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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Cristo nos da nuevas redes, en reemplazo de las antiguas: sus redes son aptas y suficientes para la magnitud de la labor que nos encomienda.
Homilía sand012a, predicada en 20161130, con 10 min. y 18 seg. 
Transcripción:
Queridos hermanos, este pasaje ha impactado tanto el corazón del pueblo católico que hay varios cantos que recuerdan la frase de Cristo os haré pescadores de hombres. Conviene recordar un poco lo que implicaba en la época de Jesús llegar a ser pescador. Era una labor que podríamos llamar artesanal. Por consiguiente, requería un largo entrenamiento estar muy cerca de uno que ya sabía, para ir aprendiendo más con la imitación que con muchas lecciones o teorías. Y entonces la propuesta de Cristo a estos pescadores tenía que tener esa misma resonancia, subirse a la barca de Cristo, verlo actuar, aprender de él, vivir con él, tomar su estilo y después, mucho después, llegar a ser pescadores. Es interesante preguntarnos lo que quieren decir las redes. La red era el instrumento básico del pescador. Enviar a una persona a pescar, por ejemplo, en ese mar, el Mar de Galilea. Enviar una persona a pescar sin nada, con sus manos limpias y desnudas, pues es como un chiste cruel. Es necesario darle la barca y la red. La barca ya sabemos que es la comunidad, es estar con Cristo. Pero cuáles son las redes que Cristo les da, ¿cómo los capacita para que ellos puedan llegar a los corazones de otros hombres y mujeres y de esa manera recogerlos para la causa del reino de Dios? Si nos damos cuenta, en los evangelios aparece varias veces Cristo otorgando dones, dones peculiares a estos apóstoles. Recordemos algunas frases. Cristo les dice por ejemplo: Os he dado poder para expulsar demonios. Quiere decir que esa es una fuerza, esa es una herramienta que va a estar en el pescador. Tiene fuerza suficiente para sacar de las fauces del tiburón de la orca asesina. Puede sacar a los que están aprisionados. En otro lugar Cristo les dice: Quien a vosotros escucha, a mí me escucha. Dónde se ve que también les dio una fuerza en la Palabra. Y es interesante la comparación entre la palabra y la red, porque por supuesto, el pescadito, el pez, debo decir, porque todavía no ha sido pescado. El pez trata de escaparse. Pero si la red está bien hecha, no puede escaparse. Así ha de ser nuestra predicación. Nuestra predicación no debe dejarle escapatoria. Nuestra predicación debe de tal manera recubrir la realidad, la necesidad, la búsqueda de nuestros hermanos que no se nos puedan ir. Por supuesto, el roto más grande en una red es que se pueda aplicar a nosotros lo mismo que Cristo dijo de los maestros de la ley, porque Cristo decía refiriéndose a estos maestros de la ley: Hagan lo que ellos dicen, pero no hagan lo que ellos hacen. Entonces apenas la gente nos ve incoherentes, ya dice: el cura predica pero no aplica y ya se va, ya se perdió el pez. Entonces es interesante como parte de la red está en esa manera de predicar. Quien a vosotros me escucha, a mí me escucha Cristo. Cristo les hizo sentir que era tanta la fuerza que les daba. Que les dice en alguna oportunidad: No se pongan ustedes a fiarse demasiado de su talento, su memoria, su formación. No se fíen tanto de eso. En su momento se les dará sabiduría a la que nadie podrá resistir. Entonces Cristo les dio poder contra los demonios. Cristo les dio fuerza en la Palabra. Cristo les dio una unción especial para sanar dolencias, para curar enfermedades, para resucitar muertos. Esto también es parte de la red. El profeta Oseas dijo O mejor, Dios, a través del profeta Oseas, dijo: Os atraeré con correas de amor. Y es verdad cuando la gente se siente consolada, cuando se sienten sanados, cuando se sienten amados, esas son las correas de amor que Dios dijo por boca de Oseas. Y Cristo les dio esa fuerza para que curen, para que consuelen, para que atraigan. Cristo también les dio otro modo de red. La señal de que ustedes son mis discípulos es que se aman unos a otros. Es decir, que también en la caridad fraterna hay una especie de red. Fíjese usted que cuando una persona está en una situación de vulnerabilidad, fácilmente se hunde en el desastre. Pero cuando una persona tiene una comunidad que le respalda, una comunidad parroquial, una buena comunidad o grupo de oración que le respalda en el cariño de la comunidad, la persona se sostiene. Yo aquí tengo en mente esas redes que ponen en los circos donde están los trapecistas y si llegare a suceder que uno de esos se cae, pues la red lo sostiene, no lo deja matarse. Necesitamos que la Iglesia tenga muchas redes de esas, porque a la gente le fracasa el matrimonio y ya se desconecta de la Iglesia. Y créanme, la solución no es llenarles la boca de hostias. La solución no es ponerlos a comulgar, porque esas hostias así entregadas en el fondo se convierten para ellos en cosas. Ellos necesitan comunidad que les respalde, que les dé cariño, que les ayude a sanarse sus dolencias, sus heridas. O sea que también esa es red que Cristo da. Si nosotros nos queremos entre nosotros es más difícil que uno se pierda. Muy difícil que se pierda ahí donde a uno lo escuchan, donde a uno lo comprenden, ahí donde a uno lo apoyan. Es difícil perderse así. Puede suceder porque pasó con Judas, No. Pero en principio es difícil que se pierda una persona así. Entonces, fíjate todas esas herramientas que Cristo da. Y para no alargar más, pensemos en el Espíritu Santo que les da, del cual dice es: otro Paráclito. Siendo el Paráclito, el mismo Cristo es otro Paráclito. Y les dice también: El Espíritu los conducirá a la verdad completa. De modo que ese espíritu que luego vemos obrar con tanta fuerza en Hechos de los Apóstoles, es el que les va a dotar de los carismas necesarios. Cuando uno mira las listas de carismas, por ejemplo, en primera Corintios doce o catorce. Uno ve que esos carismas son como redes, no. Yo últimamente estoy fascinado con el Discernimiento, porque es tan necesario el discernimiento de doctrinas, el discernimiento de personas y sobre todo el discernimiento de espíritus. ¿Qué espíritu, qué espíritu mueve realmente a esta persona que hay detrás de esto? Pero Dios nos da esa fuerza, de manera que tengamos ese discernimiento. Bueno, pues esa es la reflexión que quería compartir cómo Cristo les hizo dejar unas redes, pero les dio otras redes, les dio herramientas espirituales para una tarea espiritual que tenían, ni más ni menos que la tarea de liberar de las fauces del demonio y atraer al amor y a la obediencia hacia Dios. Que la intercesión de Andrés, que escuchó por primera vez esas palabras que hoy nos fascinan, haga posible esa misma obra en nosotros.

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