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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Una explicación y aplicación breve de algunas intuiciones centrales de Tomás de Aquino sobre los Ángeles.
Homilía sacu012a, predicada en 20131002, con 17 min. y 12 seg. 
Transcripción:
Podemos decir que la fe que tiene nuestra Iglesia Católica en la presencia y la acción de los ángeles es uno de los capítulos de la fe que tiene la misma Iglesia en la providencia de Dios. Ministros de la Providencia y ministros de la Gloria son dos títulos frecuentes referidos a los santos Ángeles. Ministros de la Providencia porque nuestro pensamiento gobierna la vida. Pero ¿quién gobierna nuestros pensamientos? No de dónde salen, sino quién los gobierna, porque la filosofía estudia el origen de los pensamientos, por lo menos el origen de los conceptos. En algunas partes llaman a eso ideogénesis, de dónde vienen las ideas.
Y se sabe por la filosofía, que los conceptos los tomamos en última instancia de lo que nos ofrecen los sentidos. Está toda esa teoría de la abstracción que explica de manera quizás suficiente el origen de las ideas. Pero ¿qué pasa en una cabeza, cómo administra uno las ideas, por qué hay ideas que tienen tanto poder en una persona? Yo creo que todos hemos experimentado el tener cerca a una persona que está prisionera de ciertas ideas, por ejemplo, hay gente que tiene la idea de que no le aceptan o que le rechazan o que no le quieren. Otras personas tienen la idea de que son muy agradables, o son líderes, o son simpáticos o tienen una misión en el mundo.
¿Cómo funciona ese mundo de nuestros pensamientos, de nuestras ideas, por qué ciertas ideas nos fascinan, por qué otras, en cambio, que quizás deberían conmovernos más pasan y las dejamos correr? Según Santo Tomás de Aquino, es en ese mundo de los pensamientos y de las ideas en cuanto tienen poder en nosotros, es en ese mundo en el que se desarrolla la misteriosa acción de los ángeles, tanto de los ángeles buenos, como de los ángeles caídos. La fascinación por una determinada idea tiene un poder muy grande en la mente humana, una idea puede destruir una existencia completamente o la puede levantar.
No es tan fácil hablar de esto, no es tan fácil descubrir el poder que tiene un pensamiento, pero tal vez con uno o dos ejemplos se entiende mejor. Supongamos el caso de una persona que está en una relación de afecto. A ver, por ejemplo, una muchacha que tiene su novio y ella se siente amada y se siente feliz y se siente plena. Pero de repente, se da cuenta que ha sido engañada, se da cuenta que ese hombre todo el tiempo tuvo otra relación paralela, se da cuenta que ella nunca fue tan especial, se da cuenta que todo era un juego, era un engaño, un engaño bien perpetrado y bien realizado.
Ahora tomemos esta idea, todo era un juego. Imagínate lo que significa esa frase, todo era un juego en la historia de esa persona, todo era un juego. Ella rompe esa relación, rompe con ese hombre, pero durante días, probablemente durante semanas, está esa frase martilleándole, es que todo era un juego. Y esa sola frase es capaz de hundirla, quizás en una depresión o en algo parecido. Y ya podrán tratar de explicarle otras personas. No, mira que ese era esa historia, pero ese no es el único hombre y a todos nos puede pasar eso. Esa clase de explicaciones se pueden brindar, pero la idea le sigue martillando, todo era un juego, era un engaño.
Y con esa sola frase se destruye la estabilidad, se destruye la autoestima, se destruye una vida. Bueno, ¿por qué sucede eso, por qué a veces uno se aferra a unas ideas y a veces no se apega a otras? ¿De qué manera se presentan las ideas dentro de nosotros, en ese mundo complejo que no es un mundo material? Porque uno se da cuenta que después de que esta chica aprende de lo que le ha sucedido, pues se supone que todo en su cuerpo y en los regalos que ha recibido y en el cuerpo del novio, todo en lo material está igual, pero al mismo tiempo, todo se rompió, al mismo tiempo todo es engaño, al mismo tiempo todo pierde sentido.
Entonces, la idea que tiene Santo Tomás es que en ese mundo de los pensamientos hay verdaderas influencias espirituales. Es decir, que los ángeles, tanto los buenos como los malos, al obrar en nosotros, lo que hacen es ayudar a fijar unas determinadas ideas. Algo así como quien llevara una linterna. Imagínate tú este recinto que tiene distintas frases, algunas frases son de esperanza y de alegría y de optimismo y de amor, otras frases son de sospecha o de amenaza. Entonces, lo que viene a ser el ángel en la acción, en la vida humana, es como sostener una linterna sobre una determinada frase para imprimir esa frase, para dejar esa frase grabada dentro de nosotros.
Y esa esas ideas que quedan particularmente grabadas, llegan a tener un gran poder. Por ejemplo, pensemos en lo que puede suceder con una persona que llega a descubrir la misericordia del Señor, pues todos sabemos, los que estamos aquí, todos sabemos Dios es misericordioso, eso lo sabe uno, el Señor Todopoderoso, el Señor misericordioso, Señor, ten piedad, Dios tiene misericordia, eso lo sabe. Pero es que no es saberlo, como una de las frases que está en el recinto, es sentir que esas letras, pero no son las letras, es la idea, sino que trato de hablar así. Es sentir que esas letras brillan en mi vida, es sentir que eso es verdad, es sentir que eso me fascina.
Esa fascinación por la misericordia, me lleva a una certeza de gratitud, de alabanza, de afecto, de piedad, porque esa frase no es una frase muerta, sino que es una frase viva, por hablarlo de alguna forma. En esto todo, toca manejarlo con tantas metáforas, entonces eso es lo que hace. Eso es lo que hace el demonio, hace algo parecido, por eso la palabra Satanás quiere decir el acusador. Entonces lo que intenta el demonio, por ejemplo, al final de la vida de una persona, es iluminar, si vamos a hablar de luz, subrayar, reteñir: Mira tus miserias, tus traiciones, eres un miserable, no mereces, no tengas esperanza.
Es decir, que estos ángeles, tanto los buenos como los malos, funcionan en nosotros a través de su gestión y a través de énfasis. Cuando esos énfasis, cuando esas ideas son las del Señor en ese camino misterioso de los pensamientos, cuando esas ideas son las de Dios, entonces el ángel lo va guiando a uno. Los pobres pintores no saben cómo representar esto, si a duras penas logra decirse algo con palabras. Entonces, los pintores lo que hacen son cuadros donde está un niño que se va a caer por un puente y hay un angelito que está cuidando al niño y que lo está guiando. Bueno, es el intento del artista.
Lo que cree nuestro hermano Tomás es que estos ángeles, a medida que van enfatizando, a medida que van haciendo brillar ciertos pensamientos en la maraña de ideas que uno tiene en su mundo, nos van guiando, como el que camina por un bosque y ve resplandecer una luz y se dirige hacia allá, y luego de allá hacia otra, y luego de allá hacia otra, y así van guiando el camino. Es una acción interior, pero interior y espiritual no significa irreal ni significa fantasiosa. Ustedes y yo conocemos personas que son víctimas de ciertas ideas, y este es un capítulo muy interesante que está por estudiar en la teología y en la psicología.
Son muchas las personas que creen que varios de los malestares mentales y afectivos de las personas tienen que ver con ángeles, pero eso es muy difícil de estudiar y se necesita mucha pureza de corazón y una sensibilidad muy grande para percibir lo que está ahí, porque hay gente que se encierra. Ustedes conocen personas así, personas que se encierran en una idea, como que se encadenan, como que se sepultan en unas determinadas ideas, muy probablemente, ahí se necesita algo más que unos buenos consejos. Probablemente ahí se necesita un poder mayor que venza a esas ideas.
Porque es que lo que está diciendo Tomás es que las ideas no son muertas ni son solo producto de la mente humana. Las ideas también son vivas en la medida en que son enfatizadas, subrayadas, iluminadas, destacadas por estos seres que son los ángeles. Entonces, quizás tenemos que orar más a los ángeles, quizás tenemos que volvernos más amigos de ellos, quizás tenemos que pedir mucho más, como lo habrán hecho muchos santos, entre otros Escrivá de Balaguer. Tenemos que pedir mucho a los ángeles de las personas que impriman en ellos la certeza del amor de Dios, la certeza del amor de Cristo, la certeza del poder salvador.
Y que esa impresión grabada adentro de ellos, logre liberarlos de aquellas ideas de las que son prisioneros. Este tema no es tan fácil y es de los temas en donde está más inmadura nuestra Iglesia católica, muy inmadura. Yo he visto una cantidad de hermanos en el sacerdocio y en la Orden que pasan por encima de esta memoria, como el que trata de que no le salpique. ¿Qué se dice de los ángeles? ¿Qué se podrá decir de los ángeles? Pues que ahí está esa fiesta y que bueno, ya quedan unas horas para que acabe.
Esto es bellísimo, pero se necesita un corazón muy limpio, se necesita una sensibilidad muy grande y se necesitan las luces de la mejor teología para ir encontrando qué es lo que hacen los santos ángeles y cómo nos pueden guiar y cómo tienen poder para sacar de nosotros esas ideas de las que somos prisioneros. Yo lo he podido ver en mi vida, más lo que me hace falta, pero yo lo he podido ver en mi vida, cómo a través del amor y la oración y la invocación de los ángeles, Dios efectivamente libera, Dios efectivamente desata, porque la mayor parte de los pecados que uno repite y repite, dependen también de ideas que uno tiene.
Todo esto en Santo Tomás depende de la teoría de la forma, la famosa teoría de la forma, materia y forma, la teoría de la forma en Aristóteles. Por eso, llama Santo Tomás a los ángeles, formas separadas, eso tiene mucha sabiduría y mucha profundidad. Entonces, los hábitos que uno tiene en su alma, esos hábitos son como formas que se le han pegado. Si los ángeles son formas separadas, y si obran por virtud de sugestión en nosotros y por virtud de énfasis en nosotros, quiere decir que los ángeles tienen verdadera potestad para ayudar a fijar los hábitos buenos, o es lo que pretenden los ángeles caídos, fijar los hábitos malos.
Dicho sea, entre paréntesis, no hay que tener demasiado temor a los ángeles caídos, porque, como explica el mismo Tomás, no pueden ellos obrar según su propio gusto. Ellos obran bajo gobierno de Dios, no pueden hacer lo que quieren, ellos obran bajo gobierno de Dios. Entonces, tenemos que hacernos más amigos de los santos ángeles, pedir su inspiración para que en el conjunto de las voces de la historia y en el conjunto de los pensamientos de la mente, brillen aquellas luces que nos conduzcan en obediencia a Jesucristo hasta la plenitud del cumplimiento del plan de Dios en nuestra vida.

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