no va a entender nada de lo que yo estoy haciendo. Pues Andrés nos muestra que hizo el curso. Es decir, Andrés pasó por la escuela del arrepentimiento para llegar a la escuela de la gracia.
Segunda lección de Andrés. Andrés, fue el promotor vocacional de Pedro, porque según nos cuenta el Evangelio de San Juan, Andrés se encontró con Pedro y le dijo Hemos encontrado al Mesías y lo llevó donde Jesús. Lo llevó donde Jesús. ¿Por qué destaco esto? Porque Andrés nos está mostrando que el que se ha encontrado con Jesús, junto al regalo de haber encontrado al Mesías, recibe también una misión. El regalo, trae un compromiso. El llamado, trae una misión. Si te has dejado atraer por Cristo, si has llegado a Cristo, adquiriste un deber, un hermosísimo deber, llevar a otros a Cristo.
A mí me llama muchísimo la atención como hay varios movimientos hoy en la Iglesia, que esto lo tienen clarísimo. Voy a mencionar los famosos retiros de Emaús, que sé que tienen algunas cosas por mejorar. Como todo lo que surge en la iglesia, siempre tiene cosas por mejorar. Bueno, pues estos retiros de Emaús tienen algo muy bonito y es que los servidores de los nuevos retiros de Emaús son personas que ya hicieron su retiro de Emaús. Es decir, si este camino fue tan bueno para mí, para renovar mi vida, para encontrarme con el Señor, ahora yo quiero que este camino ayude a otros para que renueven su vida y para que se encuentren con el Señor. Eso es lo segundo que estamos destacando de Andrés. Él se encontró con Jesús. Es algo maravilloso, es un regalo maravilloso. Pues, ahora vamos a que otros se encuentren con Jesús. Los obispos de América Latina y el Caribe lo han dicho en muchos tonos y la expresión siempre es, discípulos misioneros. Discípulo el que se ha encontrado con Cristo. Misionero el que quiere que otros se encuentren con Cristo.
Tercer y último punto. Andrés llevó a Pedro a que se encontrara con Cristo. Y seguramente has notado que en los evangelios varias veces aparecen tres apóstoles muy cercanos a Jesús, que son Pedro, Santiago y Juan. ¿Y qué pasó con Andrés? Andrés llegó primero. Y Andrés, llevó a Pedro hacia Jesús. Y sin embargo, los tres que estuvieron más cerca del ministerio de Cristo en momentos absolutamente fundamentales fueron Pedro, Santiago y Juan, no Andrés. ¿Qué nos enseña eso? Nos enseña que el servir a Cristo muchas veces supone hacer y desaparecer. Hacer lo que tenemos que hacer y desaparecer. Eso nos lo enseña Andrés, el Apóstol. En ninguna parte hay un reclamo de él, en ninguna parte. Él hizo lo que tenía que hacer. Acercó a su propio hermano a Jesús y desapareció. Tres grandes lecciones que nos deja el apóstol San Andrés. Pues que las recibamos y que las vivamos. Amén.

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