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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Andrés, el apóstol, es un ejemplo temprano de la mirada de Cristo hacia las periferias existenciales.
Homilía sand009a, predicada en 20131130, con 5 min. y 21 seg. 
Transcripción:
El treinta de noviembre nuestra Iglesia Católica recuerda al apóstol San Andrés. Esta fiesta tiene una connotación especial en el orbe cristiano, porque Andrés es reconocido entre los cristianos del oriente, es decir, sobre todo los llamados ortodoxos. Es reconocido como el gran predicador y gran maestro de la fe para ellos. Y como se da la circunstancia de que Andrés es hermano de Simón, llamado Pedro, y por supuesto, para nosotros, cristianos de Occidente, el apóstol Pedro es tan importante. Entonces, fíjate qué imagen tan hermosa. Los cristianos de Oriente están muy unidos afectivamente y litúrgicamente a San Andrés y nosotros los cristianos de Occidente, estamos especialmente unidos al apóstol Pedro, al otro hermano. Iglesias hermanas que tienen como figura central cada uno de los dos hermanos. Pero hay que recordar que entre los dos, según dice el evangelista Juan, el que primero fue llamado fue Andrés. Y hay que recordar también que el nombre Andrés no es un nombre semita, es un nombre griego. Es una buena ocasión para admirar los caminos de la providencia de Dios. Galilea queda al norte, bastante al norte de Jerusalén. Jerusalén es la capital del país de Judea. Arriba de Judea estaba Samaria y arriba de Samaria ya en contacto con el mundo pagano propiamente estaba Galilea. En Galilea, la ciudad de Nazaret. Una pequeña población en realidad, y en Galilea también la ciudad de Cafarnaúm, que era quizás la más importante de toda Galilea. En Cafarnaúm era donde vivían, donde seguramente nacieron y se criaron estos dos hermanos, Andrés y Simón. Pero el nombre Andrés, dije, no es propiamente semita, no es un nombre hebreo, es un nombre griego, Aner/ Andrós en griego quiere decir varón. De manera que llamarse Andrés es como llamarse el varón. Es un nombre que habla del contacto con la cultura griega, como los nombres de otros discípulos que tuvo Cristo. Por ejemplo, el nombre Felipe. Filipos es otro nombre que viene de la cultura griega. Es bien hermoso descubrir que en esa zona donde se predicó por primera vez la buena Noticia y nada menos que por boca del Hijo de Dios, en esa zona se daba como una especie de mezcla entre la cultura de los hebreos y la cultura de los griegos. O para utilizar el lenguaje del Papa Francisco se trata de la periferia y Andrés es un representante de esa periferia. Es un hombre que tiene un oficio humilde en un distrito despreciado por los judíos. Un hombre que está desplazado y que pertenece a la periferia. O sea que el primero que predica las periferias existenciales es Jesús. Allí donde se mezcla lo judío y lo griego, allí donde parece que la fe es solamente un recuerdo, allí donde parece que la alianza es demasiado frágil, allí donde parece que nada bueno puede brotar. Acuérdate lo que comentaba Natanael de Jesús cuando le dijeron que Jesús era de Galilea. Dijo: ¿De Nazaret puede venir algo bueno? Esas son las periferias. Y de ahí es Andrés, de donde parece que no puede venir nada bueno, donde parece que ya todo está entregado al desastre. Los judíos llamaban a Galilea, la Galilea pagana, la Galilea de los gentiles, y allí se anuncia grande la gloria de Cristo. Y allí se formó junto al Maestro, este gran testigo de la verdad de Dios. Yo creo que podemos tomar a San Andrés, el apóstol, como patrono de las periferias existenciales, porque su nombre mismo así lo anuncia. Y podemos pedirle a Él que nos haga sensibles a tantas ocasiones en las que descartamos sin razón a la gente y en las que desconfiamos que Dios pueda hacer su obra. Y por supuesto que la puede hacer, la sabe hacer y la quiere hacer.

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