Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Es tiempo de "liberar" del secuestro de la Nueva Era a los Santos Ángeles.

Homilía sacu011a, predicada en 20131002, con 5 min. y 6 seg.

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Transcripción:

El 02 de octubre tenemos la celebración de los Santos Ángeles Custodios. Yo creo que es tiempo de liberar de su secuestro a los santos ángeles. Oiga lo que estoy diciendo, los ángeles están secuestrados y hay que liberarlos. ¿Qué quiero decir con esto? Están secuestrados por la nueva Era. En las librerías, mucho más del 90% de los libros que usted encuentre, son pura nueva era. Aquello de: conoce a tu ángel, conéctate con tu ángel. Esa búsqueda de experiencias con los ángeles, el famoso channeling, algo así como abrir un canal que me comunique con el ángel, pura nueva era.

También hay ideas populares que no corresponden a lo que enseña nuestra Iglesia Católica, eso de que un ser humano se vuelva ángel. A veces se dice de un modo metafórico, de un modo simbólico, pero se repite tanto que yo creo que al final queda un malentendido. Por ejemplo, que muere un niño y entonces, es un angelito. Hombre, metafóricamente se puede decir, porque hay algo en los niños que nos recuerda, sobre todo por su pureza y algo de su amor, nos recuerda a los ángeles. Pero un niño es un niño, es un ser humano y un ser humano no se vuelve un ángel, y un ángel no se vuelve un ser humano.

Entonces, yo digo que los ángeles, los santos ángeles, están como secuestrados, en el sentido de que la mayor parte de los católicos hemos renunciado de una manera cobarde, hemos renunciado a esa parte de nuestra fe. Y es tan hermosa la Iglesia Católica, no de ayer ni de hace un siglo, sino desde sus mismas raíces en los primeros barruntos de la revelación bíblica, afirma la existencia de los santos ángeles. Nos explica el Catecismo de la Iglesia Católica, seres espirituales creados por Dios que son testimonio de su gloria y muchas veces ejecutores, obedientes y amorosos de su providencia para con los hombres, esos son los santos ángeles.

Entonces, todas las historias de nueva era, todas esas historias de mentalismo y todas esas representaciones que muchas veces rayan en la obscenidad, no tienen nada que ver con nuestra fe. Entonces, ¿qué vamos a hacer tú y yo, hermano, qué vamos a hacer para liberar a los ángeles de ese secuestro? Pues, en primer lugar, conocer, conocer lo que enseña nuestra Santa Iglesia sobre los ángeles custodios, ¿dónde se puede conocer? La fuente más segura, sin ninguna duda, es lo que dice el Catecismo de la Iglesia, eso que se afirma ahí, que tiene un gran sustento bíblico, eso hay que repasarlo, hay que aprenderlo.

Pero no solo eso, hay que valorarlo y ponerlo en práctica, porque nuestros ángeles custodios no son reliquias, no son simplemente recuerdos de épocas de infancia. Nuestros ángeles custodios son verdaderos instrumentos del amor y del poder de Dios para guiar, para conducir nuestra vida por caminos de santidad, por caminos de sabiduría. Cometemos gravísimo error, omitiéndolos y cometen gravísimo error los sacerdotes o los teólogos incluso, que algunas veces se burlan de estos temas como si fueran simplemente fábulas, o como si una teología seria y racional no pudiera afirmarlo.

Después del catecismo, uno de los grandes teólogos de la Iglesia, Santo Tomás de Aquino, tiene todo un tratado sobre los santos ángeles. Ahí hay que buscar, ahí hay que beber esta hermosa enseñanza que nos cuenta tanto sobre el poder de Dios y que nos enseña también y nos inspira para avanzar con impulso, para avanzar con ardor. Porque si hay algo que podemos y debemos aprender de los ángeles es el deseo de amar con todo nuestro ser a Dios y el deseo de obedecerle con prontitud y con perfección. Que ellos intercedan por nosotros y que nosotros, hablando de nuevo, metafóricamente, lo saquemos de ese secuestro tan triste.

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