|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
El camino vocacional de San Andrés, y sus lecciones para nosotros.
Homilía sand014a, predicada en 20171130, con 16 min. y 26 seg. 
Transcripción:
Queridos hermanos, en los evangelios tenemos dos relatos de la vocación de Andrés, el apóstol, al que recordamos hoy. Uno es el que hemos oído de San Mateo, Capítulo Cuatro. El otro, que tiene que ver con la vocación de Andrés, es de San Juan en el Capítulo Primero. Precisamente en el oficio de lectura de hoy se hace alusión a ese texto del Capítulo Primero de San Juan. Resulta muy provechoso comparar y complementar estos dos relatos. El de San Mateo, el que fue proclamado en esta Santa Misa, nos presenta la respuesta generosa, inmediata, ágil, de estos dos hermanos, Pedro y Andrés, y también la respuesta de los otros dos hermanos, Santiago y Juan. Esa respuesta, puede ser ágil porque Andrés ha hecho un camino. Ese camino no lo cuenta San Mateo, pero sí lo cuenta Juan en el Capítulo Primero de su Evangelio.
Lo que nos dice San Juan es que Andrés era discípulo de Juan el Bautista. O sea, que ya empieza a enriquecerse este relato. Porque si nos hubiéramos quedado solamente con San Mateo, Capítulo Cuatro, lo único que sabíamos de Andrés es que era pescador, como su hermano Simón, luego llamado Pedro. Pero ya vemos que la vida de Andrés tenía otra dimensión además del trabajo. Además del lago y además de la barca, Andrés era discípulo de Juan. Siguiendo un poco lo que decíamos en la última predicación del retiro. Este es un detalle que llama la atención. Al fin, cómo era la vida de Andrés. Porque por una parte trabajaba en el lago y por otra parte vemos que era discípulo de Juan. Lo que cabe suponer es que los discípulos de Juan no formaban propiamente una comunidad estable. Esa afirmación tiene sentido porque, de hecho, los evangelios nos presentan a Juan el Bautista como un hombre más bien solitario en el desierto, desprovisto de todo auxilio humano, como en una proclamación de los derechos y la soberanía de Dios.
Esta ha sido como la esencia de las vocaciones eremíticas, las vocaciones en soledad. Proclamar que sólo Dios basta. Como diría Santa Teresa de Jesús. Entonces, los discípulos de Juan no formaban con él una especie de comunidad. Probablemente lo que sucedía es que eran personas de distinta condición que se iban al desierto de tanto en tanto a orillas del Jordán. De hecho, para escucharlo, podríamos decir que eran personas que hacían retiros espirituales con Juan el Bautista por usar una terminología actual. Y uno de los que hacía esos retiros, que tenía su vida, tenía su trabajo de pescador, pero que también se daba sus escapadas espirituales, es este Andrés el que estamos recordando hoy. De repente, la figura de Andrés no solo se enriquece, sino que nos parece más hermosa, más interesante. Andrés es uno de los dos discípulos que le oyó decir a Juan el Bautista, cuando Jesús pasaba, este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. O sea, que el promotor vocacional de Andrés fue Juan el Bautista. Y luego, según cuenta el Capítulo Primero de San Juan, fue Andrés, el promotor vocacional de Pedro, porque fue a decirle a Pedro: Hemos encontrado el Mesías.
¿Qué podemos aprender de la historia vocacional de Andrés? Nos ayuda mucho, reflexionar en ese camino vocacional de este hombre, porque cada uno de nosotros, especialmente los que estamos en este momento aquí, hemos sentido de una o de otra forma, el llamado del Señor. Y conviene preguntarse, qué podemos aprender del proceso de Andrés, proceso que fue llevado por el Espíritu Santo a través del ministerio de Juan Bautista. Seguramente, si nos fijamos en cuál fue el camino que siguió Andrés para llegar a ser discípulo de Cristo, también nosotros podremos sacar alguna enseñanza para renovar nuestro discipulado. Y esa es una bendición muy grande. Ahora que llegamos al final de nuestro retiro espiritual. Renovar nuestro discipulado. Tal vez lo más hermoso que le puede pasar a uno en un retiro es eso, llegar al final del retiro para decirle a Jesús, hoy más que nunca estoy convencido de ti. Quiero estar a tu servicio. Quiero ser de los tuyos. Quiero que cuentes conmigo. Así que, hermanos, tomemos la mano de la providencia de Dios que nos ofrece esta fiesta en este momento y aprendamos del camino vocacional de Andrés, porque seguramente nos va a dejar una huella, una ruta para renovar nuestro discipulado.
¿Qué encontramos? ¿Cuáles son las grandes fases del camino vocacional de Andrés? Son tres. La primera, que es discípulo de Juan, el gran predicador sobre el arrepentimiento. Recuerde usted que en el libro de los Hechos de los Apóstoles, San Pablo resume la predicación y el bautismo de Juan como un camino de arrepentimiento de los pecados. Entonces, la primera fase en el camino vocacional de Andrés, es la conciencia del pecado y el arrepentimiento del pecado, porque es discípulo de Juan el Bautista que tuvo ese camino, que tuvo esa predicación. Esa es la primera fase.
La segunda fase, cuando Andrés, en esa tarde inolvidable, porque sucedió en la tarde, el apóstol Juan nos dice que eran, como las cuatro de la tarde. Esas cosas que pasan cuando uno está enamorado del Señor. Como toda persona enamorada, también el que se enamora de Cristo recuerda detalles precisos. Y esta es una nota muy bella del Evangelio de San Juan, que nos da detalles muy precisos que no traen los otros evangelios, como por ejemplo acordarse de que eran las cuatro de la tarde. Otro detalle que está en el Evangelio de Juan, que no tiene que ver con el tema de hoy, pero que a mí me parece detalle de ternura, de un corazón enamorado. Es cuando en la multiplicación de los panes, el evangelista dice y en aquel lugar había muchísima hierba. Eso no le agrega nada al milagro, pero eso indica que es una persona que estuvo ahí, una persona a la que le quedó grabado hasta ese detalle. ¡Qué cantidad de hierba que hay aquí! Pero volvamos a la historia de Andrés. Eran cerca de las cuatro de la tarde, cuando Juan el Bautista, que tanto había hablado del pecado, la gravedad del pecado y el día de la ira de Dios. Utiliza la palabra pecado en un nuevo contexto, en una frase gloriosa y esperanzadora. Yo me pregunto cuántas veces Andrés, le habría oído hablar a Juan el Bautista sobre el pecado. Como el pecado arruina la vida, como el pecado es ingratitud, como el pecado va en contra de la alianza. Cuántos sermones sobre el pecado le habría escuchado a Andrés, a Juan. Y ahora Juan también habla del pecado, pero dice una palabra absolutamente inesperada, una palabra gloriosa. Hay alguien que quita el pecado. El pecado no tiene la última palabra. Ese, dice señalando a Cristo, ese es el Cordero de Dios. No cordero de nuestros rebaños, porque nuestros rebaños no pueden lavar el pecado. Es cordero del rebaño del Padre. Es cordero del rebaño de Dios, que tiene solo uno, su Unigénito. Y ese Unigénito es el que puede quitar el pecado del mundo.
Según el relato, de ese Capítulo Primero de Juan, cuando estos dos, Andrés y Juan escucharon esa palabra, dejaron a su maestro, dejaron al Bautista. Que para mí es algo tan significativo porque indica, que el Bautista tuvo por vocación, una especie de despojo interminable, que acabaría un día en la cárcel y en ser decapitado. Andrés y Juan dejan a Juan el Bautista y se van detrás de Jesús. Jesús se da cuenta de que lo están siguiendo y les pregunta ¿Ustedes qué quieren? Y ellos, quizás sin pensar mucho lo que estaban diciendo, le responden con otra pregunta ¿Maestro, dónde vives? Y se quedaron con Él, el resto de ese día. Cuando uno ve el itinerario vocacional de Andrés, entiende el Evangelio de hoy. Es decir, Andrés no se fue detrás de Jesús como detrás de una aventura en lo desconocido. Andrés había hecho un camino con Juan el Bautista. Andrés había escuchado un anuncio de gracia y Andrés había compartido tiempo con el Señor. Ahí están las tres fases del camino vocacional de este apóstol. Esas tres fases fueron las que lo introdujeron a él, en el círculo de los amados de Cristo, de los más cercanos. Ustedes son mis amigos, todo lo que he oído a mi padre os lo he dado a conocer.
Cuáles son las tres fases, en resumen. Primero, conocimiento y arrepentimiento del pecado. Segundo, anuncio de gracia y reconocimiento de la gracia en Cristo. Tercero, gastar tiempo con el Señor. Estar con Él. Hay que compartir, hay que convivir con el Señor. Eso es lo mismo que sucede en un retiro espiritual. Hermanos, eso es lo mismo que le sucede a un sacerdote cuando despierta y dice yo ya no voy a seguir viviendo como venía. Esas son las tres fases que tiene que recorrer un sacerdote cuando de corazón, porque el Espíritu Santo le mueve, quiere renovar su vocación. ¿Qué tiene que hacer? Conciencia y arrepentimiento de su pecado. Ahí cabemos todos. Conciencia y arrepentimiento del pecado. Segundo, no se quede solo en el pecado, hermano. Anuncio de gracia. Hay esperanza, hay uno que quita el pecado. Hay uno que te está llamando. Como aquel ciego de Jericó, cuando la gente le dijo ánimo, que te está llamando. El sacerdote que ha hecho su retiro espiritual, tiene que escuchar esa voz, esa voz del espíritu, ese anuncio de gracia, ánimo que te está llamando. Pero yo he hecho muchas cosas malas, he vivido de una manera mediocre, he sido un incoherente, sí, pero está en pie el llamado de Él. Los dones y la llamada de Dios son irrevocables. Está en pie su llamado. Levántate. Estás a tiempo. Ponte en camino. Anuncio de gracia.
Tercero, hay que gastar tiempo con el Señor, sobre todo en dos lugares privilegiados muy propios de nuestra vida sacerdotal. Gastar tiempo con esta palabra, esta palabra bendita, y gastar tiempo con su presencia Eucarística, celebrando de la mejor manera el Sacrificio y visitando al Señor en su presencia en el Sagrario. Un sacerdote que haga esas tres cosas, que es el itinerario de Andrés, un sacerdote que siga el itinerario de Andrés, podrá experimentar como San Andrés, el apóstol, que su vocación es renovada. Es mi deseo, es mi súplica, es mi petición al Señor en favor de ustedes, queridos hermanos, y también en favor mío, que lo necesito como todos.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|