Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Dios nos ve como niños, su providencia y cuidado llega a través de sus santos ángeles, cuya belleza nos recuerda la gloria a la que hemos sido llamados por la redención de Cristo.

Homilía sacu016a, predicada en 20171002, con 6 min. y 22 seg.

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Transcripción:

El 02 de octubre nuestra Iglesia Católica celebra a los santos Ángeles Custodios, los Ángeles de la Guarda. Ángel Custodio es el que custodia, el que cuida, el que guarda. Seguramente recordamos aquellas imágenes piadosas que representan, por ejemplo, a un niño o a una niñita que va por un camino peligroso, quizás un puente muy frágil, y hay un angelito con sus alas que va acompañando a ese niño, a esa niñita por ese camino lleno de riesgos. Esa es la imagen que tal vez muchas personas tienen sobre el Ángel de la Guarda.

Hay algo importante y verdadero ahí, no es mi imagen preferida. De hecho, no me gustan la mayor parte de las representaciones gráficas de los ángeles, por muchas razones que tal vez otro día comentamos. No, no es algo que me guste, digamos artísticamente, pictográficamente no me gusta, pero en esos cuadros hay cosas que podemos aprovechar. Y quiero recordar tres elementos que aparecen en esos cuadros y que son reales para nosotros y que nos pueden enseñar.

El primero es por qué esas figuras se representan con alas. Las alas son una manera de decir que los ángeles pueden moverse entre el cielo y la tierra. Al final del capítulo primero del Evangelio de Juan, encontramos que Cristo dice a Natanael: «Y si vieras al Hijo del hombre y los ángeles del cielo subir y bajar sobre él». Es decir, los ángeles por una parte, recorren el misterio de Cristo y, por otra parte, son como un vínculo con la relación profunda, un vínculo con la realidad profunda, quiero decir, del cielo, entre el cielo y la tierra. ¿Por qué eso es bello?

Eso es bello porque del cielo, los ángeles tienen la adoración al único Dios, y de la tierra tienen el cuidado a nosotros en nuestras necesidades por mandato de ese único Dios al que ellos obedecen. O sea que al mismo tiempo están profundamente unidos a Dios en el cielo, y luego, por designio de Dios, profundamente unidos a nosotros en los caminos de la tierra. Y por eso, porque de algún modo recorren esa distancia entre el cielo y la tierra, por eso las alas. O sea que son una manera, un intento, un intento de presentar, un intento, de describir esa realidad, de cómo Dios, a través de sus ángeles, tiene ese cuidado de nosotros.

Segundo, nos damos cuenta que estos ángeles nos protegen. Y en esos cuadros siempre se representan niños. Es algo que a mí me choca un poco porque da la idea de que cuando uno crece ya el ángel se va. Y por supuesto, no es así. Entonces, después de años de disgustarme, ese hecho de que siempre representan a niñitos chiquitos y que, por consiguiente, dejan como entendido que cuando uno crece, el ángel se va. Después de años de pelear con eso, llegué a una conclusión: Un momento, pero es que cómo nos ve, cómo nos quiere ver Dios.

Nos dice el Santo Evangelio: «Si no volvéis a ser como niños, no entraréis al Reino de los cielos». Lo propio del niño está en la confianza, está en el dejarse guiar. Y los niños de esos cuadros son niños que se dejan guiar, se dejan proteger por la providencia y el amor de Dios a través de sus santos Ángeles de la Guarda. Entonces, no es malo ver esos cuadros y recordar que nosotros estamos llamados a ser niños y a dejarnos guiar.

En tercer lugar, esos ángeles son bellos y son poderosos. Y la belleza de los ángeles nos recuerda a qué gloria hemos sido llamados a través de la redención de Cristo. Y el poder de esas figuras inmensas, de esos ángeles, nos está recordando que Dios no nos va a llevar a ninguna situación, a ninguna tentación que no pueda ser superada. te basta mi gracia, le dice el Señor al apóstol San Pablo en la segunda carta a los Corintios, en el capítulo 12: «Te basta mi gracia».

Entonces, son tres enseñanzas que podemos conectar con la Escritura. Primera como la providencia de Dios muchas veces se hace presente a través de sus santos ángeles. Por favor, no confundir con esas historias y nombres raros y ritos raros y revueltos con budismo, toda esa basura que aparece en la nueva era, por favor, no revolverla con este tema tan bello. Providencia de Dios y mandato de Dios y ternura de Dios, sí.

Segundo, Dios nos mira como niños y tenemos que ser como niños para entrar al Reino de los Cielos. Y tercero, recordemos que los ángeles son bellos y grandes para que sepamos a qué camino hemos sido llamados y qué casa, qué casa bendita nos espera en la eternidad.

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