Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Los ángeles pueden influir en nosotros a través de la imaginación y la memoria, según Santo Tomás. La amistad con el Ángel de la Guarda, ayuda a que esas potencias sean aliadas y no obstáculos en nuestro camino hacia Dios.

Homilía sacu018a, predicada en 20191002, con 7 min. y 15 seg.

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Transcripción:

¿De qué manera pueden influir los ángeles, sean buenos o malos, en nosotros? Claramente, los ángeles tienen un ser muy diferente al nuestro. Ellos no tienen, por lo pronto, esta realidad corporal que a nosotros nos hace solidarios de todo lo material y, por consiguiente, nos inserta en una realidad temporal también. Materia, tiempo, fragilidad, enfermedad, hambre, necesidad de descanso y, sobre todo, la manera como nosotros conocemos procesualmente poco a poco, eso no lo tienen los ángeles. Entonces, es para nosotros muy difícil imaginar cómo es la vida de ellos, es muy difícil imaginar cómo son ellos ante Dios o cómo se comunican.

Estas preguntas pueden parecer muy remotas, muy distantes de nuestras necesidades cotidianas. Alguien diría: Oye, pero al que se está muriendo de hambre, ¿para qué le vienes tú con historias de ángeles como si estuvieras huyendo de las realidades de la vida? Y yo siempre respondo: Es que las realidades de la vida no son solo las realidades materiales. De hecho, la gente que más se suicida no es la gente que tiene necesidades materiales, sino la gente que tiene otro tipo de necesidades que no son exactamente materiales, son más afectivas, emocionales, psicológicas, existenciales, filosóficas. Entonces, nosotros no somos solo materia.

Y además hay algo muy grave, cuando nosotros en la Iglesia nos desentendemos de un tema, alguien lo agarra, siempre sucede. Nos desconectamos del tema, por ejemplo, de los ángeles. Eso tiene consecuencias, alguien agarra el tema de los ángeles y ese alguien tiene nombre propio, en su mayor parte, en nuestra época se llama la nueva era. Todas estas librerías de la nueva era, pues están explotando el hecho de que misioneros, catequistas, profesores de religión y nosotros sacerdotes, omitimos la predicación sobre los ángeles. Y si nosotros omitimos esa predicación, alguien predica y predica seguramente barbaridades y predica seguramente herejías, y es lo que está sucediendo.

¿Cómo influyen ellos sobre nosotros? Es un tema que por diversas razones se ha tenido que abordar y que no tiene respuesta en mi mente, en mi corazón, sino que yo busco la respuesta en quienes lo han estudiado y tienen la aprobación de la Iglesia. Concretamente, vuelvo mis ojos hacia Santo Tomás de Aquino, que por una buena razón ha sido llamado el doctor angélico. Pues el doctor angélico, podríamos decir, el gran experto de la Iglesia en estos temas de ángeles, nos dice que es sobre todo a través de la imaginación y de la memoria, como nosotros somos afectados por la acción de los ángeles.

No es exactamente que el ángel entre y posea nuestras facultades, ello puede suceder de modo muy excepcional, muy, muy excepcional puede suceder. Es el caso de una posesión diabólica, eso podría suceder, pero es algo muy excepcional. El modo ordinario de la acción, para bien o para mal de los ángeles, es a través de nuestra imaginación y memoria. ¿Qué quiere decir esto? Que la repetición de una misma imagen, de una misma imaginación y la repetición de un mismo recuerdo terminan teniendo poder sobre nosotros si nos descuidamos. No se nos olvide la enseñanza de Catalina de Siena, ni el demonio ni criatura alguna puede tener poder sobre ti, a menos que tú se lo concedas.

Pero no cabe duda de que la insistencia, ese continuo golpear la puerta de la imaginación y de la memoria, tiene un efecto en nosotros. Y eso también hay que tenerlo presente, eso también nos afecta, eso también tiene, digamos, algún impacto en nuestra vida. Y por eso es necesario saber el bien que pueden hacernos nuestros santos Ángeles Custodios, son nuestros aliados. Ellos, que ya participan de la gloria del cielo, que ya todo lo tienen en el amor de Dios, solo nos aman en razón de Dios.

Y por eso, cuando pedimos la intercesión de los santos ángeles, pedimos que ellos nos ayuden, trayendo sin cesar a nuestra mente, a nuestra memoria los inmensos bienes que hemos recibido por creación y por redención. Les pedimos a ellos, a nuestros santos Ángeles Custodios, que nos acompañen, que nos guíen y que a través del recuerdo de las verdades santas que hemos recibido por la predicación y a través del recuerdo del dolor que hemos causado con nuestros pecados, llevemos una vida humilde y una vida sabia, y una vida santa.

Así lo han enseñado grandes, grandes santos, entre los cuales, cómo no recordar aquí a San Bernardo o al Santo Cura de Ars, o a San Pío de Pietrelcina. Con esa confianza, con ese amor, sigamos nuestro camino pidiendo la intercesión de estos, nuestros custodios celestiales.

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