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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Los Santos Ángeles son ministros de la gloria y de la providencia divinas.
Homilía sacu009a, predicada en 20121002, con 4 min. y 43 seg. 
Transcripción:
El 02 de octubre nuestra Iglesia Católica celebra la memoria de los Santos Ángeles Custodios, nuestros santos Ángeles de la Guarda. Y creo que especialmente la primera lectura tomada del libro del Éxodo le da la tónica a esta celebración litúrgica tan especial. De verdad es especial porque en el calendario general de nuestra Iglesia, solo hay dos festividades de los santos ángeles y están cronológicamente muy cerca. Hace poco tuvimos la fiesta de los Arcángeles, el 29 de septiembre, y hoy 02 de octubre tenemos la memoria de los Santos Ángeles Custodios.
Esta discreción de la Iglesia en la celebración de los ángeles es una primera enseñanza para nosotros. Por supuesto que como cristianos y como católicos, nosotros creemos que Dios ha creado estos seres completamente espirituales, distintos de nosotros, ni ellos se vuelven personas humanas, ni las personas humanas se vuelven ángeles. Somos seres distintos, lo mismo que una piedra no se vuelve animal, lo mismo que una planta no se vuelve una estrella, sino que cada uno tiene su naturaleza.
Así también, los seres humanos no nos volvemos ángeles, ni los niños que mueren se vuelven ángeles. Es una metáfora, tal vez muy bella, por la pureza de los niños, cosa que se resalta en el Evangelio de hoy. Es una expresión muy bella que se utiliza en muchos países: Un angelito murió, pero es una metáfora, es solo una comparación. Los seres humanos somos seres humanos y los ángeles son ángeles.
Entonces, la Iglesia reconoce que existen estas criaturas, reconoce que en ellas hay altas y muy hermosas perfecciones, reconoce que estos ángeles son poderosos ejecutores de la Voluntad divina que brillan especialmente por el don de la alabanza y brillan especialmente por el don de la obediencia. De manera que son ministros de la gloria, y también instrumentos muy preciosos de la providencia del Señor, todo eso lo dice la Iglesia. Pero al mismo tiempo solo tenemos dos, dos festividades, y esas dos festividades nos están indicando que nuestra atención, aunque recorra con admiración el misterio de los ángeles, solo puede y debe posarse en la bendita persona de nuestro Señor Jesucristo.
Porque efectivamente, el ministerio, el servicio que prestan los ángeles es un servicio orientado a nuestra salvación. Es decir, ellos no retienen la atención para sí mismos, sino que son simplemente servidores, son simplemente ministros de ese amor de Dios que, a través de tantos caminos visibles e invisibles, está siempre custodiándonos, está siempre llamándonos al arrepentimiento, está siempre invitándonos a una perfección mayor. O sea que una postura verdaderamente católica frente a esta celebración de los ángeles, es agradecer a Dios por su presencia, es agradecer a Dios por la Providencia que se manifiesta a través de ellos, es alabar a Dios por haber hecho estas maravillas que están más allá de lo que contemplan nuestros ojos.
Pero, nada de Nueva Era, nada de estar buscando nombres a los ángeles, nada de estar haciendo rituales extraños que terminan siendo invocación de demonios, nada de eso. Contamos con la protección, con la intercesión de los santos ángeles, contamos con su cercanía y amistad. Su hermosura y su obediencia son invitaciones que nos acercan a Dios y hasta ahí. Sobriedad, no cabe aquí exageración. Agradecer a Dios, tener en Él nuestro centro, que es también el centro de ellos y por quien ellos viven.

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